La confesión de culpabilidad ante la justicia de EU del empresario colombiano Alex Saab, señalado como el testaferro de Nicolás Maduro, marca un nuevo hito en el periodismo de investigación venezolano y en la justicia.
A casi una década de que las primeras revelaciones comenzaron a desenredar la red de testaferrismo, sobreprecios y negocios oscuros detrás de los Clap -el programa del gobierno de Venezuela creado en 2016 para distribuir alimentos básicos subsidiados casa por casa y viviendas prefabricadas-, el periodista Roberto Deniz, del portal Armando.info, rememora en conversación con EL TIEMPO cómo logro llegar al corazón de esta historia de complicidades políticas a ambos lados de la frontera y entramado oculto que el régimen intentó blindar y que le costó el exilio.
Hoy, la realidad judicial de Saab reivindica una verdad que los reporteros venezolanos y colombianos se atrevieron a contar cuando hacerlo equivalía a una orden de captura en el país vecino.

Casi desde el mismo nacimiento de Armando.info como medio independiente dedicado al periodismo de investigación en Venezuela, por allá en el 2014, distintas fuentes empezaron a hablarnos de este personaje. Para entonces, no se conocía mucho quién era Alex Saab ni qué hacía en Venezuela; incluso dentro del propio gobierno chavista.
Esa reportería derivó en la publicación de un primer reportaje sobre el negocio de las casas prefabricadas con la empresa Fondo Global de Construcción, que tenía un registro en Colombia, pero se creó para hacer negocios en Venezuela con la denominada Misión Vivienda. Ese fue el origen de por qué este nombre nos sonaba.
Para entonces, Maduro vendía el programa de los Clap como un logro excepcional…
En 2016, cuando Nicolás Maduro oficializó el programa de los Clap, nosotros en Armando.info empezamos a investigar su origen porque había cosas que no coincidían con el discurso oficial. Mientras Maduro lo vendía como un plan para producir alimentos a nivel comunal, rápidamente vimos que se traducía en importaciones masivas de alimentos en medio de la peor crisis, escasez e inflación.
Empezamos a tirar del hilo y vimos que se otorgaban millones de dólares a empresas recién constituidas en paraísos fiscales y sin antecedentes en la industria alimentaria. Un tercer factor extraño era que las importaciones venían de México, a pesar de la mala relación política de entonces. Así descubrimos sociedades fantasma como Group Grand Limited en Hong Kong, que conducía al señor Álex Saab.
Hacia finales de 2016 y en 2017 publicamos al menos tres reportajes desmontando toda la estructura de los Clap y mostrando los enormes sobreprecios. Tras esto, tuvimos una primera reacción judicial: Alex Saab nos demandó en Venezuela a los tres editores fundadores y a mí por difamación e injuria continuada agravada. En el chavismo, los delitos de opinión son penales y se castigan con varios años de cárcel.
Eso nos llevó a salir de Venezuela entre finales de 2017 y enero de 2018 para ponernos al resguardo y evitar medidas cautelares como la retención de pasaportes. Pensábamos que serían unos meses, pero estamos en 2026 y ninguno ha podido regresar. Irónicamente, esa demanda de Saab todavía sigue abierta en un tribunal de Caracas. En mi caso particular, seguir investigando derivó en dos acusaciones nuevas con orden de arresto en Venezuela, expedientes fabricados por el exfiscal Tarek William Saab.
Saab paso de ser capturado en Cabo Verde en junio de 2020 a ser extraditado a EU un año después para finalmente regresar a Venezuela a finales de 2023 tras un intercambio de prisioneros entre Washington y el gobierno de Maduro. ¿Cómo tomaron su regreso a la libertad y de nuevo en Caracas?
Esa imagen de diciembre de 2023 probablemente sea la primera pública de Nicolás Maduro con Saab. A Maduro le convenía mantenerlo en la sombra, pero cuando cayó preso en Cabo Verde en 2020 y fue extraditado a EU, Maduro estaba desesperado por traerlo de vuelta para evitar que cooperara.
"Ya aceptó entregar al menos 195 millones de dólares a la justicia estadounidense y se comprometió a entregar información documentada y probada que permita avanzar contra otros involucrados en su red y, posiblemente, contra el propio Nicolás Maduro (mencionado en los documentos como official government)".
Pero, entonces llegó la captura de Maduro por parte de Estados Unidos...
Tras la caída de Maduro y la asunción de Delcy Rodríguez, Saab fue destituido como ministro de Industria y detenido en Caracas en secreto. En mayo de este año fue enviado a EU bajo la figura de deportación, apelando a que era un ciudadano colombiano con cédula falsa en Venezuela (evitando así el debate sobre la prohibición constitucional de extraditar venezolanos).
Al llegar a Estados Unidos, fue acusado de lavado de dinero asociado a los Clap. Esta semana, sus abogados notificaron al tribunal que cambia su declaración inicial y admite su culpa en delitos de lavado de dinero y conspiración en transacciones internacionales. Ya aceptó entregar al menos 195 millones de dólares a la justicia estadounidense y se comprometió a entregar información documentada y probada que permita avanzar contra otros involucrados en su red y, posiblemente, contra el propio Nicolás Maduro (mencionado en los documentos como official government).
Están los nombres de Vielma Mora (señalado de recibir unos 17 millones de dólares en sobornos para los Clap), Álvaro Pulido Vargas (socio habitual de Saab), los hijos de Cilia Flores y otros empresarios. Al tener que entregar información valiosa, no descarto que el gran perjudicado sea el propio Nicolás Maduro, a quien se le podrían abrir nuevas acusaciones en Florida. Saab fue un hombre que manejó rutas de dinero, esquemas de corrupción, sobornos, negocios con Irán y Rusia, y evasión de sanciones durante más de una década.
Pasando al lado colombiano, ¿Cómo queda la justicia de ese país sabiendo que Alex Saab también tenía investigaciones que no prosperaron?
La justicia colombiana queda en una muy mala posición. Las acusaciones en EU son distintas a lo que se investigó originalmente en Colombia, que se limitó a empresas familiares en Barranquilla (como Shatex) en la etapa pre-madurista. Hubo muchísimas irregularidades en un tribunal de Barranquilla: cambiaron al juez, desapareció una sentencia lista y se emitió otra que terminó absolviéndolo con una simple sanción económica. La Fiscalía nunca le abrió una investigación específica por usar a Colombia en sus negocios con Venezuela.
Además, el actual presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, fue durante años el abogado estelar de Alex Saab y defendió públicamente su inocencia pese a las evidencias. Aunque el fiscal estadounidense Michael Nadler ha dicho que en su momento Saab intentó negociar con la justicia de EU a través de sus abogados —reconociendo que la mitad de cada dólar contratado en Venezuela iba a cuentas de los familiares de Maduro—, el papel de la justicia y los actores políticos en Colombia dejan muchas dudas.
En sus investigaciones también habla de los "amigos de Gustavo Petro" metidos en los negocios petroleros, incluyendo a su exesposa Verónica Alcocer y el español Manel Grau. ¿Qué sabe de eso?
En Armando.info publicamos que el entorno del presidente Petro buscó rápidamente hacer negocios petroleros en Venezuela. Delcy Rodríguez, como ministra de Petróleo, le entregó a este grupo un Contrato de Participación Productiva (CPP) en PDVSA para explotar petróleo en la cuenca Apure-Barinas a través de una empresa llamada Colven Business Corp. Manel Grau creó esta compañía y acompañó a Verónica Alcocer a visitas oficiales a Caracas. Hasta donde tenemos información, ese contrato sigue vigente.
¿Qué esperar de lo que viene con respecto a la trama Saab, sabiendo que tiene numerosos negocios en Caracas que van desde comida, ropa, hasta medios de comunicación, y que aún no han sido tocados por la administración de Delcy Rodríguez?
En Estados Unidos, lo próximo es la audiencia de sentencia fijada para enero del próximo año. Allí sabremos, según la reducción de su pena, qué tan útil fue su colaboración. En Venezuela, la tragedia es que, siendo el lugar donde más se debió investigar a este personaje, es donde menos se ha hecho, principalmente, por el poder que tenía. Incluso hoy, la entrega de Saab por parte de Delcy Rodríguez fue una forma de lavarse las manos. Aún hay activos intocables y socios suyos presos en Venezuela, como Álvaro Pulido Vargas y Carlos Liscano.
Sí, sí los hay, claro que los hay. Venezuela hoy es un sistema cleptocrático. Hoy son los Rodríguez, en su momento era El Aissami, si nos vamos más atrás, Rafael Ramírez, los Chávez, en fin, cada uno de estos grupos políticos que se ha consolidado en este sistema que tiene casi 30 años en el poder en Venezuela, está repleto de esta suerte de operadores intermediarios que, pongámosle el nombre que queramos, se han enriquecido con fondos públicos venezolanos como si fuera su billetera y a los cuales, lamentablemente, no se ha investigado.
Desde el punto de vista personal y profesional, para el equipo de Armando.info esto representa una suerte de capítulo final donde él mismo termina aceptando lo que durante años nos costó una demanda por difamación. Es un espaldarazo desde la opinión pública para que la gente entienda que lo que publicamos estaba completamente documentado y corroborado. Ese era nuestro deber como periodistas, y por eso decidimos salir: contarlo era imperativo en medio de la peor crisis de Venezuela.
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