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Cruz Azul salió rápido de sus traumas

Gerardo Velázquez de Léon

Juan Reynoso está haciendo de éste un equipo equilibrado, efectivo y capaz de manejar distintos escenarios de los juegos

No es caer en el estúpido lugar común, donde se llenan de falsas expectativas, pero de que Cruz Azul regresó de la oscuridad futbolística más pronto de lo imaginado, es una realidad. Juan Reynoso, por quien el cruzazulismo no daba un maldito centavo, ha encontrado el equilibrio; tal vez lejos de las formas que les gustaría a sus aficionados, pero efectivo, muy efectivo. No se trata de postular a los cruzalinos al título, sino es decir las cosas que se ven sobre el terreno de juego, y también lo que han hecho fuera del mismo.

Reynoso, un hombre de perfil bajo, quien entre tantas fallas en el proceso para la elección del técnico después de la salida de Robert Dante Siboldi —situación que es el primer gran error de la nueva administración— no figuraba para hacerse cargo del equipo, está demostrando al momento que no se necesita ser un entrenador que grita cuando tiene las cámaras encima, que no necesita quitarse el saco para tirarlo en señal de berrinche y mucho menos usar términos de futbol rebuscados simplemente para apantallar.

Puede no ser el mejor técnico en el mundo, pero —por lo pronto— ha logrado recuperar la estabilidad emocional de un equipo severamente golpeado por la eliminación en las semifinales del torneo anterior ante los Pumas, uno más de los grandes ridículos de esta institución. Y le costó en los primeros dos juegos, los perdió. Luego, ante el Pachuca, sin jugar bien y sabiendo que no estaban haciendo de buena forma las cosas en la cancha, ganaron con un gol de Juan Escobar. Ese gol lo cambió todo, le devolvió la sangre a Cruz Azul y le dio armas a Reynoso para terminar de recobrar la confianza en sus jugadores, al grado de que ya son cuatro triunfos en fila.

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No será el futbol más espectacular y hasta se le puede acusar de cerrar los partidos muy temprano con esa línea de cinco defensores, pero el peruano está haciendo al Cruz Azul equilibrado, efectivo y capaz de manejar distintos escenarios de los juegos. Así lo mostró ante Tigres, en su última victoria, con un primer tiempo dominador y el segundo aguantando, al filo de la navaja, pero aguantando.

A quien ya se le ve recuperado también es a Jonathan Rodríguez. El delantero uruguayo, quien rompió la concentración y asistió a una fiesta con el uniforme del equipo, también luce rehabilitado. El Cabecita, cuentan en La Noria, es un personaje complicado, un futbolista de gran capacidad (lo que ya hemos visto), pero que puede perderse ante al primer roce con un rival o discusión con el árbitro. Pues a él también parecen haberlo recuperado.

Y es que Reynoso ha entendido bien su papel con el equipo. Llegó, sí, de última hora e incluso bajo duras críticas de un sector de la afición, para solamente sacar provecho de la base que le dejaron. El Cruz Azul es uno de los mejores planteles en cuanto a armado en la Liga. Su problema es otro, el mental, y ahí es donde vendrá el gran reto para un hombre que —por ahora— se ha ido con la lógica y ha levantado a un muerto al que le había vuelto a caer encima su pesada cruz.

@gvlo2008
 

 

 

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