"Dime qué lees y te diré quién eres"

Francisco Suárez Dávila

Recientemente viajé a Nueva York y visité como es mi costumbre, o vicio, algunas de las principales librerías para percatarme de lo que la gente lee, los temas de actualidad que a la sociedad preocupan. En esta ocasión me impresionaron, cómo nunca, los títulos que predominan. Los de una sociedad en crisis, agobiada, enferma, no sólo por el Covid-19, sino por múltiples “virus”, aunque también luchando por reencontrarse.

Una amplísima bibliografía sobre la trágica historia de los africano-americanos desde la esclavitud, hasta el "racismo estructural" y la violencia policial. El feminismo y la lucha por la equidad de género, el nacionalismo, el nativismo, la migración, la desigualdad; además, bajo el impacto traumático del gobierno de Trump, libros sobre el populismo, el camino hacia los gobiernos autoritarios, la decadencia o crisis de la democracia, del capitalismo y de Occidente. También cómo rescatarlos. Asimismo, planteamientos de nuevos paradigmas económicos frente al ocaso del neoliberalismo.

Recorreré este horizonte a través de los libros que más me llamaron la atención, derivando ideas y “alertas” sobre nuestros propios “virus”. Dos títulos captan el ambiente: DISRUPTION de D. Potter sobre los movimientos sociales que subvierten el orden establecido y “DOOM (“La Ruina”): the politics of catastrophe del gran historiador Niall Ferguson, que explora cómo la pandemia expone las vulnerabilidades de un gobierno y de una sociedad. La mortalidad refleja no sólo el virus, sino el orden social imperante, la incompetencia de los gobiernos, los desastres provocados por la mano del hombre (¿Trump, Bolsonaro, López Obrador?).

SURVIVING AUTOCRACY de Masha Gessen. Es un libro, no sobre las experiencias de un país del tercer mundo, sino “sobreviviendo la autocracia” de Trump. Cómo surge lo que llama el “Estado Mafioso”, que distribuye dinero y poder entre su clan. Describe su gobierno como el de la “kakistocracia”, el gobierno de los peores, actuando a través de “ocurrencias” y “destellos”. En él las palabras pierden su significado, pervierte el lenguaje. Es el Presidente mentiroso que amenaza la existencia del periodismo, esencial para la democracia, que debe garantizar el derecho de la gente a estar informada y crear una “realidad compartida”, no falsedades alternas. El “gobierno de la destrucción”, que captura las instituciones del Estado. Encarna el fin de la dignidad en el comportamiento del líder.

WHY WE’RE POLARIZED? (“Por qué estamos polarizados”) de Ezra Klein. Analiza cómo la gente se amarra a la “política de la identidad”, sea raza, cultura o religión, sin que ningún candidato o información lo haga cambiar de afiliación.

Desemboca en la “política del odio”. El “cambio” es amenaza y hace a la gente más conservadora. Un ejemplo es la demografía, cuyas tendencias significan que los blancos dejan de ser mayoría en la población. Los medios dividen, seleccionan lo que informan, conforman las noticias, que no se escuche al otro, sino lo que su clientela quiere oír. El prototipo son los opuestos, CNN y Fox. Los Demócratas son el partido de “todos los no blancos” y los republicanos, el de los blancos amenazados, con plataformas muy diferentes. En ese contexto, el “presidencialismo” con el Ejecutivo de un partido y el Congreso del otro, reflejando las brechas políticas más amplias de su historia, presentan una mayor disfuncionalidad política frente al “parlamentarismo” en que el primer ministro automáticamente refleja la mayoría.

HOW DEMOCRACIES DIE de S. Levitsky y D. Ziblatt, analiza cómo la democracia muere, siempre por diferentes medios. Los autoritarios ahora ganan el poder a través del voto, mantienen la apariencia de la Constitución y la Democracia, pero las usan para subvertir el orden a través de medios legales. ¡Así, la erosión de la democracia resulta imperceptible!

La democracia está en crisis. Trump no fue la excepción. Fue parte de una tendencia mundial hacia el populismo autoritario. Orbán, Kaczynski, Netanyahu, Erdogan, Modi, Bolsonaro, Duterte. Han desarrollado el “Manual del arte de gobernar del populista autoritario”. Aprovechan el arsenal de armas que da la economía, el patronazgo, el clientelismo, usan las armas del Estado para perseguir al inocente y proteger al culpable del clan.

THE POPULIST TEMPTATION de Barry Eichengreen. En el populismo el malestar económico provoca la reacción del votante contra el “establishment”, el líder es fuerte y carismático, despierta el nacionalismo contra los extranjeros, el racismo contra las minorías. Los antídotos son políticas para reforzar el crecimiento, alimentar la esperanza de los jóvenes, dar confianza a los ancianos que se les atenderá en su vejez, se debe dar apoyo social a los individuos desplazados por el progreso técnico, la competencia internacional.

DEMOCRACY UNCHAINED: How to rebuild government for the people? (“La democracia desencadenada) por D. W. Orr et al. También aprecian como punto de inflexión la elección de Trump de 2016. La democracia resulta amenazada por el “racismo estructural”, la desigualdad, la crisis de representación. Agrega otro problema, la democracia no tiene una relación fácil con el capitalismo. Éste no debe “desregularse”. Trump mostró todos los síntomas que desacreditan a la democracia: un gobierno incompetente que no gobierna; designa funcionarios muy inferiores frente a la importancia de sus funciones, a veces atentando contra ellas mismas; capacidad debilitada del Ejecutivo al reducir sus impuestos (o no aumentarlos), por lo que tiene que reducir el gasto social para los más pobres.

Trump daña instituciones, pero la “oposición populista subestimó la amenaza antidemocrática, no pueden trabajar juntos, fracasa en construir una visión positiva de largo plazo hacia un país mejor; no convencen al ciudadano de que pueden ofrecer mayores beneficios tangibles; están obcecados en presentar las fallas del enemigo, pensando en que si demuestran sus mentiras, sus fallas, el país despertará de la pesadilla, pero no ofrece una alternativa constructiva…” Parecen describir a México.

Los fenómenos anteriores dan pie a una importante bibliografía de autores en busca de un nuevo paradigma de estrategias económicas, ante el agotamiento del liberalismo y que puedan rescatar la democracia y el capitalismo.

DIEZ LECCIONES PARA EL MUNDO POST-PANDEMIA de Fareed Zakaria, que se resume en: fortalecer al Estado, pero con calidad, no cantidad; el mercado no es suficiente; la desigualdad se deteriorará más; debe escucharse a los expertos y científicos, pero estos sensibles a la gente; el mundo será digital; la globalización no ha muerto, pero debe regularse; ser realistas, en el fondo es ser idealistas.

THE WAKE-UP CALL (“El Despertar”) de Micklethwait y Wooldridge, editorialistas del Economist. El CV-19 expuso las debilidades del Occidente, frente a los países asiáticos. El virus fue un examen de las capacidades del Estado. Pocos gobiernos occidentales pasaron la prueba, ni E.U., ni Inglaterra. Graves fallas en su sistema de salud y una burocracia incompetente. México estaría en el país de los reprobados. Occidente debe reaccionar en todos los órdenes para superar el reto asiático.

Gran nuevo libro el de M. Mazzucato en THE MISSION ECONOMY A moonshot guide to changing capitalism. El gobierno debe enfocar su estrategia a seleccionar y realizar grandes “misiones” aspiracionales, como fue aterrizar en la luna. La política debe medirse por resultados. El sector público y el privado deben colaborar hacia objetivos comunes. Los bancos financian más a la producción y no sólo a los financieros. El nuevo “Estado Emprendedor” debe fomentar la innovación.

THE POWER OF CREATIVE DESTRUCTION de Phillippe Aghion. La destrucción creativa es el proceso mediante el cual nuevas innovaciones hacen obsoletas las tecnologías existentes, surgen nuevas empresas, mueren las viejas. Ésta es la fuerza motriz del capitalismo. Ya no basta sólo más capital. La resistencia proviene de empresas atrincheradas que no quieren cambiar: ¡en E.U. las empresas del petróleo, el carbón, los automóviles no eléctricos!

THE DEFICIT MYTH (“El mito del déficit”) de Stephanie Kelton. Este es un libro revolucionario. Los gobiernos no deben depender para sus ingresos sólo de los impuestos y del crédito, deben aumentar el gasto público, incurriendo en caso necesario en déficits y la emisión de billetes. Su única limitación es evitar la inflación, derivada de limitaciones en la capacidad productiva. El gobierno no es una economía familiar o empresarial. El “milagro” del déficit del gobierno es que es el superávit de otra unidad económica, que se beneficia y da uso productivo al dinero, estimulando la creación de infraestructura o programas sociales contra la desigualdad. Todo ello depende en qué se gasta y hacerlo con moderación. Biden (y otros gobiernos) están aplicando esta “teoría monetaria moderna” (MMT).

¡Espero que este “racimo de ideas”, puedan estimular una lectura provechosa!

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