Ni el presidente Joe Biden —quien busca su reelección— ni su rival Donald Trump, representan las inquietudes y necesidades de los estadounidenses.

En un escenario inercial, el 5 de noviembre de 2024 se repetirá el duelo escenificado hace cuatro años. Muchos electores encuentran difícil entusiasmarse ante dos candidatos de la tercera edad, quienes tendrán 82 y 78 años, respectivamente, en la fecha de los comicios. ¿Acaso Estados Unidos es incapaz de producir nuevos liderazgos?

Las elecciones se ganan o pierden en los llamados estados ‘campo de batalla’. En 2024 hay seis: Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Pennsylvania y Wisconsin. Los cinco primeros favorecen a Trump tempranamente, por encima del margen de error, y sólo en el último encabeza Biden la intención de voto.

Quienes compiten contra Trump, Ron DeSantis, gobernador de Florida, y Nikki Hayley, exgobernadora de Carolina del Sur, están 40 puntos detrás y no representan una alternativa creíble.

Hoy los electores latinos favorecen a Biden sobre Trump por solo 4 puntos; en 2020 su margen fue de 33 puntos. Entre los afroamericanos, la intención de voto es de 73% por Biden y 23% por Trump, también una caída respecto a 2020.

Sin embargo, en semanas recientes empiezan a surgir indicios de que el escenario inercial podría romperse y dar lugar a una contienda inesperada.

El 7 de noviembre se llevaron a cabo elecciones estatales en Kentucky, Mississippi, Ohio, Pennsylvania y Virginia. Fue una buena noche para los candidatos progresistas y una pésima noche para los republicanos trumpistas. A dos años y medio de que la Suprema Corte retirara la protección federal al derecho al aborto, numerosos votantes ven a los candidatos republicanos como preludio a nuevas prohibiciones del aborto a nivel estatal.

El partido demócrata y sus políticas tienen mayor apoyo que Biden, mientras que la vicepresidenta Kamala Harris no despierta gran entusiasmo. Al mismo tiempo, los candidatos independientes de orientación progresista ganan terreno, como Robert F. Kennedy Jr., y Cornel West. La organización política centrista No Labels ha dicho que presentará un candidato, lo que también abona en contra de Biden.

El temor de que Biden no esté apto para la presidencia por su edad, ha suscitado una discreta operación para encontrar potenciales suplentes, como la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, o el gobernador de California, Gavin Newsome; éste último debatirá contra DeSantis el 30 de noviembre.

Del lado republicano, el mayor temor es que en la víspera del supermartes el 5 de marzo de 2024 —con elecciones primarias en 14 estados— Trump sea declarado culpable por su intento deliberado de revertir el resultado de la elección de Biden en 2020. Él podría seguir en la contienda e incluso ser elegido presidente, pero hay indicios de que cerca de la mitad de sus propios votantes podrían hacerle el vacío.

Otras fechas clave son la Convención Republicana del 15 al 18 de julio en Milwaukee, Wisconsin, y la Convención Demócrata del 19 al 22 de agosto en Chicago. Trump pasará el tiempo entre citas en los tribunales y su campaña electoral.

El alza reciente en la intención de voto por Trump refleja más la debilidad de Biden que la fortaleza del presunto candidato republicano, pero nada está decidido a un año de unos comicios que prometen ser totalmente atípicos. Como en 2020.

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