Como en los mejores tiempos de las movilizaciones de la alguna vez llamada sociedad civil, poetas, lectores y vecinos de la colonia Roma salieron a la calle y se manifestaron tumultuosamente en las redes sociales para defender la permanencia íntegra de la Casa del Poeta Ramón López Velarde: no sólo el nombre, también su vocación como espacio destinado a difundir la poesía, las garantías de su funcionamiento como recinto cultural libre e independiente, la preservación de su patrimonio, el cumplimiento al marco jurídico que la protege, un cambio en su administración y transparencia sobre los recursos públicos que se destinan para su funcionamiento... Desde donde se encuentre, el poeta debió sentir “un encono de hormigas” por sus “venas voraces”. Nosotros, sinceramente, nos sentimos emocionados por la reacción de esta comunidad aguerrida. Y Ana Francis Mor probablemente sintió ñáñaras al ver un contundente movimiento organizado contra sus planes para instalar un proyecto con sospechosos intereses personales en un recinto cultural público… A regañadientes ha cedido, pero lo único que realmente ha concedido hasta ahora es retirar el vituperado nombre de Casa de las Palabras. De la propuesta de fondo de instalar en la Casa del Poeta el “primer cabaret público de la ciudad”, no ha dicho nada comprometedor contra su proyecto. Quizá ya en acuerdo con José Alfonso Suárez del Real, ahora habla de abrir un café concert que, ellos dicen, existió hace años ahí. Pero esta memoriosa columna tiene clarísimo que esto es falso; además, hay numerosos testimonios de poetas que no recuerdan ningún café concert funcionado en ese lugar nunca. En una entrevista en Radio Fórmula, la secretaria anunció lo siguiente con una mano en la cintura y la seguridad de quien nunca pisó ese lugar antes de vivir del presupuesto público: “Va a haber un café concert, creo que están mucho más cómodos con ese nombre. Siempre lo hubo en el bar Las Hormigas (...) Yo nunca fui pero me cuentan que se armaban unas tertulias literarias fantásticas...” ¿En serio estarán mucho más cómodos los poetas con ese eufemismo para no llamar cabaret a un cabaret? A lo largo de su protesta, los poetas han sido muy creativos en sus consignas, pero una de ellas ha encontrado una siniestra respuesta que llama la atención. La consigna de “¡Les arde! ¡Les arde! La casa se llama —con todas sus letras— Ramón López Velarde” fue respondida así en las redes la compañía Cabaret de Diez y compartida por otros miembros de ese gremio, entre ellos el funcionario y actor Andrés Carreño, recién nombrado por la secretaria de Cultura como coordinador de la Casa del Poeta: “La palabra cabaret les arde, no por Velarde: por clasistas, homófobos y cobardes”, dice el mensaje. ¿Ana Francis Mor y su protegido actor que hoy es parte de la nómina de la Ciudad de México pretenderán hacer pasar esta protesta ciudadana como un acto de homofobia? Poetas, periodistas y activistas orgullosamente lgbtes que han estado muy activos en esta reivindicación de la Casa del Poeta tendrán algo que responder a los actores vinculados con Ana Francis Mor sobre estas acusaciones que frivolizan vergonzosamente lo que es la homofobia en este país. Veremos.
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