La factura de Vladimir Putin

Antonio Rosas-Landa

Otras maravillas del líder ruso incluyen fraudes electorales domésticos; encarcelar, asesinar y envenenar a opositores; silenciar a medios...

Chicago, Illinois.— En una entrevista con la cadena ABC, le preguntaron al presidente estadounidense Joe Biden si creía que Vladimir Putin, presidente de Rusia, era un asesino. El mandatario contestó “sí lo creo”. El gobierno ruso contestó que Biden ponía las relaciones bilaterales “bajo la amenaza de un colapso”, y el embajador Anatoly Antonov regresó a Moscú para ponderar “cómo rectificar los lazos entre ambas naciones que se encuentran en crisis”. 

Las declaraciones de Biden y la reacción de los rusos son una nueva forma de comunicación que retrata cómo realinean sus posiciones. Quizá lo más destacado es que el presidente estadounidense le dice a su homólogo ruso, “hay un nuevo alguacil a cargo”.

Comencemos por el principio. Biden dijo a ABC que Putin pagará un precio por intervenir en la elección estadounidense de 2020. Según reportes estadounidenses de inteligencia, el mandatario ruso aprobó campañas para malinformar y denigrar la figura del candidato demócrata.

Putin, un manipulador profesional, apoyó a Donald Trump a la Casa Blanca en 2016 y 2020. Las campañas en redes sociales que equiparaban a Hillary Clinton con Satanás y las denuncias de cultos demócratas que practican el abuso infantil provenían de granjas cibernéticas rusas. 

Al parecer, el líder ruso tenía claro que colocar en la presidencia a un estúpido megalómano aseguraba el debilitamiento de Estados Unidos.

Durante su mandato, Trump mantuvo un coqueteo con regímenes autoritarios, incluido el del señor Putin. 

El hoy exmandatario no se preocupaba por temas estratégicos durante las cumbres con otros líderes. Por el contrario, al terminar las conversaciones, Trump decía cosas tan absurdas como “creo que le caí bien”, o “tenemos una gran química”, para exaltar lo que en su pequeñez consideraba un éxito.

En contraposición, Biden tiene amplia experiencia en política exterior como senador y vicepresidente. Incluso, en una ocasión se entrevistó con Putin. Ahí Joe dijo de frente que “no tenía alma”, por las atrocidades y falta de conciencia de sus actos y políticas de gobierno. 

Es prudente recalcar que fue el periodista de ABC quien usó el término asesino para referirse a Putin. ¿Y por qué se piensa eso de él? Con base en reportes e investigaciones se señala al presidente de Rusia como el responsable de aprobar el asesinato del opositor Boris Nemtsov, en 2015. Otras maravillas del líder ruso incluyen fraudes electorales domésticos; encarcelar, asesinar y envenenar a opositores; silenciar a medios de comunicación y atrocidades humanitarias en los conflictos bélicos en Chechenia, Ucrania y Siria.

A pesar de su autoritarismo, Putin teme ser llamado a cuentas por sus delitos en el poder. Por ello, impulsó la aprobación de una legislación que otorga inmunidad a los expresidentes. El legislativo ruso, la obediente Duma, aprobó esta ley como en otras latitudes, “sin cambiarle una sola coma”, para garantizarle un feliz retiro.

Considero que Biden hace bien en dejar claro que los días en que Estados Unidos permitió a Rusia violentar su soberanía al inmiscuirse en sus procesos electorales se terminaron, que esta nación sabe quién es Vladimir Putin, y que sus delitos no se olvidarán el día que deje el poder.

Por otro lado, el manual del demagogo antidemocrático es tan limitado que era previsible la reacción del gobierno ruso. La tesis es, “el insulto al presidente es un agravio a Rusia”, “el Estado soy yo”, según Putin. No obstante, la escaramuza replanteará cómo la nación más poderosa del mundo lidiará con un mal actor internacional. Los estadounidenses y sus aliados son testigos de que el liderazgo de Estados Unidos está de vuelta. 

Periodista.
 @ARLOpinion

 

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