No necesitas brillar desde pequeño para convertirte en profesional. Lo más importante es enfocarte en ti mismo, trabajar todos los días

Soy Ana Jiménez, golfista profesional que creció y se enamoró de este deporte en Mérida. Y aunque hoy vivo el sueño de competir como profesional, la realidad es que nunca fui la niña que brillaba desde pequeña. Comencé a jugar a los nueve años. Mientras muchas niñas en México ya destacaban, yo apenas podía romper los 95 golpes. Con el tiempo, mis papás me enseñaron algo que terminaría marcando toda mi carrera: Enfocarme en mí misma y en cómo podía mejorar, en lugar de compararme con los demás.

Desde muy chica, la disciplina fue parte de mi rutina. A los 12 años, entendí que entrenar de 4 a 6 de la tarde no era suficiente si quería mejorar, así que les pedí a mis papás que me llevaran desde las 3 para practicar una hora extra. Para mí, era simple: Si quería jugar mejor, tenía que esforzarme más.

Poco a poco empecé a mejorar, aunque seguía sin destacar en los torneos nacionales. A los 15 años, me fui a estudiar a Ohio durante un año y ahí gané mucha confianza. Después ingresé a la academia IJGA, donde mi golf cambió por completo, con rondas de 76 o 78 golpes; meses después, ya jugaba consistentemente bajo par. No hubo fórmula mágica. Lo único que hice fue entrenar más y enfocarme en mí.

Durante la pandemia, recibí una beca para estudiar y jugar golf en University of Tampa, División II. Mi primer año fue muy bueno: Fui número uno en mi equipo y terminé muy bien rankeada. Ese verano, mis papás me dijeron que si realmente quería jugar profesional al terminar la universidad, tenía que comprometerme completamente con esa decisión, sin miedo y sin dudas.

Mi carrera universitaria terminó con cinco títulos individuales y, en mi tercer año, fui nombrada Atleta del Año de mi conferencia. También clasifiqué al National Championship como individual, después de cerrar con una ronda final en -7.

Hoy, con menos de un año como profesional, compito en el Women’s All Pro Tour y actualmente estoy rankeada número 12. Gracias a mis resultados, recibí la invitación para jugar el Riviera Maya Open, mi primer torneo de LPGA. Si algo quisiera que los niños entiendan al leer esta historia, es que no necesitas brillar desde pequeño para convertirte en profesional. Lo más importante es enfocarte en ti mismo, trabajar todos los días y creer en tu proceso. Y para los papás: Apoyen los sueños de sus hijos. Enséñenles disciplina, acompáñenlos y motívenlos. Porque sin el apoyo de mi familia, yo no estaría donde estoy hoy. Esto apenas comienza.

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