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Covid-19, “como por arte de magia”

Antonio Rosas-Landa

Trump y su desprecio por las indicaciones sanitarias le puede costar la presidencia, aunque podría pagar un precio más alto

Chicago, Illinois.— El anuncio llegó cerca de la medianoche del jueves: el presidente de Estados Unidos y su esposa están infectados de Covid-19. La noticia causa incertidumbre sobre su salud y el futuro de su campaña política.

Donald Trump construyó una narrativa divorciada de la realidad al minimizar el peligro de la pandemia. Rechazó las medidas de prevención, como el uso del cubrebocas, y hasta ridiculizó a sus adversarios por seguir los consejos de las autoridades de salud. Ahora, el Covid-19 está derrotando al mentiroso más famoso del mundo.

El mandatario se vende como un hombre que no le teme a nada, ni a un virus mortal. Una imagen que corresponde al macho alfa. Para cultivar esta idea, alimentó la politización del cubrebocas, pues identificaba su uso con debilidad y cobardía.

El presidente tuvo actos públicos en la Casa Blanca con decenas de asistentes sin observar medidas mínimas de protección. Así ocurrió el sábado pasado en la presentación de la jueza Amy Coney Barrett, como su candidata a la Corte Suprema. Se sospecha que fue en este evento en la Casa Blanca donde se infectó, pues varios asistentes han dado positivo al coronavirus.

Sin recato, siguió con su campaña en Minnesota y Pensilvania con mítines masivos donde sus simpatizantes tampoco siguieron las indicaciones de salud. Sin límites a su irresponsabilidad, Trump supo que su asesora Hope Hicks dio positivo al Covid-19 y que él y la primera dama podrían estar contagiados. Sin importarle, se dirigió a un evento de recaudación de fondos en Nueva Jersey, donde lució apagado y taciturno.

A pesar del pánico que reina entre los funcionarios del gobierno y sus colaboradores de la campaña, la gobernabilidad del país está asegurada. El vicepresidente y otros funcionarios en la línea de sucesión están saludables. El aparato del gobierno puede funcionar sin más limitaciones que las que ya imponía la emergencia de salud.

Pero a nivel personal, el presidente está en el grupo de mayor riesgo a la enfermedad por su edad y peso. No obstante, es probable que su fortaleza y los tratamientos médicos (producto de la ciencia que desprecia) le ayuden a recuperarse. De su evolución dependerá qué tan visible se mantendrá ante la nación y qué tan activo siga en su campaña, la cual ya estaba en crisis.

En el mejor de los casos, Trump deberá estar en aislamiento entre 10 y 14 días, esto si no enferma de gravedad. 

Lamentablemente para él, necesitaba este tiempo para revertir las tendencias electorales que no le favorecían. Pero hoy el líder que se mostraba imbatible está a merced de un virus para el que aún no hay vacuna ni tratamiento 100% efectivo.

Estos eventos deben ayudarnos a reflexionar. El presidente de Estados Unidos vive en la burbuja mejor resguardada del mundo, donde todos en su cercanía debían hacerse la prueba de Covid-19. Entonces, si el líder del país más poderoso, con recursos ilimitados, se contagió, cualquiera puede infectarse. 

Esto nos llama a ser serios con las medidas de prevención, dejarse de payasadas y seguir el consejo de médicos y científicos, no de políticos.

A Trump su desprecio por las indicaciones sanitarias le puede costar la presidencia, aunque podría pagar un precio más alto. Al inicio de la pandemia, supo sobre el peligro de la enfermedad, pero engañó al público diciendo que el virus “desaparecería como por arte de magia”. 

Pues bien, presidente, encare los hechos, pues la magia no es más que una distorsión que confunde los sentidos, pero que no cambia la dura realidad. 

@ARLOpinion

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