Antes que nada debo reconocer que la labor desarrollada durante la temporada es magnífica. El ambiente que han construido en Pumas de Universidad habla de un gran nivel de confianza, afecto y compromiso. Ellas y ellos —cuerpo técnico, jugadores, directiva y principalmente la afición— lograron una fusión de emociones.
Lograron lo que en pocas ocasiones sucede en esta humanidad tan abrumada: romper la entropía social en la que habitaban, en la que vivimos y, sobre todo, en la que debemos sobrevivir a diario.
La entropía social, que ha afectado no solo a Pumas o a la UNAM, sino a México entero, nos mantuvo durante años sumergidos en un miedo constante, en un trauma colectivo que se volvió costumbre, en la normalización de la violencia y en una profunda pérdida del sentido de comunidad y de futuro; y decirlo con claridad es necesario: esto no significa que todo haya cambiado.
Sin embargo, algo empezó a moverse. La llegada de sangre latinoamericana —cargada de historias de resistencia, de resiliencia vivida en carne propia— en jugadores y cuerpo técnico, junto con sus saberes, ilusiones y sueños, comenzó a tejer otra posibilidad. Una negentropía social que no es casualidad, sino construcción: un proceso vivo que ordena, que une, que devuelve sentido, que vuelve a encender la idea de comunidad y que, poco a poco, nos recuerda que el futuro también puede ser nuestro
En este sentido el escudo de la Universidad Nacional Autónoma de México no es solo un símbolo gráfico: es una declaración de identidad, de origen y de destino. En él se condensan México, América Latina y una visión de comunidad que trasciende fronteras.
Hoy, ese escudo se vuelve a tejer en la cancha a través de la plantilla de Pumas UNAM 2026. Jugadores provenientes de distintos lugares de América Latina —Costa Rica, Panamá, Paraguay, Brasil y México— no solo comparten un vestidor: entrelazan historias, culturas y formas de entender el fútbol y la vida.
Cada nacionalidad aporta algo distinto, resiliencia, identidad, lucha, creatividad y disciplina y en ese cruce, el escudo deja de ser estático y se vuelve vivo.
Se construye en cada pase, en cada cobertura, en cada esfuerzo colectivo.
No es casualidad, así como el escudo de la UNAM integra a América Latina en una sola mirada, este equipo encarna esa idea en el juego. No son solo jugadores.Son trayectorias que convergen. No son solo nacionalidades. Son culturas que dialogan.
Y en ese diálogo, en esa mezcla, se vuelve a afirmar algo profundo: Pumas es identidad colectiva. Pumas es un cachito de la América Latina jugando como un solo equipo
Sí, aunque ha sido doloroso, los Pumas son hoy por hoy una constante de negentropía social.
Una que no solo se siente y se vive en la cancha, sino también en los campus universitarios, donde se consagra la libertad de cátedra gracias a la renovada autonomía universitaria. Una donde las y los jóvenes se movilizan, paralizan, pero siempre terminan por acordar mejoras y transformaciones académicas, culturales y sociales para la comunidad universitaria.
Una Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México que no solo se preocupa por la formación académica, cultural y deportiva de su comunidad, sino que además hoy se ocupa por construir entornos pacíficos, por construir la paz en esa vida autónoma que garantiza la libertad de cátedra y la seguridad de que los pensamientos diferentes se pueden tejer para reconstruir a México, a través del Programa Universitario sobre Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias
Otro ejemplo de esta negentropía social esta presente desde 2020, cuando las jugadoras de Pumas UNAM Femenil comenzaron a tener presencia en el Estadio Olímpico Universitario, el fútbol femenil en la UNAM dio un paso simbólico y estructural: ocupar el mismo espacio histórico que el primer equipo varonil significó reconocimiento, visibilidad y pertenencia. Jugar en CU no solo abrió las puertas del estadio, sino también las de la identidad universitaria, permitiendo que miles de personas acompañen a las jugadoras y consolidando al equipo como un referente de comunidad, orgullo y transformación dentro y fuera de la cancha.
Sumado a lo anterior una afición que, en cada telón, en cada pincelada, en cada centímetro de tela, en cada humo azul y oro , en cada canto o en cada Goya, deja fijada la mirada de que Pumas es una construcción de 28 años de colectividad rebelde.
El Riesgo: Los adversarios en la liguilla intentarán, a toda costa, meter al once de Pumas y a su afición en una dinámica de entropía social.
Buscará generar desconfianza generalizada en la autoridad arbitral, instalando la idea de falta de oficio y de una posible inclinación en las decisiones. Permitirá que los conflictos escalen dentro de la cancha, romperá la concentración del equipo e intentará someter emocionalmente tanto a los jugadores como a la barra.
Aprovechará los antecedentes de confrontación para detonar una escalada de tensiones. En su cancha, buscará normalizar la violencia, jugar al límite de las reglas —e incluso romperlas— y provocar constantemente a los jugadores y a la REBEL para que caigan en un juego perverso de confrontación.
El objetivo es claro: quitarle a Pumas la alegría, la armonía y la cohesión con las que hoy caminan el club, el equipo y su afición, y empujarlos de regreso a una dinámica de entropía social, marcada por una profunda ruptura del tejido que hoy se está reconstruyendo en la UNAM, ya en Pachuca lo intentaron al final del partido y solo les falto tiempo.
Ante esto, nuestros jugadores y afición deben tener templanza. Deben restarse a discusiones estériles, confiar en el compañero y sentir su apoyo cuando alguien pida calma.
No deben permitir que el individualismo extremo se imponga sobre la rebeldía y la resistencia.
Son partes esenciales para poder ganar la última fase del torneo, alcanzar la octava copa y reafirmar que no solo se trata de ganar un título, sino de transformar el vínculo y la energía que se produce para sostener el cambio.
Se trata de mirar de frente los cambios que nacen desde el interior, buscando de nueva cuenta esa pequeña partícula de esencia que es la de gritar sin dudar:
¡¡¡MÉXICO, PUMAS, UNIVERSIDAD!!! ¡¡¡GOYA, GOYA!!! ¡¡¡CACHÚN, CACHÚN, RA, RA, GOYA, UNIVERSIDAD!!!
Presidente fundador de Cauce Ciudadano AC
X: @carloscauce
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