Un informe de realidad alterna

Editorial EL UNIVERSAL

El Segundo Informe de Gobierno rendido ayer por el Presidente resultó un acto plagado de retórica, política y autoelogios (“en el peor momento contamos con el mejor gobierno”) en el que se dibujó un país distinto al que viven millones de mexicanos, precisamente cuando se encuentra en medio de su más grave crisis. Más que informe pareció acto de campaña, como complemento de la serie de spots que se difunden actualmente, en los cuales parece más acciones de proselitismo que de auténtica comunicación con el pueblo.

Además de jactarse del combate a la corrupción y el fin de las prácticas abusivas de administraciones pasadas, destacó la austeridad y la no contratación de deuda como dos de los principales baluartes de este régimen. Incluso se presumió un ahorro de más de 560 mil millones de pesos que el gobierno podrá repartir a su criterio, pero no se habló de los multimillonarios costos que para el país tendrán las cancelaciones de proyectos, programas y compromisos establecidos por los gobiernos anteriores, tan solo por conceptos de indemnizaciones, inversión ahuyentada o por los empleos perdidos derivado de su rescisión.

Se atribuyeron además como logros del gobierno situaciones sobre las que éste en realidad tiene poco o ningún control, como el descenso en el precio del dólar, de los combustibles o el aumento en las remesas que llegan desde Estados Unidos, consecuencia todos ellos más bien del efecto de la pandemia de coronavirus sobre la economía mundial, y en especial en la norteamericana, con la que México está vinculada.

Y aunque el mandatario reconoció que ha habido un clamor para que el gobierno corrija el rumbo económico, aseguró que no cederá a las presiones porque eso va en contra de la congruencia que requiere su proyecto de nación, el cual continuará en la misma dirección y en donde el único apoyo se dará al pueblo, que es el único que requiere rescate, aun cuando se le demanden empleos que difícilmente podrán recuperarse, aunque el presidente insista en afirmar que eso ya está sucediendo mientras por todos lados se cierran empresas y negocios de todos los tamaños.

Hay que ponderar, sin embargo, que el mensaje presidencial no fue de confrontación con quienes han intentado hacer bloque en su contra, y que si en algún momento se intentó aludir, la prudencia se impuso e hizo a un lado cualquier ánimo de señalar adversarios y culpables directos, aunque sea solo por esta ocasión. Es necesario que por esa congruencia de la cual se presume, se evalúe el verdadero efecto de las politicas que más que ayudar a los pobres, parece que intentan mantenerlos indefinidamente como están.

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