La contaminación nos está matando, afectando el bolsillo y la capacidad cognitiva

Enrique de la Madrid

La contaminación es un grave peligro para nuestra salud, la viabilidad de las ciudades y de nuestra especie. De acuerdo con el Reporte de Riesgos Globales 2020 del Foro Económico Mundial, las cinco mayores amenazas a la humanidad tienen que ver directamente con la contaminación ambiental que generamos. Estas amenazas son el cambio climático, desastres naturales a causa del calentamiento global, clima extremo, pérdida de biodiversidad y el ecocidio. 

Cada año más de 7 millones de personas mueren prematuramente por la polución de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). La contaminación contribuye con el 43% de las muertes y enfermedades de obstrucción crónica pulmonar, 29% de cáncer pulmonar, 25% de cardiopatía isquémica y accidentes cerebrovasculares y 17% por infecciones agudas en vías respiratorias.   

Hay que cuidar especialmente a nuestros seres queridos vulnerables por presión arterial alta, con problemas respiratorios y a los niños, porque la contaminación limita irreversiblemente la capacidad pulmonar de los pequeños aún en ciudades no tan contaminadas, reduce sus habilidades cognitivas, aumenta la presión arterial, las enfermedades cardiacas, respiratorias y del cerebro. 

Los contaminantes que más perjudican nuestra salud son las partículas PM10 y PM2.5, el ozono (O3), dióxido de nitrógeno (NO2) y dióxido de azufre (SO2).

Las partículas PM10 y PM2.5 son suficientemente pequeñas para entrar en la región torácica del sistema respiratorio, especialmente las PM2.5 que pueden llegar al torrente sanguíneo. Esta clase de contaminación está relacionada con el cáncer de pulmón, problemas del corazón y cerebrovasculares, ataques de asma y bronquitis. 

El ozono inflama y daña las vías respiratorias, también la garganta, agrava enfermedades pulmonares como el asma, el enfisema, la bronquitis crónica y causa EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica).

El dióxido de nitrógeno aumenta la probabilidad de adquirir asma en los niños, inflama el revestimiento de los pulmones y puede reducir la inmunidad a las infecciones pulmonares. El dióxido de azufre irrita la piel y las membranas mucosas de los ojos, la nariz, la garganta y los pulmones, especialmente durante una actividad física intensa. 

Deberíamos estar más preocupados de lo que mostramos porque 91% de la población mundial vive en lugares que no cumplen con los lineamientos de calidad de aire sugeridos por la OMS. 

Además, la contaminación afecta más a los que menos tienen, 91% de las muertes las produce en países de bajos y medianos ingresos, pues los pobres tienen menor capacidad de protegerse. En las ciudades más contaminadas del mundo, las escuelas privadas más caras tienen potentes purificadores de aire por lo que no suspenden tantas clases como los niños de clase media y baja a causa de la contaminación extrema.

También hay costos económicos de la contaminación, equivalentes a 5 billones de dólares anuales. Por ejemplo, cada año se pierden 1,200 millones de días laborales y 21 mil millones de dólares en atención médica por la polución.

En México la contaminación nos cuesta 3.2 puntos porcentuales del PIB cada año, 5% del PIB si sumamos el agotamiento y degradación ambiental. La productividad agrícola en México es menor por la contaminación, que redujo 60% el cultivo de avena y 14% del maíz en el centro de México durante 2011. De acuerdo con el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), el patrimonio cultural mexicano construido sobre piedra volcánica ha sufrido un deterioro hasta 50% mayor que si la atmosfera estuviera limpia; asimismo, en Guadalajara, Monterrey y la Ciudad de México (CDMX) 2,170 personas mueren prematuramente al año por no seguir los lineamientos de contaminación de la OMS.

De acuerdo con el gobierno de Nuevo León, la zona metropolitana de Monterrey supera 70% del tiempo los niveles permitidos por las normas mexicanas de ozono y partículas, niveles que son bastante menos exigentes que los recomendados por la OMS.

No sólo respiramos aire muy contaminado en Monterrey, ciudades de todo el país contienen aire peligroso. Es urgente reducir la contaminación que producimos. 

Los principales emisores de contaminación son el transporte de mercancías y personas, la producción de energía eléctrica y el calor que necesitan los procesos industriales, en resumen, quemamos muchísimos combustibles fósiles. 

En una próxima entrega detallaré las medidas que deberíamos tomar para reducir las emisiones contaminantes en México, por ahora quiero resaltar que debemos genera una mayor conciencia sobre lo urgente de reducir la contaminación. 

Es muy preocupante que 2,170 mexicanos mueran tan sólo en las tres principales ciudades a causa de la contaminación. Además es una seria amenaza a la viabilidad de nuestras ciudades.

Cuando fui director de Bancomext, un inversionista extranjero me dijo que él elige en qué países invierte, pero el lugar para vivir lo escogen en familia y la calidad del aire es uno de los factores que más toman en cuenta. 
 
Si las ciudades mexicanas no logran mejorar la calidad del aire serán menos atractivas para la inversión y habrá una importante fuga de capital humano, ya que la gente se preocupará cada vez más por vivir en un ambiente sano. En un entorno tóxico no se puede ser productivo, innovador o creativo. 

Cada vez más estudios científicos encuentran evidencia de cómo la gente huye de las ciudades contaminadas, especialmente la gente joven y con mayor nivel educativo. Por ejemplo, investigadores de Luxemburgo, California y Connecticut encontraron que el incremento en contaminación de China, registrada entre 1996 y 2010, redujo hasta 50% la inmigración flotante y la emigración llegó a reducir en 5% la población de las regiones más contaminadas.

No podemos esperar a estar en una crisis severa para hacer algo, como le pasó a Londres, donde se quemaba tanto carbón durante el siglo XIX que producía una niebla espesa, era imposible leer de día en un interior, ni siquiera al lado de una ventana. Los pintores del siglo XIX en Londres incluían nubes grises que ocupaban entre un 50% y un 75% del lienzo, muchos huían de la ciudad. El Parlamento, presa de los intereses empresariales, se negaba a aprobar leyes contra los humos hasta la gran niebla de diciembre de 1952 que mató 12 mil personas y dejó otros 100 mil enfermos. Ahora es una ciudad con muchos espacios verdes y de las más atractivas para vivir e invertir. 

Pocos temas requieren tanta atención como este, culpable de las cinco mayores amenazas a nuestra especie, algo que literalmente nos está matando, afectando el bolsillo sin que nos demos cuenta y hasta nuestra capacidad intelectual. La contaminación de una ciudad nos afecta a todos porque compartimos el aire, no hay quien se salve.

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