Lo más complicado ya pasó. Espero que para esta semana ya el agua sea la de siempre y así dejemos de hacer tantas vueltas”, dijo Joaquín, vecino de la colonia Nápoles, en la alcaldía Benito Juárez, donde desde finales de marzo hubo reportes de y el gobierno confirmó que estaba contaminado.

Este domingo no hubo fila para todos aquellos que buscaban llenar sus garrafones de agua en el Parque Alfonso Esparza Oteo, donde se puso el segundo puesto de mando para surtir de agua potable a los vecinos ante la polución del líquido.

Ahí mismo ya se tomaron las previsiones necesarias para evitar filas y malos entendidos con los vecinos. Hay cientos de garrafones ya listos para su distribución; las personas solamente pasan, cambian su recipiente vacío por el lleno.

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Se cuentan con galones vacíos de plástico, es decir, si algún vecino no lo lleva, ahí mismo le dan el nuevo plástico con todo y tapa.

“Todo esto lo hicimos porque algunos vecinos se molestaban, decían que el servicio no era el correcto, ahora no hacen fila y los que gusten, ni garrafones deben traer”, comentó una oficial de la Marina quien detalló que cada que se acaban 10 garrafones, se llenan con agua 20 más.

Todo el parque es vigilado por policías locales para tener mayor control y para evitar tráfico se acordonó la zona. Únicamente pueden ingresar caminando salvo sus excepciones, adultos mayores o todo aquel con una capacidad diferente que se pueden acercar en auto, y en esos casos, los militares se ofrecen a llevarles hasta sus domicilios los garrafones. “Ya están mejor organizados, y eso es muy bueno porque todavía no sabemos cuánto tiempo más vamos a requerir del relleno de garrafones”, dijo la señora Patricia, quien este domingo se llevó tres garrafones. Aseguró que con eso le alcanzaría hasta el próximo martes.

Sobre los malos olores que expedía el agua contaminada, la mayoría de los habitantes mencionaron que ya no tiene olor a petróleo ni a ningún tipo de combustible.

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“El tema es que aún no nos dicen qué y cómo se contaminaron nuestras cisternas, y mientras eso no suceda, seguirán los inconformes. Por ejemplo en mi calle [Pensilvania] y en todo el edificio ya nadie se queja de malos olores, ya no tenemos queja por eso, nos bañamos, lavamos los trastos y hacemos el quehacer con ella, para la comida usamos de esta, pero en el otro edificio, pasando la banqueta, siguen diciendo que huele raro”.

“Entonces cómo es posible que con sólo metros de diferencia exista esa diferencia, eso es porque no son claros con nosotros, no nos dicen qué pasó en realidad y mientras no se diga la verdad, siempre habrá gente inconforme”, puntualizó el entrevistado.

En la colonia Del Valle, vecinos inconformes siguen recolectando firmas para una queja colectiva ante Derechos Humanos y dicen que no cesarán hasta que se explique qué fue lo que realmente sucedió.

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“El tema es claro, lo que nos molesta es la opacidad, que nos quieran engañar, que nos mientan, a la fecha no nos han dicho con qué se contaminó el agua”, indicó Daniela.

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