El obsoleto y arcaico Premio Nacional de Deportes

Gerardo Velázquez de Léon

¿Cómo premiar a deportistas, cuando en 2020 fueron siete meses sin actividad?

No tienen la culpa los deportistas, es el obsoleto sistema para la elección del Premio Nacional de Deportes, galardón que parece más una demostración de un Gobierno imperial que un honesto, pensado y justo reconocimiento a la labor anual de un atleta.

Acto solemne de lucimiento del presidente en turno, porque no es exclusivo de la 4T, y —en ocasiones— quien lo entrega no tiene ni idea de lo hecho por el atleta; a veces, ni el nombre se saben de quien se lleva 796 mil pesos del erario, como premio económico.

Fuera de tiempo y en una alarmante falta de coyuntura. ¿Cómo premiar a deportistas si se eligen en el mes 10 del año, cuando en 2020 fueron siete meses sin actividad por la pandemia? Es un sin sentido que deberían resolver pronto.

Se entrega en el marco de la celebración del inicio de la Revolución Mexicana, aunque nada tiene que ver una cosa con la otra. Es tiempo de romperla de tajo, y más cuando —hoy— México tiene un Gobierno que presume modernidad y critica a los conservadores.

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En la categoría de deporte no profesional le dan el premio a la selección mexicana femenil de softbol; merecido, pero a destiempo. Este equipo logró su clasificación a Tokio 2020 en 2019. Los clavadistas Yahel Castillo y Juan Celaya —en sincronizados— tuvieron un mejor 2019, al ganar medalla de bronce en Juegos Panamericanos en Lima y también bronce en el Campeonato Mundial en Gwangju, Corea del Sur.

En 2020, únicamente ganaron una presea de bronce en la Serie Mundial, algo lejano en nivel a lo conseguido el año pasado; además, con la pandemia se acabó toda la actividad acuática internacional.

Lo de Jessica Salazar Valles —de ciclismo— es merecido y justo; fue la primera mexicana, después de cuatro años, en volver a un podio en un Mundial de la especialidad. Fue en Berlín. Medalla de plata en la contrarreloj 500 metros. Es decir, de los tres que entregarán en la categoría de No Profesional, dos no aplican.

En lo que refiere a la rama profesional, Renata Zarazúa puede tener un futuro prometedor. Es esperanzador que alguien en el tenis mexicano consolide una carrera, pero emocionó al país tras ganar sus partidos de clasificación a Roland Garros —ante las tenistas número 175, 133, 217 y 525 del mundo— y avanzando una ronda en el torneo, derrotando a la más baja del ranking en el certamen. Los otros reconocimientos son relaciones públicas con personajes que convienen ahora a políticos y empresarios; ni validez, ni trascendencia. 

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