México tiene avances, pero no sustanciales, en los 17 objetivos de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, en los que figuran hambre cero, fin a la pobreza o igualdad de género, señala la senadora Nancy de la Sierra Arámburo (PT).

Asegura que “necesitamos una sociedad participativa que implemente todos los programas que se generan, y es ahí donde hemos encontrado resistencia”.

La coordinadora de la mesa de trabajo senatorial que da seguimiento a la Agenda 2030 comenta que el Senado tiene comunicación con el representante permanente de México ante la ONU, Juan Ramón de la Fuente, y con la Presidencia de la República, a fin de buscar que todas las reformas legislativas tengan impacto en los objetivos de desarrollo sostenible que México firmó en 2015.

La coordinación, en la que se incluyen los gobiernos municipal, estatal y federal, “nos hará caminar en el sentido de tener un mejor país”, asegura.

Previene que al momento “se ven muy lejos” las metas de abatir la pobreza y el hambre, y de construir una sociedad en paz.

Advierte que “los objetivos del desarrollo sostenible no sólo son obligación de los gobiernos, pues la sociedad también es responsable.

“Si no concientizamos a la sociedad de que todos somos responsables de los objetivos, estamos perdidos”, señala.

Al enumerar algunos ejemplos de la participación de la sociedad en el cambio, se refiere a una cultura indiferente a la violencia de género y en la cual incrementan los feminicidios.

¿Cuáles son los temas de la Agenda 2030, senadora?

—Fin a la pobreza; hambre cero; salud y bienestar; educación de calidad; igualdad de género; agua limpia y saneamiento.

Energía asequible y no contaminante; trabajo decente y crecimiento económico; industria, innovación e infraestructura; reducción de las desigualdades; ciudades y comunidades sostenibles; producción y consumo responsable.

Acción por el clima; vida submarina; vida de ecosistemas terrestres; paz, justicia e instituciones sólidas, así como alianzas para lograr los objetivos.

¿Cómo apoya el Senado el avance en la agenda?

—En el seguimiento de la agenda participamos 32 senadores en una mesa plural. Revisamos que toda la legislación que se apruebe pase por la agenda.

¿Hay avances con acción del Poder Legislativo?

—En el matrimonio infantil, por ejemplo, se aprobó una reforma en este primer año legislativo. Hoy los niños no se pueden casar y eso es un gran avance. Vamos bien.

¿La cooperación con el embajador Juan Ramón de la Fuente cómo se da?

—El doctor Juan Ramón de la Fuente es muy sensible con estos temas. Un grupo de senadores viajó hace unos meses a hablar sobre la agenda, los objetivos y los que nos falta reforzar.

¿Cuál es el aporte de la ONU para la agenda?

—Es, sobre todo, un compromiso para lograr que cada acción que se desarrolle esté relacionada con lo económico, ambiental y social. Recibimos asesoría, buenas prácticas, ejemplos de otros países.

La comunicación con el doctor De la Fuente, con la Presidencia de la República y buscar que todas nuestras reformas tengan impacto en la Agenda 2030 nos hará caminar en el mismo sentido de tener un mejor país, sin 52 millones de pobres, sin niños sin acceso a la alimentación, a la educación, a la salud.

¿La sociedad mexicana de 2030, sin pobres, sin hambre, está muy lejos?

—Muy lejos y muy complicado. Hay que trabajar investigar, coordinarse, involucrar a la sociedad.

¿Qué es lo que le toca a la sociedad?

—Las acciones no son sólo responsabilidad del gobernante municipal, estatal o federal. La sociedad también es responsable de que logremos estos objetivos, por lo tanto necesitamos que sea activa, participativa.

Si no logramos concientizar a la sociedad de que todos somos responsables de cumplir los objetivos, estamos perdidos.

¿La familia participa en cumplir estos objetivos?

—Si yo educo a mi hijo, por ejemplo, y no le enseño que se tiene que bañar en tres minutos porque el agua hay que cuidarla y reutilizarla, entonces no estoy haciendo mi parte como mamá.

¿Otro ejemplo?

—La violencia hacia las mujeres crece y el feminicidio es un problema gravísimo. ¿Qué tenemos que hacer? Un cambio cultural, de pensamiento. Cambiemos estereotipos, seamos capaces, como mujeres, de reconocer que los hombres serían mejores padres si jugaran a las muñecas. Ellos son fríos porque su mamá no los dejó jugar a las muñecas; lo que debían hacer era su rol de papá y cargar a “su bebé”, que era la muñeca. Eso quisiera ver en 2030.

¿Otro ejemplo que nos acerque a la paz?

—La violencia, desafortunadamente, inicia desde la escuela: educamos para la guerra, no para la paz

Espero que la reforma educativa forme mejores seres humanos y logremos niños distintos, preocupados por su medio ambiente, por ejemplo.

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