México y el nuevo activismo diplomático

Expertos dicen que el país apuesta por recuperar el liderazgo regional, pero cuestionan doble rasero en varios temas

México y el nuevo activismo diplomático
El representante de la oposición venezolana, Gerardo Blyde, habla ante la prensa en Ciudad de México. La delegación del gobierno venezolano anunció los primeros dos acuerdos parciales con la oposición. Foto: José Méndez. EL UNIVERSAL
Mundo 13/09/2021 02:53 Ariadna García Actualizada 15:05
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En los últimos tres años, la política exterior mexicana ha estado caracterizada por un fuerte activismo que lleva a expertos a preguntarse si se trata del regreso a los principios que la marcaron en el siglo XX o si hay razones de política interna que intervienen.

Al iniciar la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, éste fue enfático en señalar que la mejor política exterior es la interior. Desde entonces, la Secretaría de Relaciones Exteriores ha tenido a su cargo una serie de encomiendas que no necesariamente habrían sido materia de la diplomacia.

El canciller Marcelo Ebrard, lo mismo ha sido el encargado de comprar pipas para Pemex, atiende crisis migratoria, le entra al conflicto de familia por la muerte del cantante José José; trabaja para que se libere al ex secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos; encabeza diálogos económicos y hasta salvar ex presidentes de América Latina, entre otros.
 

Desde la Secretaría de Relaciones Exteriores ahora se hace promoción económica y comercial; turística; cultural y varios etcéteras. Hoy se ve al titular de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, en constantes reuniones con gobernadores y gobernadores electos, y hasta en toma de posesión de mandatarios estatales, “en representación del Presidente de la República”.

En enero de 2020, México revivió la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), organismo del que ahora se busca sea el sustituto de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Desde hace más de un año, con el inicio de la pandemia del Covid-19, el mayor activismo diplomático comenzó con la búsqueda y compra de vacunas en el exterior. Una tarea que originalmente debiera corresponderle a la Secretaría de Salud, fue delegada en Relaciones Exteriores, bajo el argumento de que se trató de negociaciones diplomáticas, la compra del antígeno.

Recién, la política exterior mexicana ha vuelto a ser visible por temas como otorgamiento de refugio a personas de Afganistán, que han tenido que salir de su país no solamente por cuestiones políticas, sino para salvar su vida. Sin embargo, para internacionalistas, este tema resulta muy delicado, no por el hecho de apoyar a las personas, sino porque la imagen contrasta con lo que ocurre en el sur de México, con migrantes haitianos, centroamericanos y hasta extra continentales.

Uno de los temas mayormente difundidos, fue la demanda que se interpuso en contra de armadoras de armas, en Estados Unidos, hecho que si bien es inédito, lo cierto es que puede ser algo que dure años en litigio.

También, México le entró al tema de Venezuela, en donde se ofreció como el lugar para que las partes en conflicto pudieran sentarse a dialogar, ello bajo el auspicio de Noruega. Empero, por la otra parte, hay temas en los que permanece hermético, como es el caso de Nicaragua.
 

Se ha dado continuidad a la tradición del apoyo en caso de desastres, como lo ha sido con Haití.

En el Tercer Informe de Labores de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el canciller Marcelo Ebrard escribió que la política exterior ha demostrado la visión humanitaria, responsable y constructiva.

“Lejos de sólo mirar hacia dentro, México salió a buscar soluciones a los desafíos que enfrenta la población mexicana”, indicó.

Los principios de política exterior mexicana están escritos en el artículo 89 Constitucional fracción X: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de controversias; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y la seguridad internacionales.

La pregunta es: ¿a qué obedece este nuevo activismo diplomático mexicano?

“Me parece que es una combinación de varios elementos. En primer lugar es la tradición de la política exterior cobijada por nuestra propia Constitución, fracción décima del artículo 89 en donde se establecen todos esos mecanismos que siempre han caracterizado a México por tender la mano, construir puentes, no confrontarse. Ahora, ¿que todo esto va a abonar a su candidatura [de Marcelo Ebrard] para el 2024? Sin duda, eso es más claro que el agua”, comentó la analista de asuntos globales, Aribel Contreras.

El profesor e investigador del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana, Javier Urbano, consideró que lo que se tiene hoy es una política exterior en donde se trabaja en segundos planos.

“Tenemos un Presidente que no tiene habilidades para el tema de la política exterior, no es una persona que interactúe, así que toda la política exterior la hace el canciller Marcelo Ebrard y no podemos soslayar que ante una evidente preferencia del Presidente López Obrador, por Claudia Sheinbaum, el canciller trabaja por otro lado”, mencionó.
 

Urbano opinó que Relaciones Exteriores actúa bajo temas de coyuntura, como lo es el caso de Venezuela, que funciona para posicionarse, lo mismo en el caso de las vacunas.

Es necesario tomar en cuenta, añadió, que ante la aparición del Covid-19, muchas fronteras se cerraron y no se ha podido hacer nada. En cambio, hay temas de seguridad nacional, que México ha preferido dejar de lado, como lo es cambio climático.

“Es insoslayable y no se puede desvincular lo que ocurra en el plano interior de lo que se desea en el plano internacional. Toda política exterior está planteada para tener impacto en los connacionales en el exterior pero sobretodo para abonar en crecimiento económico del país y el desarrollo.

“Me parece que el activismo va en 2 vías: uno para recuperar el liderazgo regional que ya no se estaba logrando desde hace algunos sexenios, y posicionarse”, comentó la profesora investigadora del Tecnológico de Monterrey, Iliana Rodríguez.

Por su parte, el internacionalista de la UNAM ENES Juriquilla, Abdiel Hernández, destacó que se tiene un escenario en el cual ya existe una carrera rumbo a la contienda presidencial del 2024, y cada personaje está en su competencia.

Los analistas coinciden en que un acierto de la política exterior, es retomar el liderazgo perdido con América Latina y El Caribe, dejar de mirar solamente hacia América del Norte.

En el tema de la migración, los analistas consultados opinaron que se puede considerar un doble discurso lo que ocurre en la frontera sur de México y el apoyo otorgado a los ciudadanos de Afganistán.

“Esto se vuelve una confusión en la opinión pública, porque la gente dice: ah, a los afganos se les trata bien y sí les dan visa humanitaria, pero a los migrantes detenidos en la frontera Sur los golpean, los pisotean. Me parece que ahí se diluyen muchos esfuerzos”, indicó Aribel Contreras.

El internacionalista Javier Urbano subrayó que es impecable la ayuda a las personas de cualquier latitud, pero existe un doble rasero cuando en territorio mexicano se maltrata a migrantes.
 

“Esto habla muy mal de la Cancillería y de Gobernación, que parece que quieren utilizar los focos internacionales para llamar la atención”, señaló.

En política exterior, puntualizó la Doctora Iliana Rodríguez, hay un toma y daca: “yo te regalo vacunas, tú contenme a los migrantes”. En el ámbito internacional, agregó, hay intereses, no existen las amistades.

Abdiel Hernández manifestó que la política exterior mexicana ha caminado por un buen terreno cuando se trata de dar asilo, de enviar ayuda a Cuba, Haití, donar vacunas a Bolivia, Guatemala, Jamaica, Panamá, entre otros, pero se mandan malas señales cuando con países como España, se decide enviar –próximamente- como embajador a un político que no tiene mayor experiencia de lo que se trata hacer diplomacia.

Lo cierto es que en política exterior se ve un activismo cuyos frutos, en su caso, deberán verse pronto. Este próximo fin de semana, por lo pronto, México albergará a jefes de Estado de América Latina y El Caribe, que asisten a la reunión en el marco de la CELAC.

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