La 4T: Transformación, deformación o retroceso

Francisco Suárez Dávila

El Presidente recientemente declaró: “No hay medias tintas. Se apoya la transformación o se rechaza”. Esta afirmación provocó una ola de comentarios. Se criticó que se ofrecieran opciones extremas impropias de una democracia plural, se ponderó la sabiduría del centro. Sin embargo, este debate ignora la verdadera cuestión de fondo. ¿Si el gobierno está realizando una transformación, si la tiene definida, o bien se trata de una gran deformación o un retroceso? Soy uno de los numerosos mexicanos comprometidos con nuestro país que reconocemos que en 2018 México estaba empantanado con serios problemas, como la corrupción, y requería grandes cambios. AMLO, con su triunfo, tenía la gran oportunidad histórica de “transformar”. ¡La está claramente desaprovechando! Carece de una estrategia general de cambio y no la tiene ante ninguno de los grandes problemas. Acciones aisladas, algunas bien intencionadas, otras no; errores, algunos aciertos, simples ocurrencias.

El eje de su “transformación” es la lucha contra la corrupción. Pero no se aplica un sistema, sí casos como Lozoya. Hay violaciones evidentes, como asignar obra sin licitación a sus favorecidos, impunidad en casos como la familia Bartlett. Organismos independientes no identifican avance. Sí reconocer al SAT por las acciones contra empresas evasoras y condonaciones.

La austeridad republicana, necesaria ante evidentes abusos se deformó en “austericidio”. Ha desmantelado los cuadros de la administración por el tope salarial de $108 mil, la reducción de sueldos de 25%, cancelación de 75% del gasto operativo, afectaciones en ciencias y cultura. Alimenta la contracción económica. Desvía parte del ahorro a proyectos aberrantes y antiambientales. ¡Una administración deformada, pocos cumplen la función que les toca!

La seguridad significaba mando civil y Guardia Nacional. Se deformó, militarizándola y haciendo al Ejército constructor. La Guardia rebasada por el crimen organizado y los indicadores de violencia, los mayores históricos con una curva ascendente, como el CV-19.

Donde más se aproxima al “cambio” es en atender el bienestar social, con transferencias a adultos mayores, estudiantes y “árboles”, con 23 millones de familias como objetivo, pero con los recursos asignados, ¡sólo les toca alrededor de $1,000 promedio mensual! Un “menú de aspirinas”. Una deformación hacia apoyo asistencial clientelar en parte para obtener votos, pudiendo crear nuevos pilares como un seguro de desempleo o un ingreso básico. Se canaliza el menor apoyo contra la pandemia entre los principales países. Por ello los mayores indicadores de retroceso: no crea empleo para 2 millones, sino que se pierden 12 millones y aumento de pobreza estimada en 10 millones. Hecatombe médica descontrolada con más de 20 mil muertos… ¿Y los pobres?

Obsesión de la 4T ha sido la crítica reiterada al “neoliberalismo”, como el origen de nuestros males y los del mundo. Pero es la política que tercamente practica: finanzas públicas equilibradas, sin déficit y deuda, apertura comercial; por ello, los peores resultados.

México se encamina al mayor retroceso económico de nuestra historia. En 2019 “0”% de crecimiento, con 4 trimestres de caída. En 2020, el primer trimestre -2.4%; el segundo, -20%, para el año, cerca de -10%. Serio deterioro en todos los indicadores: industria, construcción, turismo, inversión pública y privada, incluyendo la extranjera, paralizadas por desconfianza. A contracorriente mundial, cancela inversión en energías renovables y dejará un Pemex quebrado. Cancela el uso de políticas fiscales anticíclicas, usando márgenes de deuda, como lo recomiendan hasta los organismos internacionales. ¿Acaso ha mencionado alguna vez que requerimos educación de calidad, de los científicos y de la tecnología para entrar en la 4ª Revolución del siglo XXI?

En síntesis, el mayor retroceso histórico económico, deformación de las políticas de seguridad, de austeridad y sociales, ataque anticorrupción, pero sin sistema. La transformación sin contenidos se convierte en deformación. ¡El país requiere cambio verdadero!


Exembajador de México en Canadá. @ suarezdavila

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