Ninguna potencia extranjera nos dirá cómo gobernarnos, afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum al conmemorar la batalla de Puebla, donde el ejército mexicano venció al francés (se olvida que con ayuda significativa, del General de Brigada, Porfirio Díaz, quien, después de destacar en la Guerra de Reforma en el bando liberal, se convertiría en dictador); pues esa afirmación de la Comandanta del ejército nacional se presta a la fácil réplica. Está claro que su discurso va dirigido a la “potencia” de Estados Unidos, y no a las “impotencias” tan influyentes en México de Cuba, la Colombia de Petro, Nicaragua.
La nacionalista declaración de la Presidenta coincidió exactamente, en el día que la oficina del censo de Estados Unidos anunció que México se afianzó como el principal socio comercial de nuestro vecino del norte en el primer trimestre del año. Nuestro país fue el primer proveedor y el mayor comprador de la Unión Americana. ¿De qué soberanía habla la Presidenta?
¿Quieren hablar de soberanía y decir que López Obrador es el Supermán? ¿Qué Omar García Harfuch es el nuevo Ignacio Zaragoza? La pregunta es obvia: ¿Quién es el nuevo Porfirio Díaz? Les encanta citar a Morelos, y decir que la soberanía dimana del pueblo. Olvidan que el michoacano dijo efectivamente, en los “Sentimientos de la Nación” que la soberanía viene del pueblo, pero olvidan que agregó: el pueblo “solo quiere depositarla en sus representantes, dividiendo los poderes de ella en Legislativo, Ejecutivo y Judiciario”. Además, prescribió que esos sujetos deber ser “sabios y de probidad”. La soberanía de Morena no es la de Morelos. Ni hay representantes auténticos, ni el poder está dividido, y si vemos a la Suprema Corte (fundada por Morelos en Ario de Rosales, Michoacán) no son sabios son monumentalmente ignorantes, y algunos de sus gobernantes no son probos, o, ¿por qué pide licencia Rocha Moya?
¿Pero que es la soberanía? Alharaca de desfiles militares para evitar cualquier intromisión en el estercolero mexicano. ¿Impunidad con fronteras? ¿Hay soberanía con Estados Unidos con esa balanza comercial que genera empleos “soberanos” y riqueza “nacional”?
El valor del esfuerzo y mérito de los michoacanos, en comparación con el presupuesto de todas las ayudas federales identificadas como programas del bienestar, es cinco veces mayor: las ayudas directas gubernamentales ascienden a 37,439 millones de pesos para 2026; el valor de los productos agrícolas exportados a Estados Unidos es de 76,750 millones de pesos, y el monto de las remesas desde Norteamérica a Michoacán es 93,635 millones, con números oficiales. ¿Dónde está la soberanía? ¿En Estados Unidos? ¡Claro que no! Pero debe cuidarse esa relación. La soberanía radica en el esfuerzo de los mexicanos, sin estorbos, del gobierno o de los criminales. Ninguna potencia extranjera puede sustituir el empeño individual, el mérito para trabajar y buscar la felicidad. Eso sí, nadie puede decirnos cómo gobernamos; pero pelearnos por defender un presunto narcotraficante con Estados Unidos, al grito de soberanía, es tonto, bobo, torpe e inútil. Soberanamente ingenuos.
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