Hay historias que parecen destinadas únicamente a las pantallas de Hollywood. Relatos de sacrificio, de caídas, de hambre, de sueños imposibles… Y de victorias que estremecen al mundo.
Sin embargo, hay ocasiones en las que la realidad supera cualquier guion: la historia de Lester Martínez es una de ellas.
Es un joven guatemalteco que no solo ha logrado abrirse paso al más alto nivel del boxeo mundial, sino que lo ha hecho con una narrativa digna de un largometraje. La historia de Lester es una historia construida a base de fe, disciplina y golpes… Muchos golpes.

El periplo boxístico de Lester Martínez ha sido todo, menos sencillo. Su debut profesional fue nada más y nada menos que ante la leyenda nicaragüense Ricardo “El Matador” Mayorga.
Sí, así de empinada fue la cuesta desde los inicios.
Hoy, ese joven de Petén puede decir con la frente en alto y los puños llenos de historia, que es el primer campeón mundial de Guatemala.
Uruguay, una potencia mundial en el futbol, jamás ha tenido un campeón mundial de boxeo.
Guatemala, un país que tampoco figuraba en el radar boxístico global, hoy puede presumir que antes que muchos gigantes del deporte… Ya tiene su campeón en el boxeo.
Para entender aún más este enorme logro, pensemos en Centroamérica:
Panamá tiene a leyendas inmortales como Roberto “Mano de Piedra” Durán.
El Salvador encontró su gloria en los puños de Carlos “El Famoso” Hernández.
Nicaragua ha regalado al mundo nombres como Alexis Argüello, Rosendo Álvarez, Ricardo Mayorga y Román “Chocolatito” González.
Centroamérica, muchas veces etiquetada como una región limitada en lo económico, ha demostrado que la grandeza no depende del tamaño, ni del dinero. Y Guatemala ya había dado al mundo figuras universales como Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz.
Hoy, en el terreno deportivo, levanta la mano con fuerza gracias a los puños de un joven humilde que renunció a todo por un sueño dejando a los suyos y aferrándose a sus metas.
Tuve la fortuna de ser promotor de Lester Martínez en dos de sus combates y si algo puedo decir sin temor a equivocarme, es que más allá de su enorme nivel boxístico, su calidad humana lo hace todavía más grande.
Lester Martínez es un gran campeón, pero es aún más un extraordinario ser humano.
Surgido de PROBOX, conquistó el respeto del mundo boxístico y llegó a NETFLIX para impactar al planeta entero.
Todos sabemos que Lester Martínez tenía en su esquina a su paisano, el chapín Esaú Díez.
Pero también sabemos algo más profundo: Lester tuvo a Dios en su esquina.
Las camisetas de su equipo lo decían con claridad: “con fe”. Lester una combinación de hambre, garra, corazón y fe, mucha fe.
@ErnestoAmador