F ue una movilización inédita de miles de trabajadores del Poder Judicial de la Federación que salieron a las calles para expresar su rechazo a la pretensión del gobierno federal y de Morena de extinguir 13 de sus 14 fideicomisos y apropiarse de fondos por más de 15 mil millones de pesos.

Y aunque varios políticos se hicieron presentes al inicio de la concentración en el Monumento a la Revolución, los organizadores dejaron en claro que no querían que la marcha se politizara, pues la idea desde un principio fue una protesta en defensa del Poder Judicial sin tintes políticos o partidistas.

Así, el alcalde de Benito Juárez con licencia, Santiago Taboada; de Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe, y de Cuauhtémoc, Sandra Cuevas, entendieron el mensaje y ya no fueron vistos en el trayecto hacia el Zócalo.

En una marea blanca, los manifestantes recibieron el respaldo de ciudadanos, que con aplausos y gritos de aliento les expresaron su apoyo, al considerar que el gobierno federal debe respetar la autonomía del Poder Judicial de la Federación.

Los contingentes no sólo estaban integrados por trabajadores en activo, sino también por jubilados que incluso en silla de ruedas participaron en la manifestación.

Hubo quienes estuvieron acompañados por familiares, entre ellos, sus hijos pequeños y hasta llevaron a sus mascotas.

En marcha resonaron los altavoces, desde donde dirigían consignas: “Somos abogados, no somos acarreados”; “Poder Judicial, contrapeso nacional”; “No somos oposición, servimos a la nación”; “Hoy me defiendo para defenderte”; “Sí a la ley, no a la dictadura”, y “México, aguanta, la justicia se levanta”.

En algunos tramos los asistentes aplaudieron al paso del contingente. La movilización llamó la atención de cientos de visitantes en el Centro Histórico, incluidos algunos extranjeros.

En contraste, hubo algunas expresiones en contra por parte de cuatro personas que se ubicaron sobre la acera de la avenida Juárez, que gritaban consignas como: “Repudio total, al Poder Judicial”, y “Corruptos”, pero sus voces eran acalladas por los gritos más sonoros de los manifestantes.

A diferencia de otras marchas en el primer cuadro de la Ciudad de México, esta vez no hubo un operativo de seguridad por parte de la policía capitalina, pese a lo cual no se registraron incidentes. Los restaurantes de las avenidas Juárez y 5 de Mayo no cerraron sus cortinas y todo transcurrió con tranquilidad.

Al llegar al Zócalo, los manifestantes gritaron consignas frente a Palacio Nacional, protegido por muros metálicos, y entonaron el Himno Nacional frente al Antiguo Palacio del Ayuntamiento.

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