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Mixcoac, barrio de las primeras construcciones coloniales

La Ciudad de México, antigua Tenochtitlan, ha evolucionado al pasar del tiempo; sin embargo, perduran en ella lugares que nos recuerdan la importancia del pasado. Uno de ellos es el barrio de Mixcoac, el cual aún alberga las primeras construcciones coloniales
Templo de San Juan Evangelista y Nuestra Señora de Guadalupe en la colonia Mixcoac.
26/10/2018
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Texto y fotos actuales: Dulce Andrea Moncada
Diseño web: Miguel Ángel Garnica
 

A pesar de estar ubicado entre las vías Patriotismo, Río Churubusco y Avenida de los Insurgentes, el barrio de Mixcoac esconde una increíble tranquilidad y está cerca de variados sitios para divertirse, comer, comprar o descansar. Sin embargo, pocos saben que esta zona alberga algunas de las iglesias y parroquias más antiguas de la Ciudad.

El origen de este barrio se remonta a la época prehispánica. De acuerdo con el diccionario etimológico, la palabra “Mixcoac” viene del náhuatl mixtli que significa “nube” y coatl, que quiere decir “serpiente”; siendo su significado “serpiente de nube”. Y es por ello que la estación del metro del mismo nombre se identifica con una serpiente.

De acuerdo con el escritor y filólogo mexicano, Cecilio Robelo, “Mixcoac” también podría derivar de la palabra “Mixcoatl”, la diosa de la caza y la deidad principal de los otomíes, por lo que también podría haber sido “el lugar en donde se adora a Mixcoatl.”

En su texto de 1945, “Mixcoac” en México en el tiempo, Dolores Galindo y Villa menciona que lo más probable es que Mixcoac haya estado dentro del señorío de Coyoacán, el cual pertenecía al territorio tepaneca. 

Con el paso de tiempo y debido a sus campos y ríos, Mixcoac se transformó en una importante población del suroeste del Valle de México. Hernán Cortés, en una de sus Cartas de relación la menciona accidentalmente con el nombre de “Mixquique” y le asignó una población de 6 mil habitantes.

La traza colonial de Mixcoac, rebautizado como Santo Domingo de Mixcoac, era una distribución impuesta durante el siglo XVI parecida a la de la Ciudad de México, aunque a menor escala. Las casas de los españoles se encontraban en el centro, mientras que las de los indígenas estaban en la periferia.

En la época colonial, la población de Mixcoac albergaba una multitud de pueblos y sus pobladores se dedicaban a la vida del campo y  producían cereales, frutas y flores. En 1526 el propio Hernán Cortés introdujo en la región el cultivo del trigo –uno de los cereales traídos por los españoles−, como lo narra el libro Estudio Histórico de la Delegación Benito Juárez, de la Colección Carlos Villasana.

De igual modo se producía pulque y esta pequeña producción pulquera estaba en manos de los indígenas de la región. Con el surgimiento de las haciendas a principios del siglo XVII, se inició una mayor producción de maíz. El Estudio Histórico de la Delegación Benito Juárez,  informa que la Hacienda de Narvarte fue una de las mayores productoras de maíz durante los siglos XVII y XVIII logrando ser importante para el abastecimiento de la ciudad.

Durante la intervención norteamericana en 1846 y 1848, las tropas americanas se instalaron en Mixcoac y lo convirtieron en su centro de operaciones. Y en el Porfiriato, gracias a la instalación de vías, el lugar fue habitado por familias de gran renombre que buscaban la vida relajada del campo. Actualmente la mayoría de estas casas ya no existen y en su lugar vemos edificios públicos y escuelas.

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Se construyeron mansiones lujosas que destacaron por su novedad arquitectónica, como  la casa de don José Yves Limantour, que en 1922 fue adquirida por Camilo Williams para convertirlo en la sede del Colegio Williams, que hasta hoy se mantiene en buenas condiciones. Crédito de foto: Colección Carlos Villasana.

El municipio en donde se encuentra el barrio de Mixcoac comprendía ranchos de Tlacoquemecatl, la Hacienda de Narvarte, el Olivar, San Borja y el famoso centro psiquiátrico La Castañeda, inaugurado en 1910 y demolido en 1968. Todos estos lugares hoy se encuentran urbanizados y unidos a la gran metrópoli que es la Ciudad de México.

Mixcoac también es conocido por haber sido el lugar en donde vivía el abuelo de Octavio Paz, Irineo Paz. El joven Octavio Paz vivió una época en este barrio y escribió sobre él en su poema Epitafio sobre una piedra:
 

Mixcoac fue mi pueblo: tres sílabas nocturnas,
un antifaz de sombra sobre un rostro solar.
Vino Nuestra Señora, la Tolvanera Madre.
Vino y se lo comió. Yo andaba por el mundo.
Mi casa fueron mis palabras, mi tumba el aire.

Dolores Galindo y Villa narra que el 31 de diciembre de 1928, por decreto se anexaron a la Ciudad de México los municipios de Guadalupe Hidalgo, Tacuba, Tacubaya y Mixcoac, con el objetivo de que en el censo de 1930, la Ciudad de México contara con una población de más de un millón de habitantes y figurara entre las ciudades de primera categoría.

Es así como el barrio de Mixcoac pasó a formar parte de la Ciudad de México, que ha ido creciendo y modernizándose a través de los años, incorporando los lugares que alguna vez fueron tranquilos y pintorescos.

Los templos más antiguos de Mixcoac

En el Estudio Histórico de la Delegación Benito Juárez se encuentra el dato sobre que las primeras construcciones de la Ciudad de México fueron los templos hechos por franciscanos en Santa Cruz de Atoyac y Mixcoac. Las construcciones de estas  iglesias, templos y capillas se remontan a la época del virreinato y fueron diseminadas en diferentes lugares de este barrio.

La edificación de estos primeros templos respondió a los objetivos evangelizadores de los conquistadores. Como en muchas otras iglesias que existen en la Ciudad de México, incluyendo la Catedral Metropolitana, las primeras iglesias se levantaron sobre las ruinas de las construcciones religiosas prehispánicas.

A ellas los indígenas debían acudir a venerar a un nuevo Dios, mismo lugar en donde adoraban a sus deidades prehispánicas, y aunque este proceso fue difícil para la población indígena, cumplió con los propósitos religiosos y ayudó a incorporarlos a la cultura y cosmovisión occidental.

Una de las construcciones más antiguas es la del ex convento y parroquia de Santo Domingo de Guzmán, que se encuentra en la calle de Canova frente la Plaza Agustín Jáuregui. Fue construida en 1595, por designio de la orden franciscana, aunque en 1608 pasó a manos de los dominicos. Su estilo recuerda al de una fortaleza, común en los templos franciscanos del siglo XVI.

La cruz atrial de Santo Domingo no parece ser la original y el atrio se ha convertido en un agradable y bonito jardín. La iglesia consta de una nave con crucero y cúpula. La torre es de dos cuerpos y se encuentra rematada por un capulín.

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La Fotografía antigua es parte del Estudio Histórico de la Delegación Benito Juárez, de la Colección Carlos Villasana y muestra el atrio exterior de la parroquia.

La fachada de esta parroquia refleja humildad y austeridad, pues es sencilla y carece de detalles. Sobre la puerta se puede observar una pequeña hornacina labrada en piedra con la imagen del Santo de Domingo de Guzmán, fundador de la orden de los dominicos.

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Fachada principal de la Parroquia de Santo Domingo.

Adosado a la iglesia, se encuentra un convento construido en la misma época. Actualmente se conservan los tres arcos que dan entrada al ex convento.

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Arcada de la entrada del ex convento dominico, posteriormente franciscano. Este tipo de arcadas eran comunes en las construcciones de la época.

El claustro, a pesar de haber sido reformado, aún conserva muchas de las características originales y típicas de los claustros del siglo XVI.

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La Fotografía antigua es parte del Estudio Histórico de la Delegación Benito Juárez, de la Colección Carlos Villasana. Muestra el interior del exconvento.

En el interior de la parroquia se pueden observar pinturas de la Divina Providencia y la Virgen de Guadalupe. Como toda iglesia dominicana, tienen una capilla dedicada a la Virgen del Rosario. La fiesta de esta parroquia es el 8 de agosto.

En el altar mayor se encontraba un retablo de 1969 que presentaba rasgos de tipo neoclásico, como lo retrata Dolores Galindo y Villa en su texto “Mixcoac” en donde describe esta iglesia; sin embargo, hoy ha desaparecido. El interior no presenta elementos decorativos coloniales, en general, la decoración actual corresponde a fechas muy recientes.

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Interior de la Parroquia de Santo Domingo un domingo en misa.

Una de las pocas cosas que llamaban la atención del interior de la iglesia, era, según el Estudio Histórico de la Delegación Benito Juárez, una pintura mexicana del siglo XVIII al óleo que se hallaba en el cuadrante en el año 1905. Este cuadro tampoco se encuentra dentro de la iglesia.

Otra construcción que data del mismo siglo, es la Parroquia de la Asunción de Santa  María Nonoalco, ubicada entre las calles Van Dick y Allori, y que en medio del bullicio de la Ciudad y al estar junto al Periférico, representa un remanso de paz.

Su arquitectura es un testimonio vivo de la arquitectura del siglo XVI, a pesar de que cuenta con algunas intervenciones barrocas que complementan la construcción original.

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Fachada principal de la Parroquia de la Asunción de Santa María en Nonoalco, Mixcoac.

Una arcada real conformada por tres arcos, ornamentados con relieves de querubines y coronas, preside al atrio el cual conduce a la entrada de la iglesia. La fachada también contiene un arco, denominado arquitectónicamente “arco de acceso”, el cual está adornado con finos relieves mexicanos típicos del siglo XVI.

Un dato interesante es el hecho de que por muchos años, el rosetón o medallón que se encuentra encima del pórtico permaneció vacío. Sin embargo, aproximadamente en el año 2011, se iniciaron trabajos de restauración supervisados por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para recuperar parte del templo original.

Al comenzar los trabajos descubrieron que debajo de ese rosetón, aparentemente vacío,  se encontraba un grabado de la Virgen María, lo cual indica que este templo siempre estuvo consagrado al milagro de la asunción de la Virgen.

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La figura grabada de la Virgen María sostiene entre sus brazos al Niño Jesús y se encuentra coronada por dos ángeles.

Por encima del relieve de la Virgen se encuentran dos ventanas que permiten el acceso de la luz al interior de la iglesia. Al lado derecho se levanta la torre campanario y en el interior se pueden apreciar los techos de bóvedas. En el  ala derecha de la nave se encuentra una gran capilla lateral.

El retablo del altar principal está hecho de madera obscura y tiene filamentos bruñidos con fibras de oro. En el centro se erige la imagen, en madera policromada, de la Virgen María acompañada por ambos lados de pinturas que representan a sus padres: San Joaquín y Santa Ana.

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Las demás pinturas que se encuentran en el retablo son pasajes bíblicos que cuentan la vida de la Virgen María.

Actualmente, la parroquia recibe donaciones privadas, entre las más valoradas se donó la imagen de una Virgen Guadalupana en Asunción, pieza única y querida por toda la comunidad que asiste a esta iglesia.

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Cuadro de la Asunción Guadalupana, pieza única y apreciada por la comunidad que visita la Iglesia.

Por último está la iglesia más joven, en comparación de las dos anteriores, construida en el  siglo XVIII. Se trata del Templo de San Juan Evangelista y Nuestra Señora de Guadalupe, ubicado en la calle de Agusto Rodin — la mayoría de las calles de Mixcoac llevan el nombre de célebres pintores —.  La iglesia se encuentra rodeada por una pequeña barda con una reja que permite el acceso al atrio.

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La foto antigua del Templo de San Juan Evangelista aparece en el Estudio Histórico de la Delegación Benito Juárez, de la colección Carlos Villasana.

Una vez que se está en frente de la fachada, se puede apreciar el estilo colonial de la construcción. Arriba del pórtico, el cual también cuenta con un arco de acceso, se encuentra un gran relieve de la Virgen de Guadalupe. Por ambos lados se erigen las dos torres campanarios.

El interior ha sido reconstruido y modernizado, con techos que están adornados con santos en relieve rodeados de grecas doradas hechas con madera. También se observan imponentes candelabros.

En el altar se puede ver la imagen de la Virgen de Guadalupe, custodiada por dos columnas doradas una a cada lado. Toda la nave se encuentra construida con arcadas, lo cual ocasiona un efecto de grandeza y luminosidad.

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Imagen del altar y de las arcadas.

Una historia interesante acerca de la ubicación de esta iglesia es que enfrente de ella se encuentra la plaza Gómez Farías. Se le dio este nombre en honor de Valentín Gómez Farías, liberal que participó activamente en los primeros proyectos de la Reforma en 1833, como eran la suspensión de los fueros de la Iglesia y del Ejército.

Vivió en una casa sencilla y austera en donde también murió. Corre la leyenda entre la población de Mixcoac, que dice que el  alma de Gómez Farías anda penando entre las calles de la plaza como castigo divino por no haberles permitido ni a su esposa ni a su hija a que asistieran a los oficios religiosos por ir en contra de sus valores liberales.
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La Plaza Gómez Farías es un lugar tranquilo en donde se puede pasar la tarde leyendo o disfrutando un helado. En ella también se encuentra el Instituto Mora, el cual ofrece distintos cursos y diplomados.

La tradición y devoción, piedras angulares

Otros templos construidos en el siglo XVII fueron la Ermita de San Antón − ubicada en Calzada del mismo nombre, hoy Calzada de Tlalpan, a la altura de la estación el metro Ermita− y el Santuario de la Piedad, construido por dominicos  en la esquina de Avenida Cuauhtémoc y Obrero Mundial. Ambas construcciones ya desaparecieron.

Es por esta razón que las iglesias que alberga Mixcoac son tan importantes, pues a pesar de que han transcurrido cinco siglos, las construcciones han permanecido  y se encuentran en funcionamiento. La verdadera razón de su permanencia va más allá de sus fuertes cimientos; ha sido la devoción de los habitantes de Mixcoac lo que las ha mantenido en pie.

El Templo de San Juan Evangelista y Nuestra Señora de Guadalupe es un claro ejemplo de la fortaleza de la tradición y devoción del barrio de Mixcoac. La Srta. Alejandra Marroquín, encargada de las oficinas de esta iglesia, proporcionó información a EL UNIVERSAL sobre el origen del nombre de este templo.

En 1938 los vecinos del Barrio de San Juan en Mixcoac enviaron una carta dirigida al Dr. Luis María Martínez, el entonces Arzobispo de México, para solicitarle que el Templo de San Juan Evangelista fuera también declarado Templo de la Santísima Virgen de Guadalupe, pues existía un enorme fervor hacia el cuadro de la Virgen María, el cual ocupaba el lugar de honor en el templo.

Existen dos versiones de cómo este cuadro de la Virgen llegó a ocupar un lugar importante en el Templo. La primera de ellas relata que al Templo de San Juan siempre se le quiso dar un carácter de Santuario Guadalupano debido a los muchos favores y milagros que los indígenas recibían de la Virgen. Uno de los mayores milagros ocurrió en 1675 cuando se desató una terrible epidemia de tifoidea entre los indígenas, quienes enterraron a los muertos en el mismo lugar en donde se construyó el templo. Al ver que la epidemia seguía extendiéndose, decidieron prenderle fuego al lugar; cuando el incendio se terminó, sólo quedó en pie un muro en el que se encontraba la imagen de la Virgen de Guadalupe.

La otra versión coincide en la  anterior en relación con la epidemia, pero varía, al narrar que era un solar en donde habitaba un joven matrimonio de indígenas. El marido enfermó gravemente de tifoidea y su esposa desesperada puso su vida en manos de la Virgen María. Mientras ella iba por ayuda médica, rezaba a la Virgen para que sanara a su marido; cuando regresó a su casa lo encontró completamente sano.

Ambas versiones se encuentran escritas en un folleto antiguo que la Srta. Alejandra Marroquín nos permitió ver. Los feligreses de este templo las conocen, las defienden y se enorgullecen de ellas, pues han pasado de generación en generación haciendo que la devoción por la Virgen María crezca en la comunidad.

Una vecina, dueña de una tienda de abarrotes fundada en 1945 que se encuentra cerca del Templo de San Juan, declaró que ella y toda su familia siempre han vivido en Mixcoac, desde la generación de sus abuelos, y que no dejan de asistir a misa todos los domingos. Comentó  que es bien sabido por toda la comunidad de vecinos que la iglesia fue construida hace siglos y que esa es una de las razones por la cual la protegen y valoran mucho. Sin embargo, la valoran aún más por lo que representa para ellos: un lugar santo en donde la Virgen escucha sus plegarias y los cuida de todo mal.

Comentó que desde pequeña sus abuelos le contaban historias, leyendas y milagros en torno al templo y al barrio, mismas que ella se ha encargado de transmitir a sus hijos y nietos, y que espera sigan contándose por muchos años más para que la gente del barrio nunca olvide sus orígenes.

Es así como la tradición y la devoción se han convertido en las verdaderas piedras angulares que sostienen estas construcciones coloniales, las cuales no sólo albergan imágenes religiosas u objetos de valor artístico, sino que además resguardan la esperanza, alegría y fe de los vecinos del barrio de Mixcoac.

La foto principal muestra cómo luce hoy el Templo de San Juan Evangelista y Nuestra Señora de Guadalupe en la colonia Mixcoac.

Las imágenes comparativas corresponden a la Parroquia de la Asunción de Santa María Nonoalco hacia el año 1930, imagen tomada del sitio del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Fue construida en el siglo XVI y se mantiene hoy en día de pie en el cruce de Alessandro Allori y Van Dick, en Mixcoac. Foto actual: Dulce Moncada.

Fuentes:

Diccionario etimológico, “significado de Mixcoac” URL:
http://etimologias.dechile.net/?Mixcoac

COLECCIÓN CARLOS VILLASANA, Estudio Histórico de la Delegación Benito Juárez

GALINDO & VILLA, Dolores, (1945),  “Mixcoac” en México en el tiempo, el marco de la capital, México: Talleres de Excelsior, PP. 226 - 232.

VILLASANA, Carlos “El barrio de Mixcoac”, El Universal, 6 de marzo de 2016. 

 

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