Ernesto Amador

“La Bomba” nos enseñó el camino

Lo que desafortunadamente ocurrió en el fútbol mexicano, sucede constantemente en el boxeo

“La Bomba” nos enseñó el camino - Foto: Especial
15/05/2026 |20:35
Ernesto Amador
autor de OpiniónVer perfil

Tuve la fortuna de formar parte del maravilloso equipo de Univisión Deportes. Fui testigo de cómo ese grupo de enormes y diversos talentos fue construyendo una de las más grandes historias en la industria de la televisión deportiva, no solamente en los , sino a nivel mundial.





Nada de eso habría sido posible sin el liderazgo de un hombre sencillo, carismático, estricto, amable, pero sobre todo visionario y determinado llamado Juan Carlos Rodríguez. Sí, “La Bomba”, como se le conoce en los medios de comunicación.

Con el paso del tiempo, Juan Carlos no solamente se convirtió en mi jefe; también fue mentor, maestro y hoy un amigo al que admiro, respeto y aprecio profundamente. Los tiempos y la distancia no nos permiten mantener una comunicación constante, pero cada vez que tengo la fortuna de intercambiar mensajes o alguna llamada, siempre termino llevándome una gran lección de aprendizaje y camaradería.

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Recientemente, quien fuera mi presidente en Univisión Deportes reapareció en una extraordinaria entrevista junto a Andrés Cantor, empresario y comentarista reconocido a nivel mundial. En dicha charla, Rodríguez reveló cómo, debido a los intereses de algunos directivos de la Liga MX, el fútbol mexicano dejó escapar una oportunidad histórica para transformarse por completo.

Según explicó Juan Carlos, que en ese tiempo fungía como el alto comisionado de la Federación Mexicana de Fútbol, inversionistas del más alto nivel a nivel mundial estaban listos para apostar por el fútbol mexicano con una cifra cercana a los 13 billones de dólares. Sí, 13 BDD. Una auténtica locura. Sin embargo, las agendas personales, la falta de visión y los intereses particulares terminaron alejando una inversión que pudo haber cambiado para siempre el rumbo del fútbol azteca y que pudo haberlo llevado a competir con las ligas más grandes y prestigiosas a nivel mundial.

¿Y por qué me refiero a esta charla?

Porque aunque mayormente escribo de boxeo, proyectos como los de Juan Carlos Rodríguez, con los que comulgo, podrían cambiar al boxeo mundial para bien.

El mercado mexicano, tanto en México como en los Estados Unidos, es inmenso en consumo, pasión y oportunidades de negocio. Y lo que desafortunadamente ocurrió en el fútbol mexicano, sucede constantemente en el boxeo.

Llegan inversionistas con la ilusión de aportar al deporte de los puños, pero la ignorancia, la soberbia y los intereses particulares terminan alejando y desmotivando a cualquiera que quiera sumar. En el boxeo, como en muchos otros negocios, se prioriza el beneficio inmediato y no la construcción de futuro. La mayoría piensa en ganar lo más posible mientras se pueda… Y después, que todo se derrumbe.

Con casi dos décadas viviendo en los Estados Unidos he visto de cerca muchas injusticias y discriminación, pero más allá de mis vivencias personales, hablo también como consumidor, manager y comunicador dentro de la industria del boxeo.

Los latinos mantenemos vivo al boxeo. Lo hacemos con nuestra pasión, nuestro consumo y nuestros dólares. Sin embargo, a cambio de esos mismos billetes verdes —que valen exactamente igual que los de cualquier otro sector de la población— muchas veces no recibimos absolutamente nada.

A los que pagan, no los atienden.

México es una potencia mundial en el boxeo. Sin sus peleadores y sin su fanaticada, el boxeo estaría prácticamente desahuciado. Es por eso por lo que hoy cito a un genio de los negocios deportivos como Juan Carlos Rodríguez y les lanzo una pregunta.

¿Seguirán anteponiendo sus intereses personales en el boxeo?

Porque no deben olvidar algo muy importante: tanto los aficionados como los inversionistas pueden cansarse de la soberbia, la opacidad y la falta de transparencia de quienes mueven los hilos del deporte.

En México ya dejaron escapar una inversión brutal que pudo haber cambiado al fútbol para bien y para siempre. Y tristemente, en el boxeo siguen ignorando a su público y alejando inversionistas por jugar a ver quién escupe más lejos.