El 13 de noviembre de 2023 el Dicasterio para la Doctrina de la Fe dirigido por el cardenal de origen argentino Víctor Fernández emitió una contundente declaración, según la cual, es incompatible ser católico y pertenecer a la masonería, afirma que “quienes formal y conscientemente sean miembros de logias masónicas y hayan abrazado los principios masónicos, quedan comprendidos en las disposiciones presentes en la citada Declaración. Estas medidas se aplican también a cualquier eclesiástico registrado en la masonería".

Este documento ratifica la declaración que hiciera en noviembre de 1983 el entonces cardenal Ratzinger, quien afirmó que “el juicio negativo de la Iglesia hacia las asociaciones masónicas permanece inalterable, ya que sus principios siempre han sido considerados irreconciliables con la doctrina de la Iglesia y, por tanto, la pertenencia a ellas sigue estando prohibida. Los fieles que pertenecen a asociaciones masónicas se encuentran en estado de pecado grave y no pueden acceder a la Sagrada Comunión.”

Cuando los historiadores vemos que una prohibición se reitera en distintas ocasiones, la conclusión es que la misma es sistemáticamente desobedecida por quienes deberían aplicarla u obedecerla. La opinión publica italiana se vio sacudida en su momento por el descubrimiento de la logia masónica Propaganda due (P2) que había sido fundada en 1877 y que tenía importantes ramificaciones en el estado italiano, particularmente en los servicios secretos, con una profunda vocación anticomunista, quedó en entredicho cuando se reveló que había tenido un papel importante en la quiebra del Banco Ambrosiano, donde el Banco del Vaticano (IOR) tenía fuertes intereses. La P2 tenía planes para desarrollar un golpe de estado.

En los países del continente americano la masonería tiene otra historia, la presencia de la Gran Logia Unida de Inglaterra y su disidencia: la Gran Logia de Masones Libres y Aceptados (Yorquinos) marcó la historia de los movimientos independentistas que se alzaron contra la Corona española y la Iglesia católica, en virtud del Real Patronato, que subordinaba la Iglesia y sus poderosas órdenes religiosas al Rey.

El general José de San Martín y Simón Bolívar, héroes de las independencias nacionales de Sudamérica habrían sido iniciados en logias masónicas de Cádiz y el papel de la masonería en la independencia de México es ampliamente conocida, aunque muchas veces soslayadas, por los historiadores locales. En el caso de los Estados Unidos los signos masónicos en el proceso de independencia y de consolidación nacional son también conocidos.

Los conflictos entre liberales y conservadores, entre clericales y anticlericales, entre masones e integristas católicos marcaron la historia del siglo XIX. La Iglesia excomulgó a los masones por impulsar la desobediencia al Rey de España, “por la gracia de Dios”, según afirmaba. Ya en el siglo XX se hablaría de una presunta conspiración “masónica, judía y comunista”, a la vez que se reivindicaba la catolicidad contra los Estados Unidos, una potencia protestante y masónica, reivindicando el “nacional catolicismo” español, que impulsaba el generalísimo Francisco Franco, cabeza del golpe de estado contra la II República española, quién pretendía confrontarse con la conspiración “judeo-masónica”.

La polémica sobre la masonería no es historia antigua, sino historia del presente, el papel del Rito Nacional Mexicano en los procesos políticos de ese país sería una buena explicación para entender la confrontación entre el Gobierno nacional y la Jerarquía católica.

Los sectores ultraconservadores de la Iglesia católica acusan al papa Francisco de ser masón y por lo tanto sería excomulgado y la sede pontificia estaría vacante, en las elucubraciones conspirativas de este sector. En dicha perspectiva, la reiteración de que las creencias y prácticas masónicas están fuera de la Iglesia católica, recordando además las disposiciones de Ratzinger, excomulgando a los masones, configuran una estrategia política destinada a “mojar la pólvora” de los enemigos internos del Papa.

Las restricciones institucionales de la Iglesia van contra las sociedades secretas en general, no sólo los masones, con lo cual, al ratificar la condena a la masonería, estaría por elevación dándole un golpe a las organizaciones “reservadas” de la derecha católica, que encabezan las críticas a Francisco. Abandonarán los católicos afiliados a la masonería a esta institución, es este caso no soy optimista, llevan allí más de 400 años y probablemente dentro de treinta años, nuestros hijos y nietos leerán una nueva condena y excomunión a los masones.

Doctor en antropología, profesor investigador ENAH-INAH

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