La Cumbre de Líderes de Norteamérica, de regreso

David Jacobson y Earl Anthony Wayne

La próxima reunión de líderes es una oportunidad importante para conectar, comunicar, establecer objetivos y planificar

Los líderes de Estados Unidos, Canadá y México se reunirán el 18 de noviembre para una “Cumbre de Líderes de Norteamérica”, o NALS, por sus siglas en inglés. La agenda será grande e importante para esta primera reunión a tres bandas de los socios de Norteamérica desde 2016.

Como exembajadores de Estados Unidos en Canadá y México, ha sido nuestro privilegio estar en NALS anteriores. Hemos visto cómo enfocan el conjunto de sus gobiernos en los tres países. Hemos visto los avances que una sola cumbre puede alcanzar. Cuando los líderes se reúnen y hablan, las cosas se hacen. Es tiempo de volver a dar esos pasos hacia adelante.

Las prioridades de colaboración incluyen la competitividad de Norteamérica, su capacidad de aprender de la pandemia y reconstruir, mejor, su estrategia ante los cada vez más profundos desafíos del cambio climático, la cooperación para fortalecer la seguridad nacional, colaborar en el tema migratorio y mucho más. Una cooperación eficaz puede traer grandes beneficios, y mucho depende del éxito de una cumbre a tres bandas.

Canadá, México y Estados Unidos tienen una de las redes comerciales y de producción más fuertes del mundo, con aproximadamente 2 millones de dólares en comercio cruzando sus fronteras compartidas por minuto. Ese comercio mantiene más de 12 millones de empleos para trabajadores y campesinos tan sólo en Estados Unidos. Si los estados/provincias fronterizas en la frontera entre Estados Unidos y Canadá, o en la de Estados Unidos-México fueran un país separado, cualquiera de los dos bloques fronterizos ocuparía el tercer lugar en cuanto a PIB en el mundo, después de Estados Unidos y China. Norteamérica tiene un gran poder económico que puede aprovecharse más, para bien.

Es importante destacar que las relaciones entre estos países son esencialmente “intermésticas”: encarnan retos y oportunidades que son simultáneamente nacionales e internacionales. Afectan las vidas diarias de millones de ciudadanos de los tres países. Qué tan bien trabajen estos tres países juntos tiene un impacto significativo en el bienestar y la seguridad de cada uno de ellos. Una América del Norte más alineada será también más capaz de competir bien en el mercado global.

La próxima reunión de líderes es una oportunidad importante para conectar, comunicar, establecer objetivos y planificar. Hay y habrá diferencias de enfoque en algunos temas. El presidente de México tiene una opinión muy diferente sobre el papel del Estado en el sector energético. El primer ministro de Canadá y el presidente de México están preocupados por las cláusulas del llamado “Buy America” (compra estadounidense). Algunas cuestiones importantes se tratarán mejor de forma bilateral. Sin embargo, se puede hacer mucho bien si los líderes pueden forjar una agenda de trabajo trilateral común sobre cuestiones que afectan al continente.

Vimos buenos resultados en las Cumbres de Líderes de América del Norte de 2014 y 2016. En esas reuniones, los líderes de los tres países acordaron una serie de propuestas con visión de futuro que incluían promover la competitividad de América del Norte, fomentar la cooperación en materia de innovación y tecnología, colaboración en materia de reglamentación en sectores clave, alianzas en materia de energía limpia y cambio climático, trabajar para modernizar y mejorar los procesos de comercio y viajes transfronterizos, y ayudar a atender los retos de migración y desarrollo en Centroamérica. Fue una agenda de trabajo trilateral impresionante que, lamentablemente, fue hecha a un lado en gran medida después de 2016.

Muchas cosas han cambiado desde entonces. Una nueva agenda de la NALS también debería incluir el aprendizaje y lecciones aplicables sobre las interrupciones en la cadena de suministro durante la pandemia, así como de las formas en que América del Norte manejó (mal) la colaboración sanitaria y la gestión de las fronteras. Los tres gobiernos deben redoblar la inversión en su gente y en su fuerza de trabajo con colaboración en mejores prácticas, especialmente en momentos en que las industrias continúan evolucionando y demandando nuevas habilidades. Los líderes tampoco pueden reunirse sin mantener conversaciones serias sobre cómo manejar mejor el cambio climático y apoyar a las industrias más ecológicas, como los vehículos eléctricos, aunque pueda haber diferencias entre ellos.

Esperamos con interés la próxima reunión y una agenda de acción actualizada y robusta aprobada por los líderes, con la esperanza de que se comprometan a celebrar más cumbres. Nada hace que las mentes colectivas de las burocracias de los tres países se concentren más como el plazo fijado de una importante reunión de sus líderes. Mientras los ojos de los medios de comunicación se centran en los anuncios del día, es el diálogo que tiene lugar antes, durante y después de una NALS -en y entre los gobiernos- lo que fomenta el entendimiento, el aprendizaje y las acciones concretas que pueden generar avances serios. Los mecanismos establecidos durante una NALS en los tres gobiernos - y entre ellos – funcionan como catalizadores para un progreso continuo.

Alguna vez, Harry Truman dijo que “para tener buenos vecinos, debemos también ser buenos vecinos”. Es un sabio consejo para hoy y para los años venideros. Tenemos un gobierno canadiense con un nuevo mandato, una administración estadounidense relativamente nueva y un gobierno mexicano al que le restan más de dos años al mando. Es hora de mostrar y abordar los problemas críticos que enfrentan nuestros países, profundamente interconectados. Ninguno de los tres puede hacerlo solo. Es hora de celebrar una exitosa Cumbre de Líderes de América del Norte y de forjar un sólido plan de trabajo para América del Norte.

* David Jacobson fue embajador de Estados Unidos en Canadá (2009-2013) y es vicepresidente del Grupo Financiero BMO.

Earl Anthony Wayne fue embajador de Estados Unidos en México (2011-2015), es copresidente del Comité Asesor del Wilson Center y Diplomático Distinguido en Residencia en la Escuela de Servicio Internacional de la American University.

Exclusivo para EL UNIVERSAL en México.

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