Casi a punto de cumplir treinta años como piloto en una aerolínea comercial, Alejandro Petrossián (Guillermo Francella) parece estar en su mejor momento: si bien ya es un hombre maduro, es muy respetado en su trabajo, su récord de vuelos es intachable, tiene buenos amigos y está de novio con una muy guapa azafata.

El panorama se nubla cuando una mañana unos agentes que dicen ser de la policía aeroportuaria lo buscan en su casa y se lo llevan de emergencia a la oficina. “Necesitamos que nos ayude con una situación”, le dicen. No sin gusto por lo dramático, los individuos que sacaron de su casa a Alejandro le ponen un polígrafo y le empiezan a hacer preguntas.

Resulta que Alejandro no es tan inmaculado después de todo: le muestran fotos con su amante, una doctora que además le ayudó a falsificar su reporte de salud. Es ahí donde nos enteramos que Alejandro ha perdido audición en uno de sus oídos, lo cual lo incapacita para volar e incluso lo podría mandar a la cárcel por falsear su expediente.

Vulnerable por la grosera exhibición de sus secretos, los tipos que prácticamente lo secuestraron le ofrecen un arreglo (que no es otra cosa que una extorsión): ellos no dirán nada sobre su condición y a cambio Alejandro deberá volar una maleta de contenido sospechoso, en su ruta de Argentina a Madrid, para luego entregarla -sin hacer preguntas- a un individuo que lo estará esperando.

Dirigido por el novato realizador Martino Zaidelis, La Extorsión (Argentina, 2023) es un thriller muy convencional pero de buena manufactura que sabe cómo mantener en todo momento la atención del espectador.

Pero seamos honestos, si uno está dispuesto a darle play a esta cinta (disponible en HBO MAX) no es porque se trate de un thriller bien hecho, sino porque se trata de una película protagonizada por Guillermo Francella, quien ya es en sí mismo un género.

Casi un símbolo nacional en su natal Argentina, la de Francella es la historia que muchos comediantes latinoamericanos han intentado conseguir: inicialmente un comediante de poca monta en películas y series de televisión de cuarta (o de bajo presupuesto), que poco a poco fue poniendo a prueba sus habilidades mediante películas y papeles que exigían un cambio de registro y un rango más amplio.

Así, de la comedia televisiva de situaciones y el cine chabacano adolescente, Francella supo cruzar al terreno del drama con gran éxito: Rudo y Cursi, El Secreto de sus Ojos y la magnífica El Clan fueron las películas con las que Francella demostró no solo ser un comediante sino un actor con un rango impresionante.

Con La Extorsión, Francella de nueva cuenta demuestra su enorme capacidad para los papeles dramáticos sin perder ese carisma que siempre impregna a sus personajes. Se trata de una cinta de domingo por la tarde, interesante, intensa, pero con un final no del todo satisfactorio (precisamente por ser demasiado satisfactorio para los personajes). Como sea, el final viene siendo lo de menos, el disfrute está en ver a Francella convenciendo a la cámara, al público y a su país natal que no sólo es un comediante ya legendario, sino estamos frente un actor de muchas, muchas tablas.

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