Teatro, el escenario para recordar a los héroes que salvaron a judíos

A través de la obra “El ángel de Varsovia”, la actriz Fanny Sarfati y el director Carlos Rangel buscan demostrar que aún hay gente buena en el mundo y conmemorar a las víctimas del Holocausto

"El ángel de Varsovia"
Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL
Espectáculos 26/01/2022 22:42 Sughey Baños Actualizada 14:05
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En el Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto, el teatro busca recobrar la fe en la humanidad, al menos es la propuesta de la actriz Fanny Sarfati y el director Carlos Rangel, quienes, dicen, buscan algo más que recordar a los millones de personas que murieron, ellos quieren, de alguna forma, demostrar que aún hay gente buena en el mundo, y quieren hacerlo a través de la puesta en escena “El ángel de Varsovia”.

“La historia muestra que, por más tragedias que pases, no tienes por qué amargarte la vida y amargársela a los demás, esto no deja de ser un buen mensaje para convertirse en una tortura”, dijo Fanny Sarfati, quien da vida a Irena Sendler, una enfermera polaca que salvó a cientos de niños judíos de una muerte segura y que es la protagonista de esta historia.

Como miembro de la comunidad judía, Fanny tenía muchas ganas de homenajear a esos héroes que salvaron gente durante la Segunda Guerra Mundial, una idea que se quedó en su cabeza desde 1994, cuando vio la película “La lista de Schindler”.

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“Me quedó grabada en el corazón esa generosidad que también tenemos los humanos y que debemos acudir más a ella. Quería hacer este homenaje porque parte de la familia de mi esposo murió en el Holocausto, tengo mucha gente que perdió a seres queridos en esta etapa de la historia, entonces dije, está muy triste hablar del tema, pero qué tal hablar de esa gente grandiosa anónima, qué tal hablar de esos hombres y mujeres que se dedicaron a ayudar”.

Fanny señala que en esa época hubo resistencia polaca y francesa, por poner un ejemplo, que se dedicaba a salvar gente, pero no sólo judía, también a minorías que eran perseguidas por los nazis, como los gitanos, los homosexuales, enfermos mentales o con alguna discapacidad; pero si se habla de la gente que murió en los campos de concentración, 6 millones eran judíos, por lo que se puede definir como un genocidio, por la intención de exterminar un pueblo.

“Así que imaginen, de los 2 mil 500 niños que salvó Irena, cuántas generaciones están hoy aquí; por eso, cuando salvas una vida, salvas un pueblo entero; yo vivo realmente enamorada y agradecida con todas estas personas que no estando en riesgo sus vidas, las pusieron voluntariamente en riesgo para salvar a otros; entonces para mí presentar esta obra es una forma de agradecer a través de mi arte, a todas esas personas que ayudan a otros”.

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Historia a la medida

“El Ángel de Varsovia”, que se presenta en el Foro Shakespeare, cuenta la historia de Irena Sendler, una enfermera y trabajadora social polaca que durante la Segunda Guerra Mundial salvó a más de 2 mil 500 niños judíos del gueto de Varsovia, condenados a ser víctimas del Holocausto en los campos de exterminio nazi, arriesgando su propia vida.

“La historia de Irena Sendler dice cosas importantes y en este tiempo de pandemia se potencia su mensaje, porque puedes voltear a ver a los otros que necesitan de tu ayuda, entonces es momento de dejar de ser egoístas e Irena lo comprobó al cien por ciento”, dijo Fanny Sarfati.

“El ángel de Varsovia” fue escrita por Tomás Urtusástegui, especialmente para Sarfati, quien le había compartido una pequeña historia de esta mujer, lo que despertó su interés por este tema, a tal grado que en tan sólo 10 días escribió esta obra y la entregó a la actriz. Este texto también permitió que Fanny pudiera trabajar con el actor Carlos Rangel, con él dirigiendo, algo que tenían tiempo queriendo hacer y “El ángel de Varsovia” era la historia ideal para eso.

Rangel recuerda que estaban tomando las cosas con calma respecto a llevarla a escena, pero las autoridades del Museo Memoria y Tolerancia casualmente se les acercaron a ellos, ya que ambos han participado en el Festival de Teatro Habima, para saber si tenían un montaje para presentar en el Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto (27 de enero) y ellos dijeron que sí, por lo que en mes y medio tuvieron la obra lista para esa fecha; esa fue la única función que ofrecieron en 2020, porque la llegada de la pandemia frenó toda la actividad teatral.

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Además, recuerda que, cuando dieron la función en el museo, el autor les hizo llegar una carta donde les decía que la historia de Irena Sendler le hizo recobrar la fe en la humanidad, porque se dio cuenta que todavía había gente buena en el mundo; al poco tiempo él murió, así que esta fue la última obra de su autoría que vio montada, porque tuvo la oportunidad de disfrutarla en un ensayo.

“Es una obra muy poderosa, da muchas lecciones de vida a través de Irena, comenzando porque ella se define como una mujer común y corriente como cualquiera, pero te hace admirarla por las cosas extraordinarias que hizo en ese momento en el gueto de Varsovia, sobre todo con los niños, donde salvó a más de 2 mil 500, les dio la oportunidad de vivir, arriesgando su propia vida y las del equipo de enfermeras que trabajaban con ella, cuando te topas con algo así te hace pensar: ¡Dios mío no he hecho nada en este mundo!, pero te queda claro lo que puedes hacer desde tu trinchera”, dijo el director.

Conmueven al público

Entre las cosas que Fanny Sarfati tuvo que hacer fue aprenderse el Ave María, no sólo en español, también en perfecto polaco, y supieron que ella lo hizo bien porque el día de su primera función, en el momento en que el personaje de Irena comienza a rezarlo, desde el público alguien la seguía en cada frase, era una mujer polaca que se conmovió mucho al escucharlo en su idioma.

“Entonces comprobamos dos cosas, uno, que sí lo estaba diciendo bien, y segundo, que es una obra que conecta con la gente que la ve sin importar la religión, la nacionalidad o la edad que se tenga, es una historia de la humanidad para la humanidad”, comentó Carlos Rangel.

Fanny tuvo que transformarse también físicamente para interpretar a Irena, porque tenía que verse en escena como una mujer anciana con dificultad para moverse, porque fue torturada por los nazis quienes le rompieron los pies y las piernas, entonces debió de estudiar cómo se modifica un cuerpo con la edad, pero sobre todo cuáles eran sus sentimientos después de lo vivido, para que su caracterización no pareciera un disfraz.

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“No queríamos hacer una caricatura de una viejita, por eso no se ponen prostáticos o maquillaje, sino siendo lo más natural posible y recordando siempre que es una mujer de 90 años, que dejaron tullida para el resto de su vida, entonces alimentas el personaje encontrando en tu interior incluso cómo se ríe, pero también ayudó que Irena murió en 2008 y hay videos de ella hablando, así que tomamos muchos ademanes y el tono de voz”, dijo Fanny.

La actriz asegura que el autor hizo un texto tan delicado en la forma de contar la historia que pone en escena a una mujer dulce que quiere quedarse con lo bueno de la vida, pese a que vivió una gran tragedia.

“La gente no va a ver un espectáculo donde va a sufrir, aunque se van a describir situaciones históricas que sí sucedieron, sino a ver una gran lección de vida y reflexionar, porque Irena nos cuenta que ella vivió en su juventud la Primera Guerra Mundial y pensaba que no habría una guerra más terrible que esa, y la gente confiaba en que lo peor ya había pasado, sin imaginar que venía una más terrible y escalofriante”, dijo Carlos Rangel.

Fanny considera que una obra como esta hace cuestionarnos si no estaremos viviendo ya una tercera guerra y no nos atrevemos a nombrarla, que no se ha aprendido nada del pasado porque la humanidad sigue viendo al otro como diferente, separándolo por su raza, su color, por su preferencia sexual.

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El Holocausto visto desde el teatro

“El diario de Ana Frank”
“Brundibár”, de Adolf Hoffmeister
“3 días en mayo”, de Ben Brown
“Cristales rotos”, de Arthur Miller
“Los caníbales”, de George Tabori
“Cenizas a las cenizas”, de Harold Pinter
“Sigue la tormenta”, de Enzo Corman

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