Como titular de la Fiscalía General de la República, haber encabezado la LIV Asamblea Plenaria de la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia en Nayarit el pasado 13 de agosto, fue la constatación de que la coordinación interinstitucional es el pilar de nuestra lucha por la seguridad y la justicia de mexicanas y mexicanos. Habernos reunido los 32 fiscales y los representantes federales implica, para todos, asumir la responsabilidad de alinear nuestras estrategias para combatir el delito, la impunidad y la corrupción con estricto apego a la ley.
Veo con orgullo los resultados que ya hemos cosechado juntos. Los 63 mil detenidos por delitos de alto impacto, las 32 mil armas aseguradas y las 518 toneladas de droga son el eco de operativos coordinados que han sacudido las estructuras criminales. La destrucción de dos mil 700 laboratorios clandestinos nos demuestra que, cuando actuamos en bloque, el tejido del crimen se resquebraja.
Durante la inauguración, quise reconocer el esfuerzo previo de los encuentros regionales, porque esos espacios son el horno donde se forja la corresponsabilidad. Al presentar el Plan Estratégico de Procuración de Justicia 2026-2029, dejé claro que la confianza de los fiscales es determinante para el éxito de la Estrategia Nacional de Seguridad. No hay margen para titubeos; nuestras instituciones deben erigirse como un muro infranqueable frente a la delincuencia y sus embestidas.
La voz del gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, nuestro anfitrión, haciendo un llamado a despojarnos del miedo, tiene razón: México exige valentía y agudeza en inteligencia. Como titular de la Fiscalía General de la República, he impulsado una armonización legislativa que nos permita prevenir el delito y darle a una ciudadanía, que está más despierta que nunca, la fortaleza que demanda de sus instituciones.
Pero fue el discurso de mi homóloga en Nayarit, Elvia Heredia, el que más me confrontó con el espejo de la realidad, porque cada caso, representa el rostro más crudo del sufrimiento social; hablaba de desapariciones, feminicidios, extorsión.
Asumir la titularidad del Ministerio Público es, ante todo, un ejercicio de profunda empatía y esto debe ser siempre el motor que impulse nuestras investigaciones. Por esto, mi obligación es proponer que adoptemos las mejores prácticas de nuestros homólogos, no por cumplir un requisito burocrático, sino para que cada pesquisa se convierta en un paso decidido hacia la reparación del daño y el verdadero Estado de derecho.
Concluyo esta reflexión convencida de que la justicia no puede decretarse; se construye ladrillo a ladrillo desde la coordinación diaria. La sinergia entre fiscales es la llave maestra para que nada ni nadie esté por encima del Estado mexicano.
El camino es arduo y está lleno de amenazas, pero desde mi responsabilidad les aseguro que seguiremos avanzando sin pausa. La paz que anhelamos no es un sueño idealista; es una obligación ineludible que estamos decididos a cumplir con la frente en alto.
Nuestra unidad es la única herramienta capaz de doblegar a quienes pretenden socavar la paz de México.
Fiscal general de la República

