A lo largo del presente año, la política monetaria del Banco de México ha sido acertada y prudente y parece que ya se presentan las circunstancias para que decida recortar su tasa de referencia en 50 puntos.

En efecto, este jueves Banxico dará a conocer su anuncio de política monetaria y existe cierta incertidumbre sobre si el recorte de su tasa será de 25 o de 50 puntos base. Al respecto, probablemente el banco central tomará en consideración los siguientes factores: (1) Los bajos niveles de inflación que prevalecen; (2) la seria desaceleración que registra la actividad económica, y (3) la reducida volatilidad que presenta la divisa mexicana.

En su comunicado, el banco central seguramente aludirá a la estabilidad de precios. La semana pasada el Inegi publicó su reporte mensual de inflación e informó que la variación anual del INPC se situó en 3.02%, alcanzando la meta del banco central. Asimismo, la inflación subyacente resultó de 3.68%, hilando cuatro meses consecutivos a la baja.

Por su parte, si bien durante el primer semestre del año las negociaciones salariales registraron una variación promedio de 6%, su nivel más alto desde 2002, éstas presentaron una tendencia descendente en los últimos cuatro meses y en octubre su variación resultó de sólo 4%.

Cabe recordar que las negociaciones salariales son un indicador relevante para Banxico al evaluar su postura monetaria, ya que éstas pueden representar un indicador de las expectativas futuras de las empresas en torno a la inflación. En este marco de referencia, la reciente trayectoria descendente de la variación de las negociaciones salariales, aunado a los bajos niveles inflacionarios probablemente sean factores que justificarían un recorte más agresivo de la tasa de referencia.

En su comunicado, el banco central también hará referencia al crecimiento económico destacando probablemente la contracción de 0.4% que registró el PIB durante el tercer trimestre del año (cifras ajustadas por estacionalidad).

Cabe señalar que hay una diversidad de indicadores que muestran que la economía mexicana se ha desacelerado considerablemente.

La creación formal de empleos ha sido la más baja desde 2009, mientras que el consumo privado se contrajo 0.5% anual en agosto. Asimismo, la inversión fija bruta presentó una caída anual de 4.6% en los primeros ocho meses del año, destacando la fuerte contracción de 6.9% de la inversión en maquinaria y equipo.

Por lo que se refiere a la postura monetaria relativa, si bien es cierto que el mercado no espera un recorte adicional de la tasa de referencia de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos en lo que queda del presente año, el diferencial de tasas entre ambos países es muy amplio. Además, a pesar de la reciente desaceleración económica de ese país, es muy probable que en 2019 su economía muestre un crecimiento de 2%, significativamente más alto que el de 0.1% que registrará la economía mexicana en el presente año.

La contracción de la inversión privada, y consecuentemente la desaceleración de la economía mexicana en su conjunto, ha sido explicada parcialmente por la incertidumbre generada por la política económica implementada por la actual administración, lo cual se ha visto reflejado también en la contracción que ha registrado la confianza empresarial.

Dicha incertidumbre política podría acotar el impacto que podría tener un ciclo de baja de tasas por parte del banco central sobre la inversión empresarial privada. No obstante, tomando en consideración la atonía de la economía mexicana, la trayectoria descendente de las negociaciones salariales, el alto diferencial de tasas entre México y Estados Unidos y la contención de la inflación, muy probablemente el banco central se inclinará por una postura monetaria más laxa recortando su tasa de referencia en 50 puntos base.

Director de Analítica en Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan son responsabilidad exclusiva del autor.
Twitter: @alexcervantes

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