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03/05/2020
00:43
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Chicago, Illinois. –La contracción de 2.4% del PIB en el primer trimestre de 2020 es la caída más grande en 11 años en México, una cifra que sólo marginalmente fue impactada por la crisis del coronavirus. En julio sabremos el abismo que el segundo trimestre traerá por la obligada parálisis económica que hoy vivimos. Mientras, usté celebra que el descalabro no empató las peores predicciones, y acusa a los críticos de desear el fracaso de su gobierno.

JP Morgan acaba de anticipar una contracción del PIB en México del 8.4% para 2020, y usté dice que vamos requetebién. Si bien el origen de la crisis ocasionada por la pandemia no es responsabilidad de un individuo, sí se pueden exacerbar sus efectos si se reacciona con necedades que desafían las buenas prácticas y el sentido común.

Su secretario de Hacienda declaró que México no tiene el marco fiscal para ofrecer estímulos económicos como las “grandes economías”. El señor Herrera hace lo que puede con lo que tiene, cambia deuda cara por otra barata, y destina fondos pírricos de apoyo a la iniciativa privada. Simultáneamente, usté no tiene empacho en que Pemex tenga pérdidas, en tres meses, equivalentes a todo su presupuesto anual (562,250 millones de pesos), que se suman al costosísimo rescate a la petrolera donde tira miles de millones de dólares.

Si hubiera hecho inversiones petroleras en 1970 o 1980 lo felicitaría, pero hoy seguir por ese rumbo con una industria en declive es el camino a la pobreza. A pesar de ser evidente que sus políticas son fallidas, usté, terco, sigue la construcción de una refinería inviable.

De este lado de la frontera, aún el torpe de Donald Trump reconoció la importancia de lanzar una línea de ayuda a los negocios pequeños. La medida más reciente fue la aprobación de 484 mil millones de dólares para ese sector. La asistencia será usada para mantener a los trabajadores en la nómina y pagar gastos corrientes como renta, servicios, etc. En México, los funcionarios dicen, de parte de usté, que nada justifica despedir a empleados aún si los negocios están cerrados y sin ingresos por la crisis de salud. Es decir, no hay ayuda, ni siquiera empatía, pero sí se espera que los “malditos ricos” solventen las cuentas.

Ahora un punto aún más relevante. La estrategia contra el Covid-19 de su gobierno descalificó la aplicación masiva de pruebas de detección en la población. El protagonista de la portada de la revista Quién asegura que no es necesaria esta medida. Pues mire, usté, en Asia, Europa y hasta Trump saben que para tener la información básica de la epidemia debemos, al menos, saber cuánta gente se infecta, dónde están, para luego aplicar medidas que contengan la propagación.

Las pruebas de detección también son vitales para reabrir la economía de las naciones, pero en México dicen: ¿pa’ qué las hacemos? Mi teoría, pura especulación, lo acepto, es que usté no quiere destinar recursos para las pruebas y tampoco tiene alianzas con las farmacéuticas para que las produzcan masivamente. ¿Cómo va a tener este apoyo si se la pasa antagonizando al sector privado?

Aunque nunca me hizo gracia, cuando ganó la elección presidencial deseé que tuviera éxito porque ahí se jugaba el porvenir de mi patria. Usté dijo que quería ser un buen presidente, lamentablemente, con sus necedades y pifias creo será lo contrario: uno de los peores.

Como sus ideas son limitadas, sé que dirá que soy un conservador, y quizá sus esbirros digan que México está mejor conmigo viviendo en Chicago. A estos lamesuelas les digo, yo salí de México después del “error de diciembre”, al PRI y a otros políticos sólo debo el dolor de mi exilio forzado. No milito en ningún partido político en México ni en Estados Unidos.

Solo soy un mexicano independiente que está preocupado por el camino por el que mal lleva a mi país. Condúzcase con verdad, abandone las utopías ideológicas que tanto fracaso le han traído. A mí tampoco me gustan sus moditos, por eso le pido, reflexione, haga lo correcto, no lo políticamente rentable.

Periodista. @ARLOpinion