Arabia Saudita, Paquistán y Turquía firmaron un pacto de defensa conjunta en un contexto marcado por los ataques hutíes contra el reino saudita y la guerra entre Estados Unidos e Irán.
El país del Golfo quiere reforzar sus alianzas de seguridad tras ser el blanco de disparos desde Irán, al igual que otros aliados de Washington en la región, y de los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Teherán.
Según los expertos consultados por la AFP, el pacto envía un mensaje a Teherán pero también a Washington, percibido como un socio cada vez menos fiable.

"El acuerdo tiene como objetivo fortalecer la disuasión colectiva contra cualquier acto de agresión y estipula que cualquier ataque armado contra uno de los tres Estados será considerado un ataque contra todos ellos", precisó el Ministerio de Relaciones Exteriores paquistaní.
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La presidencia turca afirmó por su lado que el acuerdo de defensa "no tiene como objetivo a ningún país en particular" y señaló que aportará en "la preservación de la paz y la estabilidad en nuestra región", indicó en un comunicado el director de Comunicación de la presidencia turca, Burhanettin Duran.
Los rebeldes hutíes chiíes del Yemen, respaldados por Irán, calificaron el acuerdo entre Arabia Saudí, Turquía y Pakistán de una mera "sesión fotográfica conmemorativa", mientras que afirmaron que este pacto que entrelaza la seguridad de las tres potencias suníes no disuadirá al grupo.
"Lo máximo que el jefe del régimen saudí (el príncipe heredero Mohamed bin Salmán) obtendrá de estos eventos es una sesión fotográfica conmemorativa", declaró el Ministerio de Exteriores controlado por los rebeldes yemeníes en un comunicado emitido tras la firma calificada de "histórica" por estos tres países.
El departamento añadió que Riad debería "trabajar para poner fin al bloqueo y a todas las actividades hostiles en el Yemen", en lugar de "buscar soluciones a la difícil situación en la que se encuentra", en referencia al bloqueo marítimo impuesto por los hutíes a Arabia Saudita y a los ataques que el movimiento lanza contra su territorio.
Asimismo, acusó a la monarquía árabe de "comprar lealtades" de otros países para sus propios intereses, al tiempo que criticó "el despilfarro de la riqueza" del mayor productor de petróleo de la OPEP con pactos de este tipo, que, según Arabia Saudita, tiene un objetivo disuasorio.
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"Ningún bloque regional o global podrá confiscar los derechos legítimos del pueblo yemení", agregó Exteriores de los hutíes, que acusan a Arabia Saudita de controlar el espacio aéreo y marítimo del Yemen desde que Riad intervino en la guerra en el país en 2015 al frente de una coalición militar en apoyo al Gobierno yemení.
Por este motivo, los hutíes prometieron que continuarán defendiendo "los derechos legítimos del Yemen" independientemente de "la magnitud de los desafíos o la evolución de los acontecimientos".
En paralelo, el presidente del Consejo Político Supremo de los hutíes, Mahdi al Mashat, afirmó que cualquier país que se una a Riad en su campaña militar y en el "bloqueo de 12 años" contra el Yemen será considerado un agresor por el movimiento. "¡Aunque consigan el apoyo del mundo entero, no les servirá de nada!", sentenció.
El acuerdo, firmado en La Meca por el príncipe heredero saudita Mohamed bin Salmán, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan y el primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif, se debatía desde hacía tiempo "pero los recientes acontecimientos en la región han acelerado el ritmo", indicó a la AFP una fuente cercana al ejército saudita que pidió el anonimato.
Los tres países musulmanes sunitas participan en los esfuerzos por resolver la guerra entre Irán y Estados Unidos, desencadenada en febrero por bombardeos israeloestadounidenses contra Teherán y que ha sacudido la economía mundial.
Arabia Saudita y Paquistán, país dotado de la bomba atómica, ya estaban vinculados por un acuerdo de defensa mutua concluido en septiembre de 2025.
En un mensaje en X, el viceministro saudita de diplomacia pública Rayed Krimly afirmó que "el acuerdo no representa un esfuerzo por establecer un eje militar o un bloque" y "tampoco está vinculado a ninguna ambición nuclear o carrera armamentista".
Andreas Krieg, experto en seguridad del King's College de Londres, considera el pacto como "una de las señales más claras hasta la fecha de que Medio Oriente se aleja de un orden de seguridad organizado exclusivamente por Estados Unidos".
Este anuncio refuerza la ambición de Arabia Saudita de convertirse en el eje de la seguridad regional y de diversificar su defensa, añade. Para Turquía, que es miembro de la OTAN, y Paquistán, se trata de ganar influencia y atraer inversiones sauditas.
El pacto se ha firmado en un momento en el que parecen vislumbrarse avances respecto al estrecho de Ormuz, clave para el tránsito mundial de hidrocarburos.
mcc