“Nos están ahorcando”, expresan los productores de teatro, quienes, dicen, apenas se estaban levantando y ahora, con la nueva restricción impuesta por el Gobierno de la Ciudad de México de cerrar a las 19:00 horas, es como una sentencia de muerte.

“¿Que no conocen el teatro estos tontos? Estamos trabajando a un 30% cuando el teatro no es considerado como algo masivo, recibimos muy poquita gente y luego que nos hagan esto... nos están ahorcando”, expresa Juan Torres, productor de teatro.

Dicen que acatarán con responsabilidad y respeto las decisiones del gobierno pero señalan una injusticia al ver que otras actividades en donde no se guarda la sana distancia y se violan medidas de seguridad se les deja operar o su horario de cierre se amplía a las 22:00 horas.

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“Una vez más nos han demostrado que desconocen nuestra actividad, que es el teatro. Yo sé que la jefa de Gobierno tiene muchas cosas que resolver, la opoyo, creo que ha hecho cosas muy buenas pero en el teatro no; quien esté en (la Secretaría de) Cultura nunca en su vida ha estado en un teatro; no tiene idea de qué es, de cómo producimos, es injusto lo que hicieron”.

Su enojo es compartido por Gerardo Quiroz, también productor, que se pregunta: ¿quién va a ir al teatro a las cuatro o cinco de la tarde?

“¿Por qué a los restaurantes los están dejando operar hasta las 10 de la noche? Vuelven a lastimar profundamente a una industria que de por sí está ya en terapia intensiva, si no es que en coma, tenemos ocho meses sin trabajar, estamos empezando a abrir sólo para activar la máquina, con muy pocas entradas, nuevamente con pérdidas y ahora pues ¿quién va a ir al teatro a las cinco de la tarde un viernes?”, señala Quiroz.

Los teatros en la Ciudad de México estuvieron cerrados seis meses por la pandemia. Con semáforo naranja, se les permitió abrir pero ayer, la jefa de Gobierno anunció que deben cerrar a las 19:00 horas.

Otro productor, Rubén Lara, adelanta que él da por suspendidas sus funciones porque no es posible trabajar en la incertidumbre, tener la ilusión de ensayar, montar una obra bajo las condiciones establecidas para que de repente se dé otra indicación.

“Nosotros haciendo la obra con 30% estábamos contentos, dijimos: ‘va a haber trabajo’. Ahora hay que cerrarlo. Yo realmente no volvería a abrir hasta que ya esté la pandemia controlada”.

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