Gaby López disputa, a partir de hoy y por undécima ocasión consecutiva, The Chevron Championship, el primer Major de la temporada en la LPGA. Una constancia que no es menor, sobre todo en un torneo donde el margen de error es mínimo y el nivel, el más alto. Hoy, ubicada en el puesto 33 del ranking mundial, la capitalina llega con la experiencia de haber estado ahí muchas veces, aunque todavía con la sensación de que su mejor versión en este campeonato está por aparecer.
El reto, además, cambia de forma. Por primera vez, el Chevron Championship se jugará en Memorial Park Golf Course, en Houston, un campo que acerca el torneo al entorno urbano. Son 132 jugadoras, 25 campeonas de Major y un field encabezado por Jeeno Thitikul, Nelly Korda y Hyo Joo Kim.
La japonesa Mao Saigo llega como campeona defensora, tras una victoria en 2025 que necesitó de un desempate histórico de cinco jugadoras.
Nombres como Thitikul —todavía en busca de su primer campeonato mayor— o la propia Kim, intentando romper una sequía de más de una década, refuerzan la idea de que los grandes certámenes no sólo premian el talento, también la paciencia.
Y luego está la tradición. O lo que queda. El salto al agua en el hoyo 18, uno de los momentos más icónicos del golf femenil desde que Amy Alcott lo inició en 1988, tendrá una versión distinta este año. La misma Lorena Ochoa lo realizó durante la edición 2008. Ya no será el estanque profundo de Rancho Mirage, ni el lago de Carlton Woods. En Memorial Park, la celebración se reduce a una piscina contenida.
Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. El Chevron Championship está en plena transición.
Ahí es donde entra Gaby. Porque, más allá del resultado, su presencia constante en este torneo también cuenta una historia. La de una jugadora que sigue regresando al escenario más exigente.
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