Un engaño sí, dos engaños no

Antonio Rosas-Landa

Chicago, Illinois. – “Engáñame una vez, y será una vergüenza para ti; engáñame dos veces y será una vergüenza para mi,” dice la frase estadounidense que separa la ingenuidad de la estupidez cuando alguien nos toma el pelo. Este parece ser el sentimiento sobre la presidencia de Donald Trump, pues su reelección se ve cada vez más complicada.

El presidente que “dice las cosas como son” finalmente sucumbe a la evidencia de su incompetencia sobre el manejo de la pandemia del COVID-19. Los estadounidenses reprueban su falta de liderazgo mientras el número de muertos llega a 150,000 y superamos los 4 millones de contagios.

Florida, un estado mayormente conservador que dio a Trump el triunfo en 2016, da ahora la ventaja en una encuesta al presunto candidato presidencial demócrata, Joe Biden, quien aventaja con 13 puntos al presidente. Peor, en vista de la explosión de contagios del coronavirus, el 58 por ciento de los votantes de ese estado creen que Biden manejaría mejor la pandemia frente a 38 por ciento a favor de Trump.

Encuesta tras encuesta, Trump va en picada y a gran velocidad. Un sondeo de Fox News, la virtual televisora de Estado que apoya lo indefendible de las políticas presidenciables, señala que el mandatario va abajo en las preferencias electorales en Pensilvania, Minnesota y Michigan, estados clave para ganar la presidencia.

La caída del presidente se debe a una crisis de confianza al hacer evidente la incongruencia entre su retórica y la realidad. Pues, una cosa es mentir sobre el progreso en la construcción del muro fronterizo, que gana credibilidad entre sus simpatizantes en estados alejados de la frontera con México, a minimizar el riesgo de la pandemia. Rechazar políticas públicas de prevención y contención de contagios contrasta con la realidad cuando los ciudadanos saben de amigos o familiares infectados, sino muertos, en comunidades que son territorio trumpista.

Las áreas conurbadas de las grandes ciudades americanas conocidas como suburbios son tradicionalmente zonas de clase media alta con residentes medianamente conservadores. Los demócratas triunfan en el corazón de las grandes metrópolis, pero los republicanos usualmente tienen un buen desempeño en el collar suburbano. Pues bien, una encuesta de ABC News-Washington Post y otra de Fox News dan ventaja de 9 y 11 puntos respectivamente a Joe Biden, entre esta demografía.

Para gozar de estas tendencias lo único que Biden ha hecho es mantenerse vivo, pues no encabeza una gran campaña y ha mostrado un perfil bajo desde que inició la pandemia. Es decir, todo el mérito del fracaso se debe a la inagotable habilidad del presidente Trump de polarizar ánimos y cometer errores.

La jiribilla de la retórica populista llega hasta donde la realidad lo permite, y la pandemia aceleró evidenciar las mentiras y la incapacidad del Ejecutivo. Esta situación debe poner sobre aviso a Trump, sus aliados y gobiernos como el de México que apostaron por su continuidad pues parece que pronto Estados Unidos tendrá otro gobierno.

Si bien las encuestas son una ciencia inexacta que falló miserablemente en 2016, las crisis de salud, económica, moral y de identidad en Estados Unidos hacen inmensamente complicada una recuperación del presidente. Según el Wall Street Journal, 50 por ciento de los votantes ya decidieron que no hay manera de que voten por Trump, dejando sólo un 13 por ciento de indecisos que se dividirán entre los contendientes.

Trump nos vio la cara una vez, pero hoy el pueblo estadounidense parece estar listo para rectificar el camino, y evitar la vergüenza de que nos tomen el pelo nuevamente. Ojalá que pronto otros países también salgan de la pesadilla populista.
 

@ARLOpinion

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