La CIA y el FBI ya infiltraron a la Cuarta Transformación. No solo realizan operaciones encubiertas en Sinaloa para secuestrar a un capo del narcotráfico, o en Chihuahua para desmantelar laboratorios de producción de drogas, ahora también buscan reclutar políticos para convertirlos en informantes, en delatores, en sapos, como se les conoce en el mundo del crimen, en los terrenos del hampa a aquellos que revelan información.
Pero como hasta en los sapos hay clases, aquí hay dos tipos: los sapos malos, de derecha, neoliberales y sapos buenos, sapos de bienestar. Estamos hablando de dos cosas muy diferentes.
En el primer grupo podría entrar la gobernadora panista de Chihuahua, María Eugena Campos, pues en su gobierno de derecha se permitió que agentes de la CIA participaran en una operación para desmantelar un narcolaboratorio. Una vez destruido, al regresar a la capital, dos agentes de la CIA, así como el director de la Agencia Estatal de Investigación y su escolta, que viajaban juntos, perdieron la vida en un accidente. Al conocerse los hechos, el gobierno federal enfiló sus baterías contra la traidora a la patria, e incluso buscó llevar a juicio político a la gobernadora Campos. Sapa mala, muy mala y de color azul.
En el segundo grupo, está el caso de la gobernadora morenista de Baja California, María del Pilar Ávila. Por chismes e intrigas que les llevaron a las autoridades de los Estados Unidos, el Departamento de Estado decidió cancelar la visa de doña Maripili.
Ella, en aras de recuperar su visa y poder ingresar a territorio estadounidense, donde acostumbra visitas a San Diego a una residencia con valor de 4.5 millones de dólares, que sus adversarios aseguran que es de su propiedad, pero que ella ha aclarado que pertenece a un amigo y que solamente es una invitada, se vio obligada a iniciar algunas gestiones bilaterales.
En grabaciones que se han hecho públicas en EL UNIVERSAL se escucha a la Mandataria bajacaliforniana decir que está dispuesta a entrevistarse con agencias de Estados Unidos, como el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y que se puede convertir en su informante y compartirles información de las mesas de seguridad en las que participa con autoridades estatales y federales.

“¿Están diciendo que me quieren llevar de extradición?... ¿No me pueden decir de qué quieren que les hable? Yo puedo saber o escuchar muchas cosas de seguridad, pero si hay algo en particular que ellos quieran saber… yo estoy dispuesta a hablar de todo lo que yo pueda saber, cómo apoyar, cómo cooperar, yo puedo decir lo que he escuchado en las mesas de seguridad, que tampoco es que yo escuche en otras partes”, se le escucha decir a la gobernadora en una de las conversaciones grabadas y publicadas.
Pero esta voz no es la de una traicionera a la patria o de una soplona, sino de una mujer desesperada que quiere recuperar su visa y poder pisar territorio estadounidense sin el temor de que, por chismes mal intencionados, acabe en la cárcel. Sapa buena, sapa del bienestar color guinda.
Quizá usted piense que este Arlequín está equivocado al hacer una diferencia entre sapos de derecha neoliberal y sapos de izquierda del bienestar, pero la mismísima presidenta Claudia Sheinbaum piensa de manera similar.

“El caso de Chihuahua está demostrado que había gente de una agencia operando en territorio, eso es una violación flagrante a la Ley de Seguridad Nacional… (en el caso de Baja California) ni siquiera nosotros sabemos quiénes son, si pertenecen al gobierno de Estados Unidos o no, si son de alguna agencia… si hay que investigar que se investigue, pero son dos cosas completamente distintas. … ella (la gobernadora Maripili) dio una explicación. No se sabe realmente ni siquiera con quién está hablando, lo que hay es una llamada telefónica que dio a conocer un periodista”.
Desde luego que son dos cosas muy diferentes, pues no se puede asegurar que la gobernadora en realidad le estuviera ofreciendo entregar la información de seguridad al FBI o al DHS, o si se la iba a proporcionar a un desconocido cualquiera, lo cual sería un alivio, pues no habría traición a la patria, sino un simple descuidillo que hubiese permitido que alguien cualquiera tuviera acceso a los datos reservados del gobierno, pero hasta ahí, no más.
Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa. Hay sapos malos, y otros apenas llegan a ajolotes.

ME CANSO GANSO. - Otros batracios. - Ni volteen a ver a Alfonso y Américo. - Y ni vayan a pensar que los gobernadores de Sonora, Alfonso Durazo, y Américo Villareal, de Tamaulipas, estén entregando información al gobierno de Estados Unidos, pues ellos tienen su visa vigente y la conciencia limpia, ellos sudan agua bendita.

