Recientemente estuvimos en Tenerife, Islas Canarias, en el Festival Tenerife Noir de Novela Negra 2024, que siempre da espacio al cine y al teatro. Es un lugar con una actividad turística muy vigorosa pero que se da tiempo para estimular el gusto por la lectura de literatura negra entre sus habitantes. Por supuesto que la comida es un orgullo regional. Tuve el privilegio de entregar al escritor cubano Leonardo Padura, el borsalino que es el símbolo del premio del Festival, además de compartir una charla sobre nuestros detectives con un público ávido, lo digo porque se agotaron los ejemplares de nuestras novelas. Estuvimos acompañados por Javier Hernández, padre de Mat Fernández, el detective canario más respetado, que incluso resuelve casos fuera de la isla. Allí nos enteramos de que es buen amigo de Mario Conde y del Zurdo Mendieta. Las Canarias son siete islas, tal vez ocho, y en tres se realizan Festivales de novela negra. En ellos participan autores isleños e invitados. En lo particular, es la tercera vez que estoy presente y puedo decir que hay creatividad en todas las actividades. El financiamiento, ese aspecto tan escabroso, proviene de fondos municipales y privados, y apuesto a que le cuesta lo suyo obtenerlo a Alejandro Martín, el dinámico director del Festival.

Las Ferias de libros otorgan premios, desde el importantísimo que concede la FIL de Guadalajara, el Vuelta de Tuerca de Querétaro, hasta el Sinaloa de las Letras que adjudica la de Los Mochis, en México. Desde luego, Tenerife confiere el Premio Ciudad de Santa Cruz de Novela Criminal 2024, del que fui presidente del jurado ,integrado por las escritoras y académicas Elizabeth López y Yanet Acosta, la lectora y directora del Festival de Novela Negra Sant Boi, Charo González, el novelista Javier Hernández Velázquez y su servidor. Alejandro Martín actuó como secretario. Analizamos cinco finalistas de gran calidad literaria y después de intensas y amistosas deliberaciones declaramos a La Ronda, de Francisco Bescós, nacido en Oviedo España, en 1979, publicada en Madrid por Reservoir Books en 2023, como la merecedora del Premio, por mayoría. Una novela con dos detectives de primer nivel, Dulce O’Rourke y Saito, que resuelven un caso en Madrid con antecedentes internacionales, donde poco importan los muertos, sino lo que está en juego en cada caso. Bescós es dueño de un estilo limpio y dinámico donde los problemas personales de los protagonistas importan en la manera en que resuelven cada enigma dentro de una trama rica en enredos. Algunas grandes avenidas de la ciudad son personajes, seguro le sorprenderá lo que precede a cada asesinato y lo acertivo que es el autor en la utilización de recursos inesperados pero verosímiles. Hay personajes que les encantarán, como la subinspectora Laura Rodrigo, que es capaz de seguir una pista con la computadora, hasta el fin del mundo; además de que conoce medicamentos para curar cualquier enfermedad. Ya verán de quién se enamora.

Cada vez las ferias de libros están más recuperadas y los autores esperan los premios de que son merecedores. Si en España existen circuitos donde los autores pueden acercarse a sus lectores, mi deseo es que en México pronto estemos a esa altura; que además de la FIL Guadalajara, Querétaro, Culiacán, Ciudad Juárez y Xalapa, se apunten otras ferias y nos faciliten su espacio, puesto que tenemos una muy potente literatura negra que necesita llegar a sus lectores. Apoco no.

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