Las estrellas no pudieron estar más brillantes en el cielo, con sables de luz danzando al ritmo de la música de John Williams , que ondearon los asistentes al recinto al aire libre Hollywood Bowl para celebrar los 40 años de sus conciertos ininterrumpidos. Fueron tres noches de gala entre viernes y domingo, teniendo como invitado especial al cineasta Steven Spielberg , con quien el músico tiene una relación de complicidad desde 1974.

Con un primer acto donde la filarmónica de Los Ángeles, bajo la dirección de David Newman, interpretó algunos de los temas de John Williams, como el himno de los J uegos Olímpicos de 1984 -acompañado en el escenario por los trompetistas de la U.S. Army Herald-, se aprovecho la pantalla gigante colgada sobre la orquesta para lo mismo proyectar escenas de los filmes musicalizados por Williams, que para desglosar montajes con imágenes de clásicos de la cinematografía universal.

Bajo la batuta de Newman sus músicos tocaron el tema de ‘Hook’ y ‘Minority Report’, para atrapar al público con la secuencia inicial de ‘Los cazadores del arca perdida’, mientras que en la pantalla el aventurero interpretado por Harrison Ford volvía a huir de esa gigante roca en el Amazonas, al ritmo del compás del score de Williams.

Antes del cierre del primer acto y tal como es la costumbre de Williams, se realizó un homenaje a un compositor que él admira. Un compendio de temas de "Amor sin barreras" de Elmer Bernstein alegró la función, con imágenes de Natalie Wood y Rita Moreno, danzando en la pantalla enmarcada por el foro de arcos que ha albergado a los mejores artistas internacionales desde su inauguración en 1921.

Con una ovación de pie recibió a Williams de 86 años de edad, quien caminó el sitio que por cuatro décadas ha hecho rumbo a su púlpito. El segundo acto del evento iniciaba con el artista vivo con más nominaciones al Oscar, 51, y teniendo 5 en su vitrina.

“Durante 45 años él ha sido uno de mis amigos queridos más cercanos. En varios momentos mi jefe y mi editor, mi inspiración. Y uno de mis grandes colaboradores, además de ser una de las más grandes personas generosas que conozcas. Por favor reciban a Steven Spielberg”, anunció con alegría Williams la entrada del director de "Parque Jurásico".

El realizador, de 71 años, se desplazó sobre el mismo sitio que artistas como Ringo, Paul, George y John de Los Beatles caminaron, vistiendo smoking y tomando el micrófono no solo para hablar bien de Williams, sino para honrar el arte de componer música de películas y resaltar el talento de su mancuerna que sólo 3 películas en su carrera de 40 años no ha compuesto.

El recinto se volvió un salón de clase momentáneo y los miles de espectadores observaron la secuencia inicial de "Indiana Jones y el Templo de la Perdición" sin la música de Williams, para después verla ya con la orquesta en vivo y así aprender la contribución del músico nacido en el estado de Nueva York.

Temas como "Lincoln", "Tin Tin" y "La lista de Schindler " se escucharon, así como el emblemático de "Los cazadores del arca perdida"; pero la nota más alta del evento fue la presentación de la secuencia final de "E.T., el extraterrestre", que Spielberg anunció: “la música del cine dirige el tráfico de nuestras emociones. Y cuando una lágrima está a punto de caer, la música le ayuda a caer. Yo puedo dirigir niños en bicicleta volando, pero la música es la que nos lleva a verlos con fascinación y ese es el milagro de nuestro medio del cine. Siendo así que E.T. obtuvo su alma, gracias a John Williams”.

Fundiéndose en un abrazo similar entre el niño Elliot y el ser de otro mundo, Spielberg y Williams celebraron su amistad estrechándose ante una nueva ovación de pie. La noche estaba llena de promesas. Los sables de luz se encendieron en las manos de los asistentes y Williams cerró su concierto con los temas de ‘Star Wars’ y ‘El Imperio Contraata’ de la saga de George Lucas. Para muchos de los asistentes, fue entonces que llegó el tiempo de secarse esa lágrima.

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