Baja estatura (apenas 1.68 metros), una dislexia no diagnosticada y un origen humilde hacían ver muy lejana para Rudy la posibilidad de convertirse en jugador de futbol americano profesional.

La vida de Daniel Eugene "Rudy" Ruettiger fue llevada a la pantalla grande en “Rudy” (1993) y calificada como uno de los mejores dramas deportivos más inspiradores.

El filme muestra a un chico de clase trabajadora que soñaba con convertirse en jugador estrella de la Universidad de Notre Dame.

La actuación de Sean Astin es destacada: los matices de determinación y al mismo tiempo de vulnerabilidad generan que el público quiera acompañar al protagonista en la búsqueda de su sueño.

Rudy Ruettiger lo logró: fue primero un "walk-on" (o jugador sin beca) para después ser parte del scout team o equipo de práctica, que sirve para ayudar a entrenamiento y preparación de jugadores titulares, donde brilló por su esfuerzo.

Hoy, Rudy es motivador profesional y su experiencia de vida lo ha llevado a diferentes lugares del mundo, donde auditorios repletos lo escuchan por haber llegado a la meta que se propuso y porque, además, pasó a la historia por haber capturado al mariscal de campo de Georgia Tech en la última jugada de su último partido, en 1975.

Paralelamente a los logros de Ruddy, la película tuvo los suyos: Ganó un Christopher Award (premios que celebran obras con valores humanos) y fue premiada en el Heartland International Film Festival y el American Film Institute la incluyó en su prestigiosa lista "100 Years... 100 Cheers", ocupando el lugar 54 entre las películas más inspiradoras de la historia.

Dónde ver: Netflix, Paramount+ y Prime Video

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