La ironía de nuestro presidente: más cerca de Reagan que de Roosevelt

Alberto Galarza

Hace un par de semanas escribí respecto a la necesidad de implementar políticas recaudatorias que obliguen a las personas y empresas más ricas a pagar más impuestos, y que el gobierno asuma su responsabilidad rectora de combatir la desigualdad y proveer igualdad de oportunidades para todas las personas.

En ese sentido, en los últimos meses, el presidente de los Estados Unidos Joe Biden ha sorprendido al mundo con sus propuestas progresistas en esta materia, que apunta su proyecto de nación hacia una socialdemocracia, donde existan condiciones para que el capitalismo conduzca a mayores resultados democráticos, igualitarios y solidarios. Específicamente, su propuesta de ley denominada Plan para las Familias Americanas, que pretende apoyar a revitalizar su país de una manera más equitativa, nos invita a pensar en todas las posibilidades que existen y que podríamos tener en México de llevar a cabo una recaudación más justa.

El presidente norteamericano declaró, al hacer esta propuesta, que desea que en su país el trabajo sea recompensado justamente y no sea la riqueza la única que se multiplique, y para lograrlo es preciso aumentar los impuestos a quienes más dinero ganan. Su propuesta incluye que aquellos hogares que ganan más de un millón de dólares al año paguen un porcentaje más alto de impuestos que el resto de los estadounidenses, así como agregar impuestos sobre las herencias millonarias y terminar con los incentivos fiscales excesivos a las grandes compañías y capitales. Con estos pequeños grandes cambios, planean recaudar un billón de dólares (1,000,000,000,000 - 12 ceros) en la siguiente década, y con esto fondear acciones del estado que mejoren la calidad de vida de todas las personas.

Si bien es cierto que cada nación tiene diferentes necesidades, todos los países que tenemos brechas de desigualdad tan profundas como México y Estados Unidos, tenemos necesidades básicas indispensables de atacar, y la idea de que el Estado funja como el moderador del capital para poder acortar esta brecha y promover la justicia social suena como una idea a explorar.

La propuesta de Biden para mejorar la vida de los estadounidenses tiene principios básicos importantísimos para igualar la cancha para los menos favorecidos: bajar los costos de las estancias infantiles, hacer universal la educación preescolar, proporcionar asistencia nutricional en las escuelas, hacer gratuita la educación superior y dar licencias médicas y familiares pagadas. Todas estas acciones, serán financiadas a través de su plan de recaudación equitativa.

¿Qué podríamos hacer en México si el gobierno tomara acciones en este sentido? Imaginemos cómo ayudaría a las y a los mexicanos una redistribución de la riqueza a través de este tipo de acciones. ¿Sería tan desastroso como nos han hecho creer que las grandes empresas y las personas más ricas del país aportaran un poco más en favor de quienes menos tienen?

El gobierno de López Obrador ha hecho de la austeridad su bandera, contrario a estas nuevas políticas estadounidenses centradas en aumentar el gasto público a la par de la recaudación. La diferencia podría ser que, en lugar de recortar y cancelar programas, aumentar el presupuesto destinado a ellos para llegar a más personas a través de recaudar impuestos a la riqueza. Así, en lugar de cancelar el Seguro Popular, cerrar las estancias infantiles, recortar el presupuesto en educación y a las universidades públicas de todo el país, aumentaríamos los programas para que todas las y los mexicanos pudiéramos acceder a ellos.

Por último, el presidente López Obrador ha declarado su admiración por el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt por sus políticas sociales y económicas para reactivar la economía después de la gran depresión de finales de los años 20 del siglo pasado. Si Joe Biden, quien hizo campaña como centrista y está haciendo un gobierno de izquierda, lograra pasar estas legislaciones en las Cámaras e implementara exitosamente sus políticas, podría pasar a la historia como el Roosevelt de nuestro tiempo. Lo cual sería irónico y doloroso para la izquierda mexicana; pues Andrés Manuel, un presidente que hizo campaña 18 años desde la izquierda, está haciendo un gobierno al más puro estilo neoliberal. Estando más cerca de asemejarse a Ronald Reagan, que al constructor del “New Deal”.

 

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