Hoy vamos a ponernos históricos: hasta donde sabemos, sólo un extranjero se había dirigido al pueblo de México desde los balcones del Palacio Nacional. Ocurrió cuando el presidente Charles de Gaulle fue agasajado por Adolfo López Mateos en marzo de 1964 y el líder francés dio un breve mensaje a 300 mil mexicanos acarreados, según las crónicas de entonces. Esa excepcionalidad quedó pulverizada hace unos días, cuando la presidenta Sheinbaum abrió los balcones del Palacio a los integrantes del popular grupo coreano BTS para que saludaran a sus fans, que se autodenominan “armys”. Ningún artista mexicano en ningún gobierno pasado ha tenido ese simbólico honor. ¿Qué llevo a la presidenta a abrir ese, hasta ahora, inaccesible espacio a las superestrellas coreanas? Ella lo explicó así: “Yo los invité a Palacio Nacional para decirles ‘es que quieren que haya más conciertos; la presidenta de México lo único que les pide es que haya más conciertos’. Y ellos de forma muy amable, respondiendo a esta solicitud, deciden hacer más conciertos en el 27… Pero no hay que politizarlo (…) El objetivo, cuando dije vienen al Zócalo, pues dije vamos a invitar a la gente a ver si ellos se animan a salir al balcón, y afortunadamente se animaron a salir al balcón…” Y concluyó Sheinbaum: “Pero es eso nada más. No le carguemos de política a eso porque no lo es. Es sencillamente, de mi parte, poder darle una alegría a las y a los jóvenes mexicanos...” ¿Entonces fue una decisión personal de la presidenta y punto? Como ella tiene sus orígenes en el activismo universitario, sabe muy bien que lo personal es político. Así lo entendieron incluso las cuentas militantes morenistas que en las redes sociales comenzaron a compartir un video con Inteligencia Artificial en el que los jóvenes de BTS gritan desde el Palacio Nacional: “¡Es un honor estar con Obrador! ¡Es un honor estar con la mejor…!” Entonces todo este episodio súper mediático podría entenderse de varias maneras: como un guiño para los jóvenes votantes mexicanos que se estrenan en las elecciones de 2027 y que podrían ver este resonante asunto como un espectaular concierto del Bienestar. Otra interpretación es más sencilla: volver noticia internacional un sencillo acto sin precedentes para que todo mundo hable de los siete cantantes más amados de Corea, en lugar de los diez extraditables más buscados de Sinaloa... Finalmente va otra interpretación muy nuestra: que la presidenta por fin se ha dado cuenta del valor que tiene apoyar la cultura, por ello invitó a la agrupación musical que es emblema de la llamada hallyu u ola coreana, una estrategia que ha impulsado desde hace años el Estado coreano para hacer crecer sus industrias culturales que hoy reditúan millones de dólares y trabajo a los creadores de ese país. ¿Sheinbaum se prepara para ordenarle a Curiel que apoye a las industrias culturales mexicanas? Esto desafortunadamente parece más bien un cuento chino que uno coreano... (Escrítanos a columnacrimeny castigo@gmail.com)

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