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Breve guía para sobrevivir estos tiempos

20/11/2019
03:22
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Vivimos, queridos lectores, tiempos complicados. Esa frase, así de trillada, describe a la perfección no solamente las dificultades para tratar de interpretar los muchos cambios que se están dando a nuestro alrededor, sino principalmente —creo yo— la virtual imposibilidad de tener conversaciones mínimamente civilizadas acerca de todo lo que está sucediendo.

Partimos de las más falsas de las premisas, en buena parte gracias a las redes sociales y al fenómeno de la instantaneidad y la vacuidad de la información que nos inunda a cada momento. ¿Qué creemos que resulta tan falso? De entrada, que tenemos la razón. Con mayúsculas: LA RAZÓN.

Nada importa que las noticias sean falsas o las fuentes notoriamente fantasiosas: si la noticia se apega a lo que yo creo que es lo correcto, debe entonces ser cierta. Y si alguien tiene la osadía de cuestionarla, entonces ese alguien es un enemigo de la verdad. (Perdón: LA VERDAD). Y es así como comienza el soliloquio hoy en día: solo aceptamos aquello que nos acomoda, o que se acomoda a nuestra versión de las cosas. Y todo aquel que ose dudar es un apóstata, un hereje.

¿Suena un poco a la Santa Inquisición? Lo es, solo que las torturas y castigos no son el potro o la hoguera, sino el insulto o el ostracismo. Son cada vez más las amistades perdidas por diferencias de opinión, por interpretaciones distintas de los mismos hechos. Aquella vieja idea de que para ganar un argumento era necesario tener más y mejor información resulta hoy casi absurda: hoy “gana” la discusión quien está dispuesto a gritar más fuerte, a ofender más fácilmente, a recurrir al vituperio en lugar de a los datos.

El fenómeno no es exclusivo de México y no inició aquí. Ni los Fake News ni los hechos alternativos ni la posverdad son inventos nuestros: los algoritmos y las maquinaciones de Facebook no se le ocurrieron a un mapache mexicano, la propaganda negativa y el “asesinato de la personalidad” (character assassination, en inglés) tampoco son de nuestra cosecha. Pero vaya que los hemos adoptado, y con qué gusto. Hoy podríamos ya escribir EL manual de la desinformación. La única disputa sería por los derechos de autor.

Me preguntarán ustedes a qué y a quienes me refiero en concreto, amables lectores. Pensarán de inmediato que estoy hablando de todos aquellos con cuyas ideas ustedes no concuerdan, aquellos que osan negar LA VERDAD a la que me refería yo párrafos arriba. En el caso mexicano es casi tan sencillo como dividirlos en los pro y los anti lopezobradoristas, aunque por supuesto los más quisquillosos les querrán poner nombre y apellido: fulano de tal es un (chairo, facho, fifí, vendido, oportunista, golpista, etc, etc, etc hasta la náusea…).

Lamento decepcionarlos: esto no es tan simple como acusar a todos los que opinan diferente a nosotros. Si queremos romper el círculo vicioso de la posverdad o de la neomentira, lo que necesitamos es aprender a escuchar, a preguntar, a cuestionar, a dudar. Pero sobre todo a respetar, a aceptar que quien ve las cosas de otra manera no es nuestro enemigo mortal ni tampoco es alguien a quien estamos obligados a mostrarle el camino único y correcto. Es simple y sencillamente alguien que tiene un punto de vista que no compartimos, pero del cual tal vez podríamos aprender algo.

Ya veo desde ahorita algunos de los comentarios a este texto: “Dile eso a tu presidente. O a los panistas. O a los calderonistas/zavalistas. O a los que aman/odian a Evo. O a…”

Pero justamente eso es de lo que NO se trata este artículo, todo lo contrario. Yo quiero invitarlos a leer cosas que los obliguen a cuestionarse. A preguntar y preguntar por qué. A conversar con el de al lado. A reconocer que “ese” que opina distinto puede ser nuestro papá, nuestra hermana, hija, esposa, compañero de trabajo, amigo, compatriota que merece nuestro respeto aunque no merezca nuestra coincidencia.

Así de fácil.
 

Analista político. @gabrielguerrac

Gabriel Guerra Castellanos
Es presidente y director general de Guerra Castellanos y Asociados, empresa líder en temas de comunicación estratégica.