Más Información

VIDEO Rescatan con vida a segundo trabajador atrapado en mina Santa Fe; es trasladado para recibir atención médica

Avalan en comisión del Senado ratificación de Roberto Velasco como canciller; pasa al pleno con 17 votos a favor y 3 en contra

EU debe elegir entre el alto el fuego o seguir la guerra junto a Israel: Irán; mensaje llega tras ataques a Líbano

Misión Artemis II: conoce la playlist completa de la tripulación de la NASA; de John Legend a Mandisa
Ixtapaluca, Méx.— Las mujeres que en enero aparecieron muertas envueltas en cobijas, “eran mi madre y mi hermanita”, afirmó Ana Paola, una joven que está desesperada porque a causa de la pandemia por Covid-19 las audiencias se cancelaron.
Fue un doble feminicidio “que terminó con mi familia nuclear y del que me enteré una semana después, porque mi madre y mis hermanas vivían en Ixtapaluca y yo con mis abuelos maternos en Morelos”, lamentó.
El 21 de enero de este año, aparecieron, en sitios distintos, los cuerpos de dos mujeres, con bolsas de plástico en la cabeza y envueltas en cobijas. Una, en una calle de Los Hornos de Santa Bárbara, en Ixtapaluca, y la otra en Tlalmanalco, en la carretera federal Cuautla-México, en San Antonio Tlaltecahuacán, junto a un canal de desagüe.
Ana Paola leyó en los periódicos la noticia y fue cuando reconoció su cobijita y la de su hermana, con las que envolvieron los dos cuerpos. “Mi mamá ya no se presentó a trabajar, era policía federal, y confirmamos que estaban desaparecidas el jueves 24 de enero”, relató la joven.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) inició la investigación TLA/TLA/00/MPI/918/00818/20/01 y TLA/TLA/TLA/104/02334-3/20/01, el 25 de enero de 2020, por la desaparición de Leticia Gutiérrez Gutiérrez de 43 años de edad y la de su hija Ximena de 13 años de edad, pese a que ya estaban los cuerpos de ambas en el servicio médico forense.
Fue hasta la última semana de enero cuando ambas fueron identificadas. Han pasado dos meses “y aún no hay detenidos y no sé si el homicidio de ellas ya esté reconocido como feminicidio, no sólo por las autoridades de la fiscalía mexiquense, sino por la Policía Federal, corporación a la que mi madre sirvió por más de 10 años”, dijo la joven.
La pandemia hizo que las citas en la fiscalía estatal fueran suspendidas, en tanto Ana Paola sobrevive con sus abuelos que son adultos mayores de escasos recursos, sin haber sido atendida por la Comisión de Atención a Víctimas, sin apoyo terapéutico, legal ni económico.
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]







