Están ya en el horizonte las elecciones intermedias del domingo 6 de junio de 2027.

Se renovarán los 500 escaños de la Cámara de Diputados y estarán en juego 17 gubernaturas: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.

En el seno de Morena sobran ‘tiradores’ que experimentan el ansia de militancia y están dispuestos a ‘sacrificarse’ por su estado.

Las acusaciones judiciales que se están llevando a cabo por el Departamento de Justicia del gobierno del presidente Donald Trump, no parecen haber mermado el ímpetu de los numerosos suspirantes guindas, ni en los casos de entidades a cuyos gobernadores les han sido revocadas sus visas: Baja California, Sinaloa, Sonora y Tamaulipas.

¿Acaso cuentan con que la (hasta hoy) negativa de la Presidenta de la República para detenerlos y entregarlos a la custodia estadounidense, o para investigarlos y procesarlos aquí, se mantenga bajo cualquier circunstancia?

¿Piensan quizá que gozan de una garantía de impunidad mientras Morena ocupe el Palacio Nacional?

En 2012-2018, bajo la presidencia del priista Enrique Peña Nieto, fueron encarcelados por distintos delitos cinco gobernadores tricolores: Javier Duarte, de Veracruz; Roberto Borge, de Quintana Roo; Andrés Granier Melo, de Tabasco; y los conspicuos tamaulipecos Tomás Yarrington y Eugenio Hernández. Asimismo, el panista Luis Armando Reynoso Femat, de Aguascalientes. No hizo falta que Washington ‘pidiera’ a ninguno de ellos.

En 2018-2026 bajo la presidencia de los morenistas AMLO y CSP, ningún gobernador del oficialismo ha sido investigado ni procesado. Estados Unidos pidió la detención provisional con fines de extradición del gobernador de Sinaloa, hoy con licencia. Sin embargo, él sólo recibió un citatorio para declarar en privado, y la narrativa oficial enfatiza la ‘defensa de la soberanía’ frente a la ‘interferencia’ de Washington, con quien firmamos un tratado de extradición.

El título de este artículo recoge el nombre de uno de los 13 gatos del muy recordado escritor Carlos Monsiváis. Otros nombres de los felinos fueron: Mito genial, Peligro para México y Coopelas o maúllas.

En Tamaulipas la elección de gobernador será en 2028, pero en junio de 2027 se renovarán los 36 escaños al Congreso del Estado y los 43 ayuntamientos. Hay ansia de militancia: una multitud de precandidatos. El 5 de mayo, el portal Elefante Blanco publicó: ‘Mario López acusa a cúpula morenista de huachicolera’. Como ya se la saben, la respuesta de la cúpula fue: ‘pruebas, pruebas, pruebas’.

Menudea el ansia de militancia. La recompensa es jugosa y no hay riesgo de ser investigados ni castigados. Si llegaran a perder la elección, podrían alegar que hubo interferencia externa.

En un partido que se dice de izquierda, uno esperaría que sus militantes y dirigentes acudan en solidaridad con las madres buscadoras ante la crisis de desapariciones que atraviesa Tamaulipas. O que respalden a los miles de familias tamaulipecas que son productores agrícolas y están al borde de la quiebra por la sequía, los precios bajos de sus cosechas y la inseguridad en el transporte carretero.

No ha sido así.

Quizá se debe a que Monsiváis no bautizó a alguno de sus gatos como Rendición de cuentas o Propósito de enmienda.

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