En 2024 cerca de 36 millones de mexicanos refrendaron su apoyo al proyecto que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum. A dos años de la victoria y más de año y medio de gobierno, durante la celebración en el Monumento a la Revolución, quedó clara la continuidad, la consolidación y el avance de uno de los proyectos de izquierda más importantes del mundo que combina estabilidad económica, expansión de derechos sociales y legitimidad democrática.
De acuerdo con los datos expuestos por la presidenta, México registró una inversión extranjera directa de 23 mil 591 millones de dólares durante el primer trimestre de 2026, un incremento de 10.4 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior. El desempleo se ubicó en 2.5 por ciento, uno de los niveles más bajos de las últimas décadas y se crearon 669 mil nuevos empleos. Si bien la deuda pública se mantiene en alrededor del 50 por ciento del PIB, se registró una reducción del déficit fiscal en 1.5% durante 2025.
La expansión de la política social no tiene precedentes en la historia del país: la inversión social supera el billón de pesos anuales. Más de 42.8 millones de personas reciben algún programa de bienestar; la pensión para adultos mayores alcanza a más de 14 millones de beneficiarios que se han reintegrado a una dinámica familiar saludable; la inversión social supera el billón de pesos. Millones de estudiantes reciben algún tipo de beca educativa.
En materia laboral, el salario mínimo ha aumentado más de 150 por ciento en términos reales. En 2018 un trabajador percibía un salario mínimo de poco más de 88 pesos diarios, mientras que en 2026 el mismo trabajador recibe 315 pesos diarios (470 pesos en la frontera norte). La pobreza laboral registró sus niveles más bajos desde que existen mediciones comparables.
Actualmente se construyen más de 500 mil viviendas a través del programa Vivienda para el Bienestar; se han recuperado más de 4 mil 600 millones de metros cúbicos de agua para la nación; existen 14 proyectos estratégicos de infraestructura hídrica en marcha; y la red ferroviaria supera los 4 mil 200 kilómetros entre obras concluidas y en ejecución. A lo que se suma la reducción en cerca de 20 mil millones de dólares en la deuda de Pemex y la incorporación de nuevas capacidades de generación eléctrica para fortalecer la seguridad energética del país.
Estos datos y muchos más adquieren mayor relevancia en el actual escenario internacional. Son el soporte frente al ascenso del proyecto ultraconservador, el desgaste de la democracia en numerosos países y la creciente concentración de la riqueza en élites que aspiran a mantener el poder político, México se mantiene como una experiencia exitosa en la implementación de un proyecto progresista en materia económica y laboral, la defensa de los derechos humanos, el combate a la pobreza y la desigualdad, la universalización de derechos sociales, la defensa del medio ambiente, y en la defensa del multilateralismo y la cooperación internacional.
No sorprende que exista quien considere, incluso después de todas las muestra de apertura, cooperación y colaboración, que México representa un riesgo para sus intereses y que pretenda la desestabilización de nuestro país. Como tampoco sorprenden quienes buscan apoyos fuera del país ante su incapacidad para encontrar respaldo popular.
En su pretensión dejan de lado los profundos cambios que en las últimas décadas se han desarrollado en la relación con los Estados Unidos, país donde más de 40 millones de personas de origen mexicano contribuyen a su economía, en una relación de integración más allá de la larga frontera de 3 mil 169 kilómetros que compartimos, donde diariamente cruzan un millón de personas y más de 40 mil tráileres de carga, que dan cuenta de un comercio bilateral que ha convertido a México en el principal socio comercial de los Estados Unidos en un intercambio que durante el periodo enero-septiembre de 2025 superó los 653 mil millones de dólares, a partir de una relación de respeto y cooperación sin renunciar a nuestros principios soberanos.
La historia nos enseña que los procesos que buscan ampliar márgenes de autonomía económica y política enfrentan resistencias externas e internas. Está en disputa la soberanía de nuestro país y que éste desarrolle sus capacidades para definir sus prioridades a partir de las necesidades de su pueblo, y para ello, como ha dicho la presidenta, habrá que “mantener cabeza fría” frente a las presiones externas y para enfrentar al pequeño Miramón que la derecha mexicana lleva dentro.
Embajador de México ante la OEA
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