Jack y sus cortes de carne

Antonio Rosas-Landa

Si la intención del Presidente es “informar”, ¿por qué el país no ha visto transparencia sobre los contratos de las vacunas?

Chicago, Illinois. – La comunicación es una herramienta poderosísima en nuestras sociedades. Quizá es más relevante cómo un personaje comunica que sus actos mismos. En este contexto, los gobernantes populistas usan elementos particulares para avanzar su agenda. Aquí presento rasgos de los casos de México y Estados Unidos, así como el costo que pagan las naciones cuando sus espacios de discusión capitulan ante el dominio del régimen.

Primero, la transparencia. Además de ser periodista, me desempeño como estratega de comunicaciones para el poder legislativo de Illinois. Por ello, las técnicas para transmitir un mensaje son áreas comunes en mi vida profesional.

Entremos en materia. “El estilo populista de comunicación: hacia un marco teórico crítico,” es un estudio de Elena Block de la Universidad de Queensland, Australia; y Ralph Negrine, de la Universidad de Sheffield en Reino Unido, donde se enlistan los trucos populistas para llegar a las audiencias como: “apelar a la gente, ser anti-político y anti-élite, un discurso beligerante de lenguaje simple que crea un sentimiento de cercanía entre los líderes y el público marginalizado”. ¿Suenan familiares los moditos?

Según Block y Negrine “este estilo crea una conexión con secciones importantes de la sociedad que se sienten agraviadas y, en cierta forma, marginalizadas por la democracia”. Estos líderes se venden por “decir las cosas como son”, endulzan el oído del público diciendo lo que quieren escuchar y los movilizará. No importa la veracidad de los “otros datos” o “hechos alternativos”, antes llamados mentiras. Lo relevante es fomentar un credo de personalidad que establece una fe ciega en sus presuntas buenas intenciones.

Según un conteo del diario The Washington Post, el presidente Donald Trump dijo 30,573 mentiras o declaraciones engañosas durante su mandato. No obstante, obtuvo más de 77 millones de votos en 2020, 14 millones más que en 2016 que fue electo. Promover falsedades puede ser muy efectivo para manipular a la sociedad. El cuento de que el bien siempre triunfa es, esencialmente, solo un cuento.

Otro pilar de los populistas es ahogar al público con su mensaje. Trump escribió 23,858 twits como presidente, según el periodista Adilbek Madaminov. La práctica creció exponencialmente al final de su gobierno y hacia la elección presidencial. ¡Coincidencias de la vida! En 2020 la gran mayoría eran escritos al inicio de la semana para fijar el tono noticioso. Y las horas para lanzar los trumpi-twits eran entre las 5 y las 10 am. Así comenzaba la dominación del dialogo público desde el amanecer, una suerte de mañanera digital. Coincidencias, coincidencias.

Si la intención del presidente de México es “informar” con larguísimas conferencias de prensa, ¿por qué el país no ha visto transparencia sobre los contratos firmados por las vacunas Covid? ¿Por qué las disparidades escandalosas en el número de muertos por la pandemia entre la “mañanera”, el INEGI y la Escuela de Medicina, Johns Hopkins?

Ante la opacidad y la deshonestidad hay que encontrar la verdad, lamentablemente los medios de comunicación son parte del problema. He visto con espanto cómo “analistas y periodistas” hablan del “éxito” de la forma de comunicación de AMLO. Pero cuando los “otros datos” son falacias comprobables, llamarlos “éxitos” equivale a decir: “Jack el destripador era un asesino serial, pero el hombre merece un reconocimiento por sus finísimos cortes de carne”.

El poder echará mano de lo que pueda para avanzar su agenda. Pero, una prensa libre debe sortear los ataques del poder, la pérdida de favores y la censura para informar los hechos duros. La complacencia mediática contribuyó a la crisis política en Estados Unidos. Ustedes en México, ¿quieren el mismo destino? 

Periodista.
@ARLOpinion

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