2022 y el nuevo desorden internacional

2022 y el nuevo desorden internacional
Nación 05/01/2022 02:52 Actualizada 02:55
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Con frecuencia se recurre al concepto trillado en el sentido de que olvidar la historia conlleva el peligro de repetirla. Pero es que al otear el horizonte mundial para avizorar lo que el nuevo año nos puede deparar, ecos de la época de entreguerras de 1918 a 1939 reverberan en el sistema internacional y podrían replicarse en 2022. Al igual que en las postrimerías de la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión, muchas naciones hoy están sufriendo una profunda dislocación económica y social -en este caso producto de una pandemia que entra a su tercer año de disrupción- y encaran malestar social y político generalizados. Al igual que entonces, en Europa, una potencia revanchista -ahora Rusia en lugar de la Alemania nazi- está desplegando tropas a lo largo de una frontera internacional y amenazando a una nación vecina. En Asia, una potencia al alza con aspiraciones hegemónicas, en este caso China, en lugar del Japón imperial, se está armando y aprestando para una posible invasión marítima -de Taiwán, en lugar de China. La noción de hacer cumplir acuerdos internacionales en materia de desarme y control de armas está probando tan difícil hoy -con Corea del Norte e Irán- como lo fue entonces con la Alemania de Hitler rearmándose en violación a tratados internacionales. Y al igual que en el periodo de entreguerras, en Estados Unidos ha cobrado fuerza la noción de un perfil internacional estadounidense más cauteloso. Si bien éste no es el aislacionismo de los años treinta, ni tampoco la doctrina Sinatra (“a mi manera”) y el vandalismo diplomático de Trump con el vacío internacional que éstos generaron durante cuatro años de una visión hobbesiana del mundo, EE.UU se encuentra debilitado internamente y con poco apetito o inclinación para recurrir al uso de la fuerza si se llegase a requerir para prevenir o repeler una intentona de invasión en Europa o en Asia.

Es en este contexto internacional fluido y volátil que comparto con ustedes, como es habitual con mi columna de arranque de cada año, el listado de diez de los temas globales que considero importante monitorear durante 2022:

1) ¿Cómo se manifestarán los esfuerzos y políticas desiguales de vacunación contra el Covid-19 en distintas regiones del mundo y cómo impactarán potenciales nuevas restricciones el tejido y los contratos sociales en diversas naciones?

2) Si el punto de quiebre y de diferenciación clave durante 2021 fue entre gobiernos eficientes y gobiernos no eficientes, ¿en 2022 se sumará a ello la tensión y el choque entre regímenes autoritarios y naciones con sistemas democrático-liberales?

3) ¿Cómo impactarán la inflación y los niveles de deuda a economías de renta alta en Europa, EE.UU, Canadá y Japón y serán peor los remedios que la enfermedad, y se irán destapando la cañerías del comercio global o persistirán los problemas en las cadenas de suministro globales?

4) ¿Podrá el gobierno chino evitar que los retos en su sector inmobiliario torpedeen su economía y de paso impacten a la economía global?

5) ¿Cómo confrontarán la Unión Europea y EE.UU -y los organismos multilaterales, las ONG y las naciones de tránsito- los crecientes patrones de migración, refugio y de personas internamente desplazadas alrededor del mundo?

6) ¿Cómo impactarán las elecciones intermedias estadounidenses a la política interna y exterior de EE.UU?

7) ¿Podrá Europa mantener el rumbo y el liderazgo global en la transición hacia energías limpias y renovables y con ello ayudar a mantener tracción multilateral ante la imperiosa necesidad de mitigar el cambio climático?

8) ¿Podrán naciones en Latinoamérica, África subsahariana y el sur de Asia recuperarse del impacto económico de la pandemia y equilibrar la exigencia de rescate y mitigación social con la reactivación de sus economías?

9) ¿Será suficiente la creciente presión política sobre empresas tecnológicas y plataformas digitales para que rindan mejores cuentas con respecto a los impactos político, social y fiscal que generan para que ello se traduzca en regulaciones más enérgicas y eficaces tanto en países industrializados como en economías emergentes?

10) Pero el tema que considero el más delicado de todos con el arranque de 2022 sin duda es, ¿cómo se comportarán tres focos rojos -las bravatas rusas de invadir Ucrania, una política crecientemente hostil de Beijing hacia Taiwán, y la posibilidad de que Irán llegue al umbral de producción de un arma nuclear- que podrían potencialmente derivar en conflicto armado a lo largo del año? Después de la caótica retirada de Afganistán durante el verano y la profunda erosión democrática y polarización política interna, Estados Unidos luce débil ante los ojos de muchas naciones. Eso aumenta la tentación de Rusia, China e Irán de intentar resarcir viejos agravios o seguir adelante con ambiciones de larga data. Dos regímenes autocráticos amenazan con la agresión para hacerse de territorio bajo control democrático y un tercero amenaza con violar el Tratado de No Proliferación Nuclear. Una potencial cumbre entre EE.UU y Rusia en las próximas semanas podría poner pausa o desactivar –o no- las amenazas de Putin a Ucrania. China está hostigando el espacio aéreo taiwanés, conduciendo ensayos militares y desplegando su musculatura en aguas disputadas. Irán ha tomado una posición tan maximalista en las conversaciones sobre sus aspiraciones nucleares que muchos observadores piensan que las negociaciones con EE.UU, Europa y la ONU colapsarán. Y si bien algunos analistas consideran poco probable que el sistema internacional se enfrente en 2022 a ataques armados transfronterizos por parte de una potencia revisionista y de una potencia emergente, Carl Bildt, ex primer ministro y canciller sueco, advierte que el mundo -y EE.UU- deben contemplar la posibilidad de invasiones simultáneas de Taiwán y Ucrania. “Tomados en conjunto, estos dos actos de invasión cambiarían fundamentalmente el equilibrio mundial de poder”, afirma, dando el toque de gracia a un orden mundial que ha “apuntalado la paz mundial durante décadas.” Al final del día, la pregunta esencial que está sobre la mesa con respecto a estos focos rojos -tanto para Washington como para otras capitales y para la propia ONU- es ¿a quién le importa más Ucrania o Taiwán?; ¿a Putin y a Xi, respectivamente, o a Biden y al resto del mundo?
 

Consultor internacional.

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