Hace más de dos años, en enero de 2024, se reveló que se habían filtrado datos personales de más de 300 periodistas que cubrían las conferencias del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador.
El gobierno federal reconoció que la filtración incluía copias de credenciales de elector, pasaportes, datos de la CURP, RFC y domicilios, y señaló que la información fue extraída de la base de datos de Presidencia.
En esos días, el Presidente aseguró que se abriría una investigación y se castigaría a los culpables de este delito, pero a más de dos años del hecho, nos recuerdan, nada se sabe de la investigación, si se concluyó, o si continúa.
Varios de los responsables de que esa información no se filtrara siguen trabajando en el gobierno federal, lo que deja claro que la impunidad goza de cabal salud.


