En memoria de Robert Jacob Alexander Barón Skidelsky, el más grande biógrafo de John Maynard Keynes, fallecido el pasado 15 de abril. Descanse en Paz.

En un arranque de franqueza, muy cercana al cinismo, la burocracia priista de los viejos buenos tiempos -cuando la oposición solo podía aspirar a sobrevivir sin disputar seriamente el poder- bautizó al procedimiento por medio del cual ningún partido opositor, particularmente Acción Nacional, podría disfrutar del reconocimiento oficial de un triunfo en la lucha por el gobierno de un estado fronterizo, con la peculiar denominación de <<Fraude patriótico>>. La versión 01 del nacionalismo revolucionario cobijó a un peculiar antiimperialismo gubernamental, tan comprensible como la puesta en movimiento de una rueda cuadrada (Monsivais dixit).

Las extrañas hazañas de doña María Eugenia Campos Galván, gobernadora panista (todavía en funciones) del estado de Chihuahua parecieran otorgarle la razón a aquella intolerancia del PRI, al tiempo que la pueden meter en grandes complicaciones que le conviertan, llegado el peor de los casos, en culpable de traición a la patria; en el mejor, de suplantar al gobierno federal, al pactar la intervención de agentes extranjeros en territorio nacional.

Es el caso que, el pasado 19 de abril -en plena Sierra Tarahumara y a las 2.00 horas aproximadamente- se desbarrancó un vehículo en el que viajaban dos importantes funcionarios de la fuerza pública local, Agencia Estatal de Investigación, y dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA), empleados de la embajada de su país en México. Para colmo, los agentes extranjeros portaban uniformes de la fuerza nacional y la muerte les sorprendió poco después del desmantelamiento de un laboratorio productor de drogas sintéticas, fentanilo presumiblemente, en esa intrincada Sierra.

Por su parte, el gobierno federal, nada menos que la propia presidenta de la república informó no estar al tanto del asunto y, al intentar una comunicación telefónica con la gobernadora, no fue atendida. En paralelo, se presentó un extrañamiento a la embajada estadounidense y explicaciones sobre el serrano acontecimiento.

El día 23 de abril, el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García H., sostuvo una entrevista con doña Maru Campos de cuyos detalles no ha habido información. Y, poco después del “accidente”, la señora gobernadora convocó a una rueda de prensa, en la que solo hizo referencia al éxito alcanzado en la destrucción del laboratorio. De los masiosares, nada.

Desde el Senado se reclama la presencia de la gobernadora y la caricatura de oposición política de la que se dispone apenas puede, poco y mal, defenderla. Del otro lado, Trump reclama empatía con sus agentes muertos; después de los crímenes cometidos por ICE, de los que -al lado del genocida Netanyahu- perpetró en Irán y permitió que se cometieran en la Franja de Gaza y permite que se realicen en el Líbano, de la separación de familias y el maltrato a nuestros paisanos. Que se compadezca la más vieja de su casa. Imbécil. Juicio político a Maru, para que aprenda.

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