El prolongado estancamiento de la economía mexicana sigue siendo motivo de preocupación tanto en el gobierno federal, como entre el empresariado, los trabajadores, la academia y otros sectores de la sociedad mexicana. Tres preguntas se entrelazan reiteradamente en esta conversación:

1. ¿Por qué la economía mexicana no crece?

2. ¿Por qué en el sexenio actual la inversión pública se ha desplomado y la inversión privada prometida no se ha materializado?

3. ¿Qué sugerir al Gobierno Federal y al Congreso para estimular el crecimiento?

El 13 de febrero de 2026 en las páginas de EL UNIVERSAL hice una recapitulación de los trabajos del Grupo Huatusco, un espacio de discusión sobre políticas públicas, activo entre 2003 y 2013. Nos preguntamos entonces por qué sólo crecimos de manera sostenida entre 1940 y 1982: 6.3% anual en promedio, y hoy por qué entre 1982 y 2024 —con todo y TLC a partir de 1994– el crecimiento anual promedio del PIB fue de sólo 2.1 por ciento.

En la evolución histórica de los Estados que salen del atraso, las experiencias exitosas recientes están en Asia Oriental: Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Hong Kong. Ninguna en América Latina. No existen fórmulas universales.

¿Cómo influye en el crecimiento mexicano la interdependencia con Estados Unidos? Hoy la prioridad del presidente Trump es lograr mayor producción y mayor contenido estadounidense, mediante la imposición de aranceles. Quiere llevar de vuelta a EU cadenas de valor y de suministro estratégicas: automóviles y autopartes; acero y aluminio; farmacéuticos; minerales críticos; semiconductores, chips y electrónica.

Dada la profundidad de las cadenas de suministro existentes en América del Norte, es factible esperar que continúen las operaciones mexicanas integradas que cumplan las reglas, evaluando en qué cadenas globales de valor se enfocarán, en un contexto de creciente liderazgo tecnológico de China.

El crecimiento y el desarrollo son un desafío de economía política: ¿Cómo la evolución del poder, de las instituciones políticas, las decisiones de gobierno y los conflictos sociales influyen en la inversión y el crecimiento? ¿Cómo atraer e incrementar la inversión sin abasto suficiente y estable de energía eléctrica? ¿Hasta cuándo la violencia y la extorsión seguirán socavando la inversión y la actividad económica en México?

Las estrategias de un horizonte deseable y asequible para México deberían incluir:

a) Invertir en nuestra propia gente. Los sistemas de educación, de ciencia y tecnología, de salud, de agua y saneamiento que son eficaces agregan valor local a la producción;

b) Recuperar el control del territorio y de las aduanas de manos del crimen organizado;

c) Mejorar la calidad de las instituciones. Hoy disuaden la inversión la erosión de la democracia, la falta de seguridad jurídica, la corrupción y un estado de derecho endeble;

d) Reducir la segmentación social y la persistencia de una masa de pobreza. Es esencial un mercado interno construido sobre la innovación para impulsar la cohesión y la movilidad social.

Volver a crecer requiere que el Estado mexicano construya y garantice un ecosistema de reglas compartidas, confiables y estables; que remueva las barreras estructurales y políticas que ha erigido; y que promueva y respalde a la inversión física, social e institucional, tanto pública como privada.

Profesor asociado en el @CIDE_MX @Carlos_Tampico

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