Comparar los logros deportivos del boxeo y del futbol mexicano sería una necedad y una pérdida de tiempo, pues no hay comparación alguna. Es decir, México es potencia en boxeo. En el futbol somos un equipo del montón que, si bien es un gran animador en las Copas del Mundo, la realidad es que no ha ganado nada e históricamente, cuando la Selección Mexicana se enfrenta a los grandes en un Mundial en etapa definitoria, aplica aquello que dice así: “Jugamos como nunca y perdimos como siempre”.
Sin embargo, en boxeo, cuando hablamos de peleas de altísimo nivel, enfrentar a un mexicano significa enfrentar a un guerrero azteca que está dispuesto a dar la vida con tal de ganar y no dejar que le pisoteen el orgullo. Ese orgullo mexicano que, en mi entendimiento, se debe defender a muerte, cosa que en el futbol no aplica.
Todo esto que mencioné anteriormente me vino a la mente por la reciente visita que le hizo Julio César Chávez a la Selección Mexicana, misma que se encuentra concentrada en el CAR previo a su debut en la Copa del Mundo este próximo 11 de junio ante Sudáfrica.
¿Qué le falta a México para ser potencia mundial en futbol?
Es difícil mencionar elementos precisos que nos lleven a encontrar las falencias de nuestro futbol; sin embargo, en contraparte, es muy fácil detectar algunos elementos de los que se carece en el futbol mexicano: carácter, coraje, vergüenza deportiva, entrega, humildad, amor propio, entre otros tantos factores. Pero creo que lo más importante lo describe una frase acuñada por José “Chepo” Reynoso, que se encuentra en una antigua pared del gimnasio Julián Magdaleno, en Guadalajara, Jalisco, misma que reza así: “Lo peor que te puede pasar es que te valga madre perder”.
Esta poderosa frase define a la legendaria estirpe del boxeo mexicano y es que no hay mayor humillación para un púgil mexicano que perder representando a México y mancillar el orgullo del boxeo azteca.
Es por eso que no podemos comparar nunca la manera en que se enfrentan los retos desde el boxeo y desde el futbol mexicano. Y es que a los boxeadores no les vale madre perder. Y a los futbolistas mexicanos, generación tras generación, les vale madre perder y ser clientes asiduos de las selecciones que son potencia.
Julio César Chávez, en su reciente visita, fue muy claro y frontal al decirles que, si siguen pensando en el quinto partido, se seguirán cortando las alas. Es decir, si pienso en poco, gano poco. “El César del Boxeo” los invitó a pensar en cosas grandes, en campeonatos y gloria, no en metas ridículas de conformarse con un quinto partido. Eso, desde el inicio, te limita en todo sentido.
¿Cuándo escucharon a los grandes del boxeo decir lo siguiente?
“Con que gane seis rounds ya la hicimos”. ¡Nooooo! Eso nunca lo escucharán de un campeón mexicano. La meta de todo boxeador es ser campeón del mundo, así tenga enfrente a King Kong.
Si la mentalidad de nuestros futbolistas no cambia, no habrá poder humano que los lleve a ser respetados a nivel mundial y más allá de los malos manejos de los directivos, los que patean la pelota y saltan a la cancha son once jugadores. De ellos y de su mentalidad dependen los resultados en el terreno de juego.
Siempre he dicho que, si el futbol mexicano tuviera el gen de los boxeadores aztecas, las finales de los Mundiales eventualmente se jugarían entre dos equipos mexicanos. Parece una locura, pero les pregunto lo siguiente: ¿cuántas peleas de campeonato del mundo se disputan entre dos mexicanos? ¡Así de grandes somos en boxeo!
Sé que no hay inyecciones que te hagan tener más huevos o más garra. Solo espero que, con la visita y la charla de Julio para nuestros seleccionados, se hayan contagiado al menos un poco del gen ganador de los boxeadores y que entiendan que, como dice “Chepo” Reynoso: “Lo peor que te puede pasar es que te valga madre perder”.







