El triunfo de la ciencia sobre el oscurantismo

Antonio Rosas-Landa

Chicago, Illinois. – Hace 51 años el pequeño Ugur Sahin emigró de su natal Turquía a Alemania para reunirse con su padre. Nadie podía imaginar que cinco décadas después ese niño cambiaría la historia al inventar junto con su esposa, la doctora Ozlem Tureci, la primera vacuna contra el virus causante del Covid-19.

El matrimonio Sahin-Tureci dirige la empresa BioNTech donde desarrollan terapias inmunológicas para pacientes con cáncer y otras enfermedades. Esta empresa, en alianza con la farmacéutica Pfizer, fabrica y distribuye millones de dosis de su vacuna al mundo, luego de convertirse en la primera opción aprobada por las autoridades de salud para combatir el nuevo coronavirus. Ahora otra farmacéutica, Moderna, ofrece la segunda vacuna que usa la misma tecnología que BioNTech.

¡Bienvenidos al futuro! Estas vacunas con tecnología mRNA destinan una proteína distribuida en el torrente sanguíneo que lleva un mensaje a las células que instruye a desarrollar anticuerpos si un patógeno determinado invade el organismo. El milagro médico no produce reacciones violentas del sistema inmune y ofrece una mejor protección que los tratamientos convencionales.

Una vacuna tradicional tarda al menos cinco años para llegar al público, en vista de que usa una versión debilitada del virus que debe ser cultivada en inmensas cantidades retrasando su producción. Por el contrario, las vacunas mRNA comenzaron a ser elaboradas en enero pasado y hoy, once meses después, se aplican a millones de personas. Un logro extraordinario, en un tiempo récord.

Los científicos e investigadores que trabajaron incansablemente para darnos un arma que nos proteja de la pandemia merecen un gran reconocimiento. Hablamos de seres humanos educados y dedicados a su campo de conocimiento, quienes desarrollaron tecnologías siguiendo el método científico hasta obtener el resultado deseado. Millones de vidas, la salud y la posibilidad de recuperar nuestras ocupadas rutinas dependen de su éxito.

La otra cara de la moneda, la del oscurantismo, son los gobernantes demagogos que han minimizado la severidad de la pandemia, los funcionarios y representantes electos comparsa de populistas que menospreciaron las medidas de prevención. Pero también está la gente que prefiere la pereza de asimilar chismes de fuentes cuestionables en las redes sociales, donde se dijo que el Covid-19 no existía o que se trataba de una conspiración.

En contraste, los héroes que están sacando a la humanidad de la miseria y la tragedia de la pandemia, soncientíficos, médicos, enfermeras y otros ángeles que se sacrifican aún por aquellos que desafían la razón, las medidas de salud, la decencia y que, por lo tanto, no merecen consideraciones.

Según The New York Times, el doctor Sahin dijo en una convención hace dos años que la tecnología desarrollada por BioNTech podría producir rápidamente una vacuna en caso de que hubiera una crisis de salud como la que enfrentamos. La afirmación no fue una ocurrencia, sino una aseveración respaldada en los elementos aportados por años de investigaciones serias.

La pandemia que transformó nuestras dinámicas, paralizó la economía y arrebató al menos 1.7 millones de seres humanos será derrotada por las vacunas salvadoras. Eventualmente, recuperaremos nuestras rutinas gracias a la ciencia y al sacrificio de los trabajadores de la salud y los trabajadores esenciales que nos dieron viabilidad durante la crisis. ¡Muchas gracias a ellos y ellas! Queridos lectores, desde el inclemente frío invernal de Chicago, les deseo salud, prosperidad y felicidad. En el 2021 nos va a ir mucho mejor. 

 

Periodista.
@ARLOpinion

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