Seis años después de su muerte física, Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, tuvo un nuevo deceso, pero ahora en la tv mundial donde fue retirado de una veintena de países.

Los programas El chavo del ocho y El chapulín colorado fueron sacados del aire por un presunto desentendimiento con Grupo Televisa, quien difunde los materiales.

La historia del niño y sus amigos de la vecindad inició transmisiones en México en 1973 y concluyeron en 1980, pero desde entonces países como Venezuela, Brasil y Argentina lo seguían transmitiendo.

Por su parte el héroe de las antenitas de vinil tuvo una vida más corta, pues sólo se realizaron episodios nuevos entre 1973 y 1979.

Ambas emisiones, de acuerdo con la página oficial de Chespirito, superaban los 60 puntos de rating. Telenovelas como La fea más bella o las finales de La academia y Big Brother apenas bordearon los 40 puntos.

“Aunque tristes por la decisión, mi familia y yo esperamos que pronto esté Chespirito en las pantallas del mundo. Seguiremos insistiendo y estoy seguro que lo lograremos”, tuiteó Roberto Gómez Fernández, hijo del comediante.

El legado de Chespirito siguió al cuidado de la familia desde su fallecimiento en 2014, a los 85 años.

Desde 2017, de acuerdo con una entrevista que en su momento dio Gómez Fernández a EL UNIVERSAL, Grupo Chespirito maneja las licencias de explotación comercial de los personajes, luego de que Televisa dejó de operar su oficina para ello. El heredero encabezó la transición por casi un año.

El emporio de comunicación contaba con los derechos de transmisión de las series originales.

En 1995 Chespirito acumuló 300 millones de espectadores alrededor del mundo y, en 2006, inició a la serie animada El chavo del ocho, que por ahora cuenta con más de 100 capítulos. En 2015 se estrenó El chapulín colorado igual en animación, bajo una estrategia digital de multiplataforma y televisión abierta.

En la plataforma Blim, de Televisa, hasta ayer tenían en su catálogo cuatro películas incluyendo El chanfle, la serie original de El chapulín colorado y un concepto titulado Chespirito con 29 episodios de distintos personajes.

“Es una pena que quien más se benefició de los programas de Chespirito hoy afirmen que no valen nada”, escribió en Twitter Graciela Gómez Fernández.

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